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Julio César Hernández: Una nueva democracia

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¿Por qué?

En la obra denominada “Salvemos la Democracia” el profesor español Marcelo López Cambronero, planteó que los esquemas liberales tradicionales que la distinguen “han quedado obsoletos” por tanto, se deben transformar frente a hechos actuales como la revolución cultural post moderna, el cambio tecnológico acelerado e incluso el lento aumento del control social por parte de algunos Estados que se definen democráticos; tal opinión, no deja de crearnos inquietud o incertidumbre sobre cuáles podrían ser los nuevos esquemas que la harían respetable y atractiva para los ciudadanos.

Razones

Motivos de esa obsolescencia son, el desgaste propio de la Democracia, ante serios problemas económicos, sociales o de seguridad, así como el avance de autoritarismos populistas, que han llevado a la minusvalía del voto, a la cooptación de asociaciones políticas y a la evasión de valores democráticos, tal vez, por falta de conocimiento y aprecio a los mismos. López Cambronero dice crudamente que la Democracia actual, ya no es el Gobierno del pueblo, que las decisiones políticas cruciales de un país escapan a su control cuando se le atribuye a determinadas estructuras partidistas, como en el caso venezolano.

Impactados

En estos tiempos, las elecciones, referendos o el funcionamiento de las instituciones representativas, íconos de la Democracia clásica, no llevan satisfacciones ciudadanas, además sienten el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial, que trascienden fronteras y  determinan en buena medida un funcionamiento controlado, como ocurrió el 28 de julio, con un supuesto hackeo, no probado que en si se puede considerar como un supuesto evento tecnológico.

Propuestas

El autor mencionado, propone que una nueva Democracia debe entenderse como un _sistema de gestión y reparto de poder que necesariamente requerirá de nuevos marcos conceptuales para abordar esas propuestas. Estas nociones, son el centro de su teoría de “salvar la democracia”, que en lo adelante, deberán centrarse en administrar y distribuir el poder entre diversos actores públicos y privados,  instituciones, élites y corporaciones de distinta naturaleza entre otras, que no solo participarán y en elecciones o en otros mecanismos deliberativos, que implicará una actuación que puedan incrementar distintos procesos democráticos, que se caracterizarian por ser dinámicos en  el manejo de recursos, poder de decisión compartido y competencias, para resolver conflictos de diversa índole, que afectan a todo ese conjunto.

Debate estéril

Un aspecto interesante de su teoría expuesta en la obra mencionada, es considerar obsoleto también que, la política se siga enmarcando a través de la dicotomías clásicas de izquierda y derecha, ya que ambas tienen demasiados orificios, lesivos a la dignidad de las personas en su actuar, que las han hecho perder, capacidad explicativa de los fenómenos políticos, sociales y económicos, que son ahora satisfechos por esa revolución cultural post moderna y la evolución tecnológica, a lo cual se suma también que, al poder  ahora se le conmina a una mayor protección en la gestión de datos o  a defenderse de la guerra híbrida a la que es sometida por sus enemigos, lo que obliga a asumir nuevas perspectivas que puedan preservar este sistema político.

Basamento

En ese orden de ideas, el sistema de gestión al cual alude el autor, se basaría en un novedoso proceso formativo de leyes, que será expedito, ante la lentitud actual, que contendrá innovaciones sobre las tomas de decisiones ciudadanas, ampliando su reconocimiento a ciertas estructuras sociales informales que serían determinadas por aquellos instrumentos jurídicos, así como la de interpretar y atenuar el uso de algoritmos para influir en la opinión pública.

Ese reparto de poder, que podría ser considerada una descentralización ciudadana difusa, se plantea hacerlo entre empresas económicas, ONGs y los demás niveles de gobierno, lo que vendría a romper con los acostumbrados modelos centralistas de concentración de poder, reduciendo así esta desviación autoritaria, el avance de monopolios tecnológicos o sistemas de vigilancia gubernativos como los desarrollados en épocas de Chávez+ que no respetaban derechos humanos como los de privacidad, protección de datos y libre comunicación.

Inteligencia artificial

Enseña López Cambronero que, la nueva Democracia debería adaptar la inteligencia artificial en todos los niveles de poder al servicio sí, de los ciudadanos, lo que implicaría se agrega, la elaboración de una normativa ética para su regulación, y además se den adecuadas respuestas a la polarización o la endofobia entre connacionales, que son anomalías que se vienen sucediendo en nuestra degradada Democracia, y que se ordene de la misma manera el papel de las plataformas digitales como instrumentos de formación ciudadana.

Tecnología

También una nueva Democracia debe enfocarse seriamente en la gobernanza tecnológica que, aun cuando en nuestro país está establecido poco uso tiene; una gobernanza en donde la inteligencia artificial y la protección de los datos masivos definan el uso del poder, gestionando tecnologías para que lleguen a los sectores populares con más dificultades para acceder a las mismas, bajo principios de igualdad, transparencia y límites al control social del Estado, que hagan posible  diversas formas de comunicación, que promuevan la deliberación y participación ciudadana, online y offline.

Adaptabilidad

Una nueva Democracia debe tomar en cuenta el paso del tiempo y los cambios tecnológicos y culturales que con él se producen, lo cual resultará determinante en la toma de decisiones y los planes, acciones y programas que se puedan llevar adelante con carácter adaptativo y resiliente, para evitar con ello que la Democracia pierda legitimidad ante el avance de la especie humana. Volviendo al uso de la tecnología, esta debe servir para llevar al ánimo de los ciudadanos la convicción de que en verdad el “poder está al servicio de los ciudadanos” con plena convicción.

Democracia preventiva

Es importante prever también que, una nueva Democracia implicaría reconocer que, ella está sometida a diversas agresiones, como las llamadas guerras cibernéticas, híbridas o la desinformación, con finalidades contrarias a la misma, ergo, un nuevo modelo político como respuesta, requerirá por ejemplo de legisladores que puedan construir un marco normativo que garantice seguridad digital, que pueda proteger de esas agresiones a la información pública como elemento esencial de la Democracia; y para ello organizar procesos de planificación y supervisión para erradicar todas las anteriores desviaciones.

Proceso continuo

Para finalizar esta opinión, se agrega que en Venezuela quedan o están pendientes dos grandes tareas: a) restaurar la democracia y b) modernizarla en relación a la Democracia clásica, todo lo cual, como ya se señaló, implicará un mayor reparto de poder en la toma de decisiones que tengan como núcleo a los ciudadanos y otros factores sociales. En definitiva, hay que entender que se sigue pensando en transformar a la clásica Democracia, por una más amplia por lo participativa, que adopte procesos dinámicos y constantes, frente a los cambios continuos de humanidad, con la finalidad de dar respuestas satisfactorias a los ciudadanos, lo que pasa también por la revisión de los procesos y formas que llevan actualmente los diversos órganos del Poder Público.

 

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