A tenor con el boom de la lucha anticorrupción, no sería descabellado instituir un trofeo representativo, no tan farandulero como el Guaicaipuro de Oro, sino de estipe revolucionaria, como el Warairarepano, para honrar al ciudadano de origen asiático Ho Fuk Wing, mejor conocido como el “el chinito de Recadi”: como “prototipo del corrupto decente en Venezuela”, dadas las entusiastas alegorías que con frecuencia lo exaltan.
Aunque traída por los pelos, la propuesta vendría a tener un triple propósito: el ya citado, rebatir la mentira de que en tiempos de la República Civil (AD-Copei-Chiripero), no se condenó a nadie más que a él, por corrupción, y desmontar la mediática campaña “robolucionaria” de que ahora sí es creíble, honesta y firme, la lucha frontal contra la corrupción.
¿Pero quién fue Ho Fuk Wing, el famoso chinito de Recadi?, y ¿Qué fue Recadi?. Hechos del pasado, y más recientes, nos llevan a este personaje de la historia venezolana del siglo XX, así como al desaguadero de divisas que desplazó a Recadi.
Una añeja reseña del El País de España de 1989, nos recuerda que Ho Fuk Wing, “era ciudadano chino naturalizado venezolano, al que le dictaron auto de detención por fundar 19 falsas empresas importadoras entre 1984 y 1986, para obtener dólares a tasa preferencial del gobierno. Que recibió sentencia condenatoria de tres años, por “aprovechamiento fraudulento” de dinero del Estado en 1992, aunque solo permaneció en prisión cuatro meses, “además de cancelar una multa y regresar las divisas ilícitamente” . Es decir, que se comportó como todo un corrupto decente. No se ha podido precisar si Ho Fuk Wing, sigue en Venezuela, o también se exiló.
De Recadi, sabemos que funcionó como el Régimen de Cambio Diferencial (control cambiario), entre 1983 y 1989, tras el famoso “Viernes Negro”. Que fue eliminado y sustituido en 2003, por la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), bajo el mandato del ex presidente Hugo Chávez, y pasó a ser el Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex), aún vigente.
Archivos de prensa indican que con la aprobación de la Ley de Ilícitos Cambiarios en 2005, y la existencia de un mercado de divisas paralelo, con una cotización superior a la del BCV, Cadivi generó un ambiente favorable para el manejo irregular de divisas en el país. Fue el fugaz auge, persecución y encarcelamiento de los raspa-cupos, y la victoriosa impunidad de las empresas de maletín, y de los llamados bolichicos, que arrasaron con CorpoElect, convirtiendo los días y noches del venezolano de a pie, en un infame y discriminatorio racionamiento de energía eléctrica.
La condena a dos años y cuatro meses, del ex presidente Carlos Andrés Pérez, en 1996 (electo en 1974.1979 y 1989-1994, segundo mandato inconcluso), por malversación de fondos, (Unos 250 millones de bolívares desviados para apoyar a la designada presidente de Nicaragua Violeta Barrios de Chamarro, desmiente el argumento de la autocracia militarista, de que en la “cuarta república”, no se castigó a nadie por corrupción.
Sonrisas hipócritas de los supuestos reos del descomunal desfalco a Pdvsa, mostrados en vistosas bragas anaranjadas en un show de Tv para “tontos de capirote”, no solo desdice de un verdadero castigo al entramado de corruptelas en Venezuela, sino que ofende la inteligencia del pueblo venezolano.
Sigue fresca en veredas y caminos del país, la huella indeleble de la corrupción de Odebrecht, despilfarro similar pero en menor cuantía, por el que la justicia peruana llevó a la cárcel y al suicidio, a los ex presidentes Pedro Pablo Kuczynsky, y Alan García, y acaba de extraditar, encarcelar y despojar de sus bienes, al ex mandatario Alejandro Toledo, y sigue tras los pasos del también ex gobernante Ollanta Humala. Algo tan distante del show anticorrupción que se nos quiere vender en Venezuela.
Seguimos andando y desandando en un país, que aparentemente ha renunciado a la institucionalidad democrática y estado de derecho. Tal vez la truculenta idea de honrar al “chinito de Recadi”, cual “utopía surrealista, de corrupto decente”, al menos nos devolviera la extraviada esperanza, y las fuerzas de reconquistar a la otrora alegre y feliz, tierra de gracia. (Con información de BBC-Mundo).
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