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Amadeo Leyba: La silla

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El profesor Alberto Leamus, padre, nos comentaba que ‘La Silla’ era indispensable para el buen ejercicio de la medicina; es la que nos da comodidad para tener tiempo para escuchar y hablar con los pacientes. El Dr. Fernando Stein, quien recientemente fue presidente de la afamada Academia Americana de Pediatría, invitado décadas atrás por el Hospital de Niños J.M de los Rios, en Caracas, para disertar sobre las nuevas ‘Unidades de Terapia Infantil’, nos mencionó que no olvidáramos tener una silla por paciente para poder cumplir con la vigilancia las 24 horas del día.

Estudio de la Universidad de Stanford sobre las causas del porqué los padres pueden cambiar de pediatras, en este orden, eran: «Falta de localización del médico, haber dejado pasar una otitis que al llegar a casa tenía, ya, secreción purulenta y la percepción de que el médico no tenía interés o tiempo en la atención de su niño, llamándoles la atención de que ‘ni siquiera en la visita al cuarto hospitalario se había sentado una sola vez’, para escucharlos.

El vicepresidente para América Latina de Laboratorio Galderma, nos brindó en el Hospital de Clínicas Caracas (HCC), una conferencia sobre comentarios de los pacientes en la espera de sus consultas, llamándole la atención por lo frecuente de la crítica, el señalamiento de la presencia de revistas de lecturas muy pasadas de tiempo y  en otros casos la incomodidad de las sillas no acolchadas, como son las de plástico y de metal.

Ha sido tan importante La Silla, que es el único objeto que gozó de Ley Parlamentaria en España, cuando en 1916 se aprobó legislación que obligaba que las mujeres en su trabajo dispusieran de la misma. Argentina y Colombia, también para la fecha, aprobaron leyes similares.

Mencionaré, de humor,   que no hay mayor aspiración de un político que La Silla, pero la Presidencial.

Médico Pediatra – Expresidente de la Federación Médica Venezolana

 

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