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Soledad Morillo Belloso: Todo es medular

 

No hay pieza suelta. No hay tuerca floja. No hay institución que pueda hacerse la dormida mientras el país, como un rancho después de aguacero, intenta escurrir el agua y salvar lo que no se pudrió. Todo es columna vertebral, nervio vivo, hueso que si se quiebra deja al cuerpo arrastrándose.

El TSJ es medular porque la justicia es como el café colado en manga Si sale turbio, amarga todo el día. Un tribunal que no arbitra ni equilibra ni protege convierte al ciudadano en rehén de la mala noche ajena. La justicia no es trámite Es el aire que respira la República, ese que se nota cuando falta.

El CNE es medular porque sin voto limpio no hay legitimidad ni soberanía popular, esa que el artículo 5 dice que es del pueblo y de nadie más. Un país sin árbitro confiable vive como quien duerme con la puerta sin tranca En sobresalto, en sospecha, en desconfianza. La democracia no se declama Se certifica con transparencia, como la luz de bombillo recién cambiado.

La atención a las víctimas del terremoto es medular porque la tragedia desnuda al Estado como un techo de zinc levantado por el viento. Allí no hay propaganda que aguante Solo importa quién llega, quién atiende, quién cura, quién reconstruye. La emergencia dejó claro que el poder omnímodo no es omnipotente; Que hay grietas que no se tapan con discursos.

La liberación de los presos políticos es medular porque ningún país puede llamarse civilizado mientras encierre a ciudadanos por pensar distinto. La libertad no es gesto ni concesión Es la base moral de cualquier proyecto nacional, como el piso de cemento.

La FGR es medular porque la investigación penal define si la ley es herramienta de justicia o garrote de persecución. Un fiscal sin independencia es un verdugo con credencial y patente de corso, como esos policías de carretera que paran por capricho y no por norma.

El BCV es medular porque la moneda es el pulso del país. Sin autonomía, el bolívar —como ya vemos— es papel mojado, y la economía, un animal asustado que corre sin dirección, como vaca espantada en potrero ajeno.

Pdvsa es medular porque sigue siendo la arteria mayor, la que bombea recursos, la que define si el país puede sostenerse mientras reconstruye lo demás. Una petrolera sin transparencia y mal gerenciada es una caja negra donde se extravía el futuro, como esos galpones donde nadie sabe qué entra ni qué sale.

Todo es medular porque todo está conectado. No hay reforma aislada, no hay parche que funcione, no hay “prioridad” que pueda ignorar otra. El país es un cuerpo Si falla un órgano, el resto se inflama, se infecta, se colapsa. La reconstrucción exige simultaneidad, rigor, ritmo, verdad. No hay atajos; Los atajos siempre llevan a barrancos.

Dicen que el país tiene cáncer, con metástasis. No es así. Lo que tiene es una infección grave, unas bacterias voraces que se lo están comiendo por dentro. Y esas bacterias, cuando triunfan, arrasan con todo con los que mandan, con los que negocian, con los que arbitran, con los que creen que pueden ver los toros desde la barrera sin que el toro los huela.

No estamos para psiquiatras. Estamos para infectólogos. Porque las bacterias ya están comiéndose hasta las esquinas, como comején en madera vieja.

Y en mi memoria suena aquella vieja canción que retumbaba por igual en fiestas de postín y en rockolas de botiquín de carretera “…Y el queso que había en la mesa también se lo comió… Ese barbarazo acabó con tó”.

Soledadmorillobelloso@gmail.com – @solmorillob

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM