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Rafael Gallegos: OPEP ¿Colapso o rediseño?

 

Petróleo sin Reservas.

La intempestiva salida de los Emiratos Árabes de la OPEP es un golpe para la organización. ¿Generará un efecto dominó?, ¿significará el acabose de las cuotas de producción?, ¿o será un parámetro que obligue a un rediseño profundo? Habrá que esperar. Lo cierto es que la OPEP, desde su fundación, ha sido un factor muy influyente en la geopolítica de los hidrocarburos, fundamentalmente en la conformación de los precios.

En el supuesto negado de la desaparición de la OPEP, se crearía un vacío en el equilibrio del mercado, que sería llenado inmediatamente. La organización ya pasa de los cincuenta años influyendo de forma decisiva en el negocio. En todo caso, no sería la primera vez que la OPEP se reinventa o redimensiona su estrategia. Veamos.

El tímido comienzo…

Pérez Alfonzo sorprendió al mundo al cambiar el sentido de la competencia del negocio. Cuando era sobreentendido que los árabes eran los competidores de Venezuela en el área petrolera, el insigne venezolano (de acuerdo con el ministro árabe Al Tariqui), asumió que estos eran más bien socios. Que para la competencia la dicotomía que les convenía era Países Productores vs. Empresas Concesionarias. Así procedieron a crear una organización que agrupara la los principales productores, para enfrentar a las transnacionales.

En septiembre de 1960, en una reunión petrolera de Viena -casi a escondidas- fundaron la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Según expresaron, buscaban apenas unificar políticas petroleras. En el fondo querían participar en la conformación de los precios de los hidrocarburos que se mantenían estancados y hasta con tendencia a la baja, lo que perjudicaba sus ganancias. Además buscaban incrementar su participación en el negocio.

Trece largos años…

Con paciencia jugaron su pasivo rol, casi como miembros de un club social hasta que – sorpresivamente- les llegó su hora cuando los árabes acordaron el Embargo Petrolero en 1973. Los precios se multiplicaron por cuatro desde tres dólares hasta doce por barril.

Ahora sus faltriqueras manejaban miles de millones de dólares y se convirtieron en los dueños del negocio. Entre todos los miembros de OPEP producían las dos terceras partes del petróleo global. La capital de la geopolítica del petróleo se mudó desde Washington hasta Riad. En los países consumidores se acabó la época de la energía barata. El alza de la gasolina los desbalanceó. Y apareció la estanflación.

La OPEP se reunía y casi que por capricho, los jeques incrementaban los precios del petróleo. El mundo occidental temblaba. Kissinger a modo de queja, llegó a expresar que Dios les había permitido construir un mundo de maravillosas tecnologías; pero que la sangre que movía ese portento, era suministrada por bárbaros.

Los países de la OPEP comenzaron a nacionalizar sus industrias. Parecían haber tocado el cielo con la mano. Años después Reagan pronunciaría su emblemática frase, “hay que poner de rodillas a la OPEP”.

Las cuotas de producción…

Pero los procesos económicos no perdonan. Al subir los precios a nivel casi que de estornudo de los jeques, petróleos más costosos se fueron haciendo competitivos y entraron al mercado. La participación de la OPEP en la oferta bajó desde dos tercios hasta un 40% (por cierto, hoy no llega al 30%). Sin embargo la caída del Sha de Irán en 1979 les incrementó cuánticamente las ganancias. El precio del crudo se disparó desde 12 a más de 30 dólares.

Pero poco tiempo después perdieron efectividad sus aumentos de precios. Más bien en 1982 tuvieron que establecer un sistema de cuotas de producción para evitar que los precios se fueran por un tobogán. Claro que la guerra Irán- Irak, y la invasión de Irak a Kuwait ayudaban, pero ya la OPEP no tenía el monopolio. Incluso, hubo momentos críticos cuando el crudo se colocó por debajo de 10 dólares.

La lutita lo cambió todo…

El Embargo Petrolero de 1973 hizo que los norteamericanos comenzaran con sentido de urgencia a buscar sustitutos del petróleo. Por lo pronto tomaron medidas para incrementar la eficiencia energética. Ya – por ejemplo- los carrotes de lujo no eran símbolo de prosperidad, sino de despilfarro. Y comenzaron a buscar con sentido de urgencia, energías alternas al petróleo. Pero – sorpresas te da la vida – consiguieron el sustituto del petróleo… en el mismo petróleo. El petróleo de lutita.

La lutita es una roca muy impermeable que no era negocio explotar. Sin embargo, la combinación de dos tecnologías: la perforación horizontal y el fracturamiento, lograron incrementar la producción en los Estados Unidos desde cinco millones de barriles hasta más de trece, en apenas diez años. La geopolítica del petróleo se volvió a mudar a Washington.

La OPEP perdió capacidad de negociación y se vio obligada a asociarse con otros productores. Allí nació la OPEP Plus, donde la vieja OPEP se asoció con otros productores (encabezados por los rusos) para intentar mantener su influencia en el mercado. Claro, ya sin los superpoderes de décadas atrás. Sin embargo con sus cuotas, han logrado mantener ciertos niveles de precios.

La invasión a Irán, nuevo hito…

Mr. Trump creyó que el ataque a Irán sería coser y cantar. “Ya vengo, voy un momentico a Irán”, pareció decirles a sus paisanos; pero ya pasa de dos meses y todavía los resultados son inciertos – y con gran dosis de peligrosidad. El problema alrededor de Ormuz ha traído muchas consecuencias. Entre ellas la salida de la OPEP de los Emiratos Árabes.

Y volvemos al principio, ¿la acción de los Emiratos creará un efecto dominó?, ¿Podría desaparecer la OPEP? ¿Qué significado tiene para el mercado de los hidrocarburos la desaparición de esta organización?

Son preguntas que todavía no se pueden responder.

El espíritu de la OPEP…

Para contrarrestar la fuerza de la OPEP, los países desarrollados crearon la Agencia Internacional de Energía (AIE). Añoraban los viejos tiempos previos a la creación de la OPEP, cuando las siete hermanas determinaban a su arbitrio los precios que les pagaban a los productores.

Siempre habrá pulso entre los compradores y los vendedores de hidrocarburos. Hablamos de 7 u 8 mil millones de dólares diarios que nadie va a dejar al garete.

Con OPEP o en el supuesto negado de sin OPEP, seguirá el pulso oferentes – compradores. Pero las épocas cambian. Hace veinte años era impensable la alianza de rusos y árabes para defender sus precios. Son imperativos del negocio. Por ello, no se sorprenda si mañana Estados Unidos se incorpora a esa defensa de precios y hasta obvien a la AIE y dejen a los consumidores del primer mundo con los crespos hechos. Total, USA es el primer productor mundial de hidrocarburos.

Si no, observen el dilema de Mr. Trump, entre los precios altos que incrementan las divisas para su país, y los precios bajos de la gasolina. Una paradoja. Cualquier cosa puede pasar.

Y es que si la OPEP no existiera habría que inventarla. El dólar por delante.

 

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