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Isabel Pereira Pizani: Lisboa, en tiempos de Salazar

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Los azares me llevan a ver una película inolvidable con Jeremy Irons, el gran actor inglés, nacido in Cowes, Isla de Wight, una pequeña isla de la costa sur de Inglaterra “Tren nocturno a Lisboa”. El film de manera magistral nos sumerge en los tiempos de la dictadura de Salazar en Portugal, descubre las heridas, los recuerdos, las marcas imborrables que dejan estos regímenes que intentan apoderarse de la vida de los humanos. Imponer practicas bárbaras para acallar, eliminar todo aquello que se resista al dominio brutal de lo que puede llegar a ser una dictadura.

“La dictadura de Salazar en Portugal, conocida como el Estado Novo, fue un régimen autoritario, corporativista y conservador que gobernó el país desde 1933 hasta 1974, con António de Oliveira Salazar como figura central desde 1932 hasta 1968. Se caracterizó por la censura, la represión policial, la supresión de partidos políticos y la defensa a ultranza del imperio colonial, manteniéndose neutral en la Segunda Guerra Mundial, pero enfrentando costosas guerras coloniales en África que debilitaron el régimen hasta ser derrocado por la Revolución de los Claveles en 1974, que trajo la democracia a Portugal.”

Lo que aprendo viendo este magnifico film es que las heridas, los miedos, el valor, la traición, todo queda grabado en el fondo de nuestras almas marcadas con fuego. El dolor de la represión se agazapa, se esconde, permanece allí en el fondo del alma de todos los que han sido sus víctimas directas y en todos aquellos que han tenido conciencia, que han sido victimas indirectas, la familia, los compañeros de ruta, los que pudieron haber sido indiferentes y dieron la espalda a los episodios sangrientos, al dolor que vivían las víctimas y a todo el mundo que los rodeaba. Esta mirada se hace mas sensibles porque sabemos que mucha gente conocida, amigos, compañeros de ruta, han estado atrapados en circunstancias similares en este mismo momento cuando escribo estas líneas a quienes recordamos de una forma nítida como heridas permanentes en nuestro corazón.

El régimen de Salazar fue inclemente, saneo las finanzas de su país, apartó a Portugal de la guerra civil española y de la segunda guerra mundial. Forjó el ESTADO NOVO, considerado un lugar gris de censura, represión y exterminio de la disidencia. Su final fue algo insólito, sufrió una caída dándose un golpe en la cabeza que le provoco una trombosis cerebral, para después entrar en coma, dicen que Salazar fue un dictador murió sin saber que ya no lo era.

“El Estado Novo presenta características de organización estatal, esencialmente el Estado corporativo, semejantes a los regímenes totalitarios instituidos por Francisco Franco en España, Benito Mussolini en Italia o Adolf Hitler en Alemania, pero suele considerarse que el Estado Novo no fue un régimen fascista convencional por la falta de un movimiento fascista de masas autónomo y porque Salazar apreciaba el tradicionalismo católico y desconfiaba del carácter modernista de los fascismos. Se puede decir que es un régimen fascista con particularidades o un régimen autoritario y corporativo de inspiración integrista y fascista” aquellos donde el partido ejerce un control total sobre la sociedad.

Recordemos a Jean-François Revel  quien define el totalitarismo  como regímenes con las siguientes características:  existencia  de  un  partido  único y oficial, falta de   elecciones  libres, falta  de  libertad  de  información y prensa, control de la música,  las artes y la enseñanza, imposibilidad  de los habitantes de viajar al exterior, determinación coercitiva del trabajo, imposibilidad de  visitar  libremente  el  país. Esta lista, no exhaustiva aún es aplicable a la actual dictadura comunista norcoreana.

 Salazar despertó del coma en 1968 tras su derrame cerebral, sus colaboradores le ocultaron que había sido destituido como líder de Portugal, manteniéndole la ilusión de que seguía gobernando durante casi dos años hasta su muerte en 1970, en una de las mayores estafas políticas de la historia por esa razón se dice que este dictador murió sin saber que ya no lo era.

Salazar nos enseña que a pesar del poder absoluto que puedan alcanzar algunos regímenes todo tiene un final, la historia no se detiene, no es más que un fabricante permanente de nuevas realidades.

Tren nocturno a Lisboa” logró remover inquietudes y presagios sobre nuestro cada día, seguiremos releyendo a Jean-François Revel quien  repite incasablemente la historia. Salazar despertó del coma en 1968 tras un derrame cerebral, pero sus colaboradores le ocultaron que había sido destituido como líder de Portugal, manteniéndole la ilusión de que seguía gobernando durante casi dos años hasta su muerte en 1970, en una de las mayores estafas políticas de la historia, como ya hemos dicho.

Recordar a personajes como Salazar, que al partir dejan una estela de dolor, de sufrimientos insuperables, crean legiones de víctimas y culpables, seres que nunca en su historia siguiente podrán olvidar lo que significa que alguien se apodere de sus vidas, los condene, impida acceder a las cosas que más aman. ¿Los que ejecutan y obedecen sentirán después la angustia, el pesar, el arrepentimiento de sentirse parte de una historia que pudieron haber evitado? Portugal hoy es un país magnifico, un país con un sólido crecimiento económico (nombrada Economía del Año 2025), reconocido por su alta seguridad, calidad de vida (clima, costo asequible) y rica combinación de playas, ciudades cosmopolitas y zonas rurales. Mantiene una estabilidad política con un gobierno minoritario de centro-derecha desde 2024, una inflación controlada, es un destino atractivo para vivir y visitar.

Nosotros en Venezuela hemos acogido una magnifica migración portuguesa, que hoy nos honra, podríamos preguntarles: ¿habrán borrado todas sus heridas? Que lección deberíamos rescatar de ese terrible aprendizaje que significó la dictadura de Salazar, alguien que curiosamente no era un militar, sino un profesor, economista, un catedrático de Economía y Finanzas de la Universidad de Coímbra, un hombre de gran intelecto y profundos valores católicos conservadores que se oponía a la inestabilidad política de la Primera República Portuguesa, logrando fama y confianza inicialmente como Ministro de Finanzas, tras un golpe militar en 1926, y luego ascendiendo a Primer Ministro en 1932, para instaurar su régimen autoritario, el Estado Novo.

Podríamos decir que es muy difícil tratar de adivinar el futuro, pero lo que parece ser una nueva pista, es que en estas tierras tropicales donde compartimos con una gran colectividad de origen portugués, que, repito, de la cual estamos orgullosos, también llegará el momento de dejar atrás el dolor, la pena por quienes hoy más sufren y que una nueva aurora nos despierte con mucha paz y desarrollo espiritual. Mientras, busquemos el ticket para un tren nocturno a Lisboa que debe estar partiendo desde algún punto no muy lejano.

Tren nocturno a Lisboa trata sobre Raimund Gregorius, un aburrido profesor suizo de lenguas clásicas que, tras salvar a una misteriosa mujer en un puente, abandona su vida para tomar un tren a Lisboa, intrigado por un libro encontrado en su abrigo de un médico y poeta portugués, Amadeu de Prado, un hombre que luchó contra la dictadura de Salazar y exploró profundamente la vida, el amor y la muerte, lo que lleva a Gregorius a una búsqueda personal de significado y una inmersión en el pasado de Amadeu y los secretos de Lisboa”.

 

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