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Soledad Morillo Belloso: Un asunto macabro

 

Durante el Tercer Reich —un régimen que convirtió la crueldad en método y la pseudociencia en herramienta política— se llevó a cabo un experimento particularmente ponzoñoso. En una instalación con características de centro de crianza, se separó a un grupo de infantes en dos cohortes sometidas a condiciones alimentarias radicalmente distintas. El primer grupo recibía una dieta nutricionalmente balanceada: Proteínas, grasas esenciales, vitaminas y minerales. El segundo grupo, en cambio, era alimentado con comida abundante en volumen pero vacía en nutrientes; Llenaba el estómago, pero no sostenía el desarrollo.

Al cabo de un año, los resultados eran tan claros como perturbadores. Los niños del primer grupo mostraban cuerpos fuertes, ojos despiertos, curiosidad activa y capacidad de aprendizaje diaria. Los del segundo grupo, aunque lucían “gorditos”, habían desarrollado mucho menos sus capacidades físicas e intelectuales. La apariencia engañosa de plenitud ocultaba una devastación silenciosa: La desnutrición oculta.

Este episodio histórico, además de su horror intrínseco, revela una verdad que la ciencia moderna ha confirmado una y otra vez: Un niño sometido a precariedades alimenticias y estructurales se desarrolla menos que un niño bien comido y bien atendido. La infancia es una ventana biológica que no se vuelve a abrir. El cuerpo puede esperar; el cerebro no.

La evidencia científica es contundente. El cerebro infantil consume hasta el 50% de la energía diaria. Sin micronutrientes esenciales, las conexiones neuronales se forman menos y peor. La estimulación temprana —interacción, juego, lenguaje— moldea la arquitectura cerebral. La ausencia de estos estímulos reduce la capacidad cognitiva futura. El estrés tóxico, producto de ambientes inseguros o caóticos, altera la memoria, la regulación emocional y la atención.

Hay procesos biológicos que exigen condiciones óptimas en momentos específicos:

Mielinización — La formación de la capa que permite la transmisión rápida de señales neuronales ocurre mayormente en los primeros años. Si se interrumpe, la velocidad cognitiva queda limitada.

Desarrollo del lenguaje — La ventana crítica se cierra alrededor de los cinco años. Sin estímulo adecuado, el potencial lingüístico nunca se alcanza plenamente.

Crecimiento del hipocampo — Fundamental para la memoria y el aprendizaje. La desnutrición y el estrés lo reducen de tamaño.

Sistema inmunológico — Se consolida en la infancia. La mala nutrición deja secuelas permanentes en la capacidad de respuesta ante enfermedades.

Estos procesos, si fallan, no se recuperan plenamente. No existe terapia, suplemento ni intervención tardía capaz de reconstruir por completo lo que no se desarrolló en el momento biológicamente previsto.

Un niño bien alimentado y bien atendido no solo crece más: Piensa mejor, aprende más rápido, se relaciona con mayor seguridad y construye una vida más plena. La precariedad infantil no es solo una injusticia moral; Es una condena biológica. Y cada sociedad que la tolera está hipotecando su futuro.

La historia, la ciencia y la ética coinciden en un punto: La infancia es el territorio donde se define la posibilidad humana. Lo que allí se pierde, se pierde para siempre.

Alex Saab y sus socios del régimen cargan con la responsabilidad moral y política de una atrocidad que marcará generaciones: La infame “solución alimentaria” que condenó a miles de niños venezolanos a la desnutrición encubierta, al retraso cognitivo y al daño biológico irreversible. Lo que hicieron no fue un error administrativo ni una mala política pública: Fue un crimen contra la infancia. Un crimen que se ejecutó con premeditación, con cinismo y con la frialdad de quienes saben que jamás pagarán las consecuencias.

Esos carricitos —nuestros niños— nunca tuvieron opción. No pudieron defenderse, no pudieron elegir, no pudieron escapar. Fueron víctimas  de un sistema que los usó, los manipuló y los dejó indefensos ante una maquinaria que convirtió la comida en arma y la necesidad en negocio. A veces pienso que, además de un negocio putrefacto, estaban fabricando futuros votantes mansos a quienes poder manipular a su antojo.

soledadmorillobelloso@gmail.com – @solmorillob

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM