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Juan José Millás: Nunca digas papá

  Escribir para satisfacer al padre es como hacerlo para satisfacer al mercado. Hay que escribir…

Juan José Millás: Sesgo y contrasesgo

  A la inteligencia artificial, para que sea de verdad inteligente, le falta lo que a…

Juan José Millás: Lentejas mal guisadas

  Un tío mío muy mayor se pasaba la vida frente la tele por si salía…

Juan José Millás: De creencias ingenuas

  Estaba leyendo un libro odioso que le gustaba a mi profesor de literatura, no a…

Juan José Millás: El calamitoso mundo

  Los pobres asustan. De ahí que evitemos su proximidad. Se nos aparecen en las aceras,…

Juan José Millás: Escrito en la cara

  Leo mi horóscopo (Acuario) a primera hora de la mañana. Dice que me sentiré ofendido…

Juan José Millás: Hacer y deshacer

  ¿No escucháis a veces el timbre de un teléfono que suena en otra dimensión de…

Juan José Millás: Un instante fundacional

  Todos los días pasas por delante de esa floristería de cuyo escaparate te alejas porque,…

Juan José Millás: Le vendería el alma

  El lunes pasado —me contó el taxista— se subió al coche ahí mismo, cerca de…

Juan José Millás: Verbo pútrido, estancado

  Nos diseñaron para digerir grasas y emociones porque estamos hechos de grasas y emociones. De…

Juan José Millás: Objetos de deseo

  Las mariposas nocturnas son las primas lúgubres de las diurnas. Su abdomen, peludo y grueso,…

El pesimismo es una mierda, por Juan José Millás

  Dos presencias antagónicas se cuelan sin invitación en dos conferencias del escritor sobre el futuro,…

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