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Pedro R. García: ¿Es un dilema votar o no votar?

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Ubicando algunas pistas…

Más ayá de la disputa de votar o no votar lo que hay que afinar en este recorrido es como se acopiarán las herramientas con las que seguir pensando las configuraciones subjetivas frente a las últimas olas de nuevas formas de movilización de la participación directa de grupos financieros, amarrados a la corrupción como directiva de poder el ya precario populismo: lo que ha significado la ruina devastadora del ingreso nacional, hay que calzar los aspectos diversos que se han venido madurando y que nos tributan elementos para la búsqueda en el país del camino económico posible. Desde Aristóteles regímenes políticos virtuosos y degenerados pasando por la Rusia del siglo XIX, movimiento Narodnichestvo: pueblo y luego a partir del siglo XX cuando florece la “defensa de los intereses del pueblo” se ha venido sobreviviendo una decadencia de la democracia donde convergen y priman la demagogia factores financieros, tecnologías y populismo. Que apelan a las emociones y halagos, incitando las pasiones, unos  y los miedos otros en aras de captar apoyos haciendo uso de retórica aferente basada en  promesas engañosamente válidas, que luego muestran un casi nulo cumplimiento, con resultados básicamente magros; mientras que el populismo se relaciona con una democracia no responsable caracterizada por una atención engañosa al “pueblo” no a todos los gobernados con ofertas que se traducen en una distribución complaciente del ingreso nacional en procura obtener favores electorales, como lo lograron quienes hoy regentan el país, para alcanzar y retener el poder y luego instaurar una hegemonía política con la intención subyacente de demoler el modelo vigente, promoviendo en el colectivo menos favorecido socialmente la ilusión que yegaron por vez primera al poder. La dinámica política-partidista, se “acrecienta” (abstención y participación) en un ambiente polarizado entre el conflicto y el consenso intentando agónicamente  de nuevo las condiciones para enraizar el populismo como una adulteración de la democracia, que implícitamente alienta la percepción sobre el “líder necesario”, en un escenario donde estratégicamente se aviva la confrontación interna al tiempo de desviar la atención ciudadana hacia las “deudas de la democracia” para hacer sobresalir la figura de ese líder que, señalan, encarna la verdad única y por ende debe echar raíces en la voluntad del pueblo, ya que es el predestinado para mejorar la condición social del pueblo hasta devolverles la dignidad que sienten les han quitado, y hacerlos sentirse socialmente importantes. Al populismo, (disimulado, de socialismo y  progresismo) y desde el frente un no bien masticado liberalismo que hacen ver como una necesidad que emerge como consecuencia de un estrepitoso fracaso de las instituciones democráticas antes  existentes, que se han desmoronado en razón, sostienen, del agotamiento y pérdida de ideales de los partidos políticos tradicionales soliviantado en sincronización la antipolítica antipartidismo y la incertidumbre la cual, afirman, sólo puede reducirse con el accionar de un guía carismático que inspire la vinculación emocional entre el líder (actor fundamental del populismo) y la voluntad del pueblo (sujeto pasivo), quien actuará para entregarle el poder, a la luz de la construcción de un  nuevo orden social incluida, de ser necesario, la aprobación de una nueva estructura institucional. El líder populista, de derecha o izquierda hará “conocer” su exigencia de satisfacer las “aspiraciones del pueblo como facción” no de la globalidad de los gobernados haciendo frente a los obstáculos, restándole importancia al costo de los recursos para “alcanzarlas”; o lo que es lo mismo sin saber ni le interesa cuánto es el precio de lo que el pueblo exige, al extremo de retocar en sus soflamas una sociedad de muchos ciudadanos con derechos pero “sin deberes” y poco ganados a destrabar su energía productiva, hasta convertir el empleo público y las pensiones en la figura moderna de la “justicia social”.

Mientras el tiempo pasa y el segundero avanza decapitando esperanzas.

pgpgarcia5@gmail.com

 

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