pancarta sol

Juan José Millás: Una red invisible

Son las siete de la mañana de un domingo. Tomo el metro en Alameda de Osuna,…

Juan José Millás: La hora postrera

  El caso es que, si lo pienso, no he disfrutado nunca de un yo estable.…

Juan José Millás: Pillarle el truco

  De pequeño, se me salía con frecuencia la cadena de la bicicleta, de modo que…

Juan José Millás: Un silencio compartido

  Hay gente, entre nosotros, que viene de otro sitio. La enfermera, por ejemplo, que hace…

Juan José Millás: El regreso de Lynch

  Hay información a las que basta con darles la vuelta para que aparezcan los hilos,…

Juan José Millás: Todo, en un parpadeo

  Hay poetas que saben esperarte. Emily Dickinson llevaba lustros aguardándome. Hay obras que descubres cuando…

Juan José Millás: Dudoso prestigio

  Mientras pitaba la cafetera, aludieron en la radio a alguien que había enfermado gravemente al…

Juan José Millás: Una frontera húmeda

  ¡Gran invento, la boca!, me digo mientras me meto en ella pedazos de un cruasán…

Juan José Millás: No vayas hoy

  Hay días en los que percibes a tu alrededor una intensidad suicida que contrasta con…

Juan José Millás: Una broma de familia

  Leo, sobrecogido, estas primeras palabras de un poema de Louise Glück: Tuve un sueño: que…

Juan José Millás: Arquitecturas blandas

  Pedí en el mercado que me deshuesaran un pollo y me quedé a ver cómo…

Juan José Millás: Son nuestros amos

  Nadie nos obliga a comprar en un supermercado concreto, ni a contratar un seguro determinado,…

Juan José Millás: Arrojarse a las vías

  En cierta ocasión, de pequeño, me encontraba en el andén de una estación del metro.…

Juan José Millás: Permanecer atentos

  Hay días en los que uno se levanta necesitando desesperadamente que ocurra algo bueno. Algo…

Juan José Millás: A la espera del prodigio

  Tuve un pariente que tras jubilarse, e hiciera frío o calor, se sentaba cada tarde…

Juan José Millás: Lo bueno y lo verdadero

  Leo en un extraordinario libro sobre arquitectura y catástrofe (Catedral de escombros, de Pedro Torrijos)…

Juan José Millás: El ramal de Vladimir Putin

  Con este discurso queda homologado, estandarizado y alentado el delirio. De este modo podría haber…

Juan José Millás: Sueño glacial

  De un embrión congelado hace más de 30 años, tras un largo viaje a través…

Juan José Millás: Elijan a un gorila

  Coinciden los primatólogos en que los gorilas son animales pacíficos, organizados en grupos donde la…

Juan José Millás: Sobre mi fauna bucal

  Me he comprado sin querer un cepillo de dientes con tecnología sónica de doble acción.…

Juan José Millás: El chino y los Reyes Magos

  No supe que aquel hombre me seguía hasta que dejó de hacerlo. Era un chino…

Juan José Millás: Sobre el fracaso

  Hola. Yo soy un hombre porque la lengua dice que soy un hombre. Y soy…

Juan José Millás: Lo mismo ocho que ochenta

  Me pregunto qué necesidad teníamos de convertir también la gravedad en ley. No se sabe…

Juan José Millás: El motor va como la seda

  Amanecí con la sensación de hallarme dentro de otro cuerpo. Con la sensación, digo, porque…

Juan José Millás: Fibra de poliéster

  Todo es rompible: Las piernas, las cabezas, las caderas, los jarrones… No hay nada que…

Juan José Millás: Todo anda regular

  Mis padres no regresan ni en sueños. Debían de estar deseando largarse de este mundo…

Juan José Millás. La lástima encendida

  Me pregunto por la posibilidad de que no haya muchas neuralgias, sino una, una sola…

Juan José Millás: En qué rayos pensáis

  Queridos dueños y dueñas de nacionales y multinacionales, queridos hombres y mujeres que creáis empleo…

Juan José Millás: o soy un puro viernes

  Ese olivo no es más que una porción vertical de tierra convertida en madera, en…

Juan José Millás: El dormitorio de la niña

  Los bancos vienen cerrando sucursales con el mismo entusiasmo con el que en otros tiempos…

Tradución »