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Leonardo Padilla: Entre pecadores y traidores

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En este Jueves Santo, recordamos el acto profundo de humildad y liderazgo que Jesús mostró al lavar los pies de sus discípulos. Este gesto, lleno de significado, nos invita a reflexionar sobre la naturaleza humana y nuestras decisiones.

Jesús, consciente de que sería traicionado, eligió servir en lugar de condenar. Al hacerlo, nos dejó un ejemplo poderoso de cómo enfrentar la traición con amor y compasión. Sin embargo, también advirtió: “No todos están limpios”. En nuestros días, algunos pueden encontrarse en una situación similar, eligiendo caminos que traicionan la confianza del pueblo, como lo hizo Judas.

Es importante reconocer que muchos de nuestros líderes políticos, al optar por legitimar a un régimen que no refleja la voluntad del pueblo, están traicionando la decisión expresada el 28 de julio, donde Edmundo González Urrutia fue electo por la ciudadanía. Este acto de traición no es trivial; es un compromiso con una visión política que prioriza el poder sobre la verdad y el bienestar colectivo.

Podríamos decir: “Perdónalos, no saben lo que hacen”, pero la realidad es que muchos son conscientes de sus acciones y, sin embargo, eligen seguir adelante. La búsqueda del poder a toda costa ha llevado a una distorsión de los valores esenciales que deberían guiar nuestra política.

No pretendemos ser moralistas, pero es fundamental expresar nuestras convicciones. A nadie se debe ofender si actúa con integridad y conciencia. La verdad, cuando se expresa, no debe ser temida; al contrario, es un faro que guía hacia la justicia.

A medida que nos acercamos al 25 de mayo, conocidos quienes optan por una posición de representación popular y se han postulado como candidatos le recordamos que la verdad siempre saldrá a la luz. Así como la resurrección trajo claridad y esperanza, también este día nos mostrará qué camino político es el correcto.

Nos vemos el 26 de mayo. ¡No todos están limpios!

Ciudadano Libertario.

 

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