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José Machillanda: La caja Clap y los próceres

 

Las cajas CLAP desfilando el 5 de julio en los Próceres bajo la dirección de Padrino López, parecieran haber vencido al fusil heroico que desde 1821 selló la independencia de Venezuela como República. La afrenta del castromadurismo a las fechas patrias y a la obligatoria maniobra que debiera ejecutar el ejército de aire, de mar y tierra, este 5 de julio, la reemplaza la desgraciada y cruel presencia de una caja CLAP, con la cual se coopta al venezolano hambreado y pauperizado por parte de un régimen que tiene como sostén a un cuerpo de generales dominados por la cooptación y la corrupción.

La caja CLAP desfilando termina por mostrar la perversión extrema de un régimen, que de manera desvergonzada asesina a hombres del cuerpo armado, asesina a ciudadanos que protestan la tiranía y que se niegan a que por la vía de la violencia política se someta a una sociedad. Sociedad que, estupefacta, comprueba la ineptitud, cobardía y falta de ética de hombres de uniforme cómplices de un régimen criminal, que empleando la polemologia mezclada con su extrema ignorancia usan los momentos patrios para validar su desgobierno e incapacidad para ejercer la política.

La caja CLAP el 5 de julio entierra cualquier resquicio posible para definir a un componente militar, queda totalmente claro que el cuerpo armado constituye el más grave retroceso, la mayor desgracia y el más grave riesgo que sufre la República en el siglo XXI. Constituye ese cuerpo armado una perversión, por cuanto admiten ejecutorias en beneficio a una concepción política e ideológica que rechaza el 87% de los venezolanos. Pero además, el empleo inmoral y oportunista del régimen como poder político, que exhibe sin ningún pudor desplazando el fusil heroico y sirviendo de instrumento propagandístico, como previamente lo hizo la Sra. Bachelet a una caja llena de alimentos.

La caja CLAP en Los Próceres en manos de una supuesta milicia con el beneplácito de la cúpula de generales y almirantes, es la más grande y dolorosa muestra de la regresión de una organización que fue capaz de vencer política y militarmente a la guerrilla castrocomunista en la década del 70, pero además, contuvo la pretensión absurda de Colombia en el golfo de Venezuela en 1987. Y ahora, de manera grotesca, intenta reemplazar el fusil heroico por el dominio-control del hambre. ¡Toma nota la indignación! que produce esta farsa en los ciudadanos y crece el desprecio por un cuerpo armado al servicio de una ideologización militarista.

Los Próceres y el 5 de julio no se merecen la grotesca y desvergonzada acción del desfile de las cajas CLAP. Los venezolanos democráticos hoy, decentes, ciudadanos, crecen en su decisión política de contener a un régimen perverso, que ha idiotizado a supuestos generales y almirantes para destruir el gentilicio venezolano. Los Próceres y el 5 de julio se deben a los más excelsos valores de una sociedad responsable, bravía, que quiere justicia, que respeta la historia y que dibuja en el inmediato futuro la reconstrucción de una democracia que se ajuste a la Constitución y a las leyes, donde se respete el espacio público y la transcendental importancia de la historia militar de Venezuela.

La caja CLAP no podrá vencer al fusil heroico, probablemente lo intentado con jugosas comisiones que producen los beneficios asquerosos que reciben generales y almirantes, por ello en el proceso de reconceptualización del y lo militar -quienes ahora son militares y almirantes- tendrán que responderle a la ley, a la ética, a los ciudadanos de esa sociedad de la cual ellos devienen y regresan, teniendo que rendirle cuenta al honor y a la decencia de la República. La vergüenza de la caja CLAP como gran actor el 5 de julio, lo que hace es definir al régimen tembloroso, a los mandos aterrados y a una masa ignorante, incapaz de contener una maniobra politiquera artera.

Ni las cajas CLAP en Los Próceres el 5 de julio, ni lo mandos supuestamente presididos de generales y almirantes dirigidos por Padrino podrán vencer la imagen del fusil heroico, que selló la independencia. La tragicomedia ordenada por una clase política viciada, fraudulenta, perversa y criminal, que no entiende del dolor producido por la Diáspora, que no reconoce la Sociedad Ahuecada y la Calamidad Político Social instrumentada por la persecución policial, el encarcelamiento militarista y el maltrato ruin al ciudadano, terminará verificando que históricamente este desfile se llamará el desfile CLAP. A partir de allí lo que debe tener claro el cuerpo de generales y almirantes CLAP, es que los demócratas somos más y mejores que quienes hoy en ejercicio del poder político, se imaginan que pueden derrotar a la decencia y vocación democrática del venezolano, privilegiando el CLAP como símbolo de la corrupción y la desvergüenza de generales y almirantes.

 

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