El fascismo jamás congenia con el fascismo, menos, si es de nuevo cuño, y con “uña en el rabo”, como lo prodigan algunos pueblos del llano.
Sórdida y contradictoria paradoja, (valga la redundancia, pues en esencia, las paradojas son contrarias a la lógica), para acercarnos de algún modo, al terrible drama político-politiquero, en que está sumida “la Venezuela neofascista del siglo XXI”.
Un laberinto retórico-politiquero, que no solo aturde, y confunde, sino que exaspera, al más calmado observador. Ni que decir, de la indignación colectiva, de los esperanzados ciudadanos de a pie, que sufragaron, y triunfaron de manera aplastante, el 28-J, para sacarlos del poder y de sus vidas.
La tesis más simplista acerca del fascismo, para no entrar en honduras teórico filosóficas, es la que postula, que se trata de una ideología, un movimiento político, o forma de gobierno, de carácter totalitario, anti-democrático y ultranacionalista.
Añade, que entre sus rasgos definitorios se encuentran, la exaltación de valores como la patria (patria o muerte) y de la raza, (regreso al origen aborigen, Wuaraira Repano y demás), para mantener permanentemente movilizadas a las masas, lo que ha conducido con frecuencia, a la opresión del pueblo.
El carácter de ultra derecha o de rancia izquierda, se lo dejamos a los teóricos del acartonado socialismo fascista, del foro de Sao Paulo y del grupo de Puebla.
Cualquier semejanza con el caso, como el de la narco tiranía, que lleva 25 años en el poder, es pura y simple, casualidad, como reza el decir popular.
Siempre hay que hacer la salvedad, de que la genuina Venezuela Bolivariana, la de moral y luces, libertad, igualdad, confraternidad, mayor suma de felicidad, y por supuesto, Tierra de Gracia, mantiene una distancia abismal, con la ruin fachada del “tun tun” terrorífico neofascista, e inquisidora “furia bolivariana”, en que convirtieron el legado del Padre Libertador.
Ha sido un tormentoso devenir, que ha puesto el país al revés, donde una arraigada y prometedora democracia, prácticamente quedó reducida a la nada, para dar paso a un modelo fascista, donde se enseña a cabildear a los bandoleros ex guerrilleros, para luego promoverlos, a los más altos cargos de la tiranía.
Es así como el neofascismo, una vez atornillado en el poder, y reducida la gran reserva moral y demás valores del pueblo, a su mínima expresión, cayó en cuenta, que se quedaba sin contendientes válidos en el frente, para sus trampas, y procedió a inventarlos.
Primero, con el reparto de franquicias politiqueras a cuanto “alacrán colaboracionista” se asomara a la escena política. Y luego con la judicialización de los viejos, partidos políticos, que fueron fragmentados, a punta de cuaimas y otros favores.
De ese modo, reinventaron el alter ego de su propio fascismo, con leyes y decretos incluidos. Pero para acusar a la verdadera oposición, de representar el más rancio fascismo de derecha, por denunciar el fraude electoral y exigir el cumplimiento de los acuerdos suscritos por el régimen para retornar a la democracia.
Tras un congreso mundial antifascista con “bombos y platillos” en Caracas, se engendró un fascismo opositor, bien estructurado, con el que se acusó a los seguidores de María Corina Machado, de traidores, vende patria, y de ser sus más peligrosos enemigos.
Como maestros de la duplicidad, manejos rastreros, y una amolada argucia para enturbiar las aguas cuando les conviene, no se les pudo ocurrir algo más ruin, que emular al “ladrón, que grita, allá va el ladrón”, para confundir, y pescar en río revuelto, y luego, juzgar de fascistas, a la oposición liderada por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, tras el triunfo.
El caso de los presos políticos confinados sin agua, luz, alimentos, confinados en la sede de la embajada Argentina, en Caracas, no puede ser más fascista.
Como insólito es, que por culpa del inventado fascismo opositor de MCM, que los avergonzara con la aplastante derrota del 28-J, usando sus propias reglas y la mejor Constitución del Mundo, los obligue ahora, a modificar ipso facto, la tan idolatrada Carta Magna.
“Al fascismo le aterra el fascismo”, quedó registrado en la historia rusa y del mundo, cuando el inefable fascista José Stalin, ordenó el asesinato del entonces secretario general del también dominante partido comunista, Serguei Kirov, en 1934, y luego “hundiera en los infiernos”, a los demás miembros del comité central, incluyendo a la heroína mujer Eugenia Ginzburg, por desafiar sus tropelías y desaforada ambición. Es historia que se repite en el tiempo.
Afortunadamente, la alineación de la visión con la esperanza y el sentimiento nacional, trazado por la heroica Dama de Hierro, sigue muy firme en la gente.
Con información de BBC-Mundo y diario El Nacional – ezzevil 34@gmail.com

