En el estado Lara, Barquisimeto se ha vuelto más cálido y el municipio torres tiende a mayor aridez gracias a los efectos del cambio climático.
«El clima está cambiando y la mayoría de la población larense lo siente en su piel», así lo advierte Álvaro Zambrano Carrera, ingeniero forestal, especialista en ecosistemas, ambiente y profesor de la UCLA, tras analizar los resultados de una investigación que revela que desde 2004 hasta 2024, el municipio Iribarren registró anomalías térmicas extremas, lo que significa que la temperatura aumentó +3 grados Celsius (ºC) en ese período.
El estudio también se hizo en la parroquia Reyes Vargas, la zona más seca del municipio Torres, en donde la temperatura se incrementó +1.9 °C desde 1979 hasta 2024. Lo que representa que el 67% de la población del estado Lara, que viven en Iribarren y Torres, sufren los embates del cambio climático.
El Acuerdo de París, firmado por 195 países el 22 de abril de 2016, entre esos Venezuela, establece que los Estados deben desarrollar políticas ambientales para limitar el calentamiento global a 1.5ºC, pero concretamente en Iribarren y Torres ya se superaron las temperaturas sugeridas por Naciones Unidas.
Las causas de ese incremento de temperatura que ocasiona disminución de las precipitaciones, es consecuencia de la deforestación y el déficit de bosques urbanos. En Torres la tala y quema están vinculadas a la producción ilegal de carbón y a la utilización de madera para labores artesanales. En los demás municipios, el problema ha sido el aumento de actividades agrícolas sin control ecológico. En Morán e Iribarren ha aumentado la siembra de café bajo exposición solar y el cultivo intensivo de piña, llegando a arrasar con bosques en donde se localizan las principales cuencas hidrográficas.
En Iribarren viven 1.214.000 habitantes aproximadamente; eso quiere decir, que allí habita el 56,19% de la población de Lara. El ingeniero Zambrano explica que se viene dando un fenómeno de isla de calor urbano por el déficit de árboles en la ciudad y de parques o bosques urbanos.
«Barquisimeto ha mantenido una tendencia positiva desde 2004 que se manifiesta en la frecuencia de eventos de anomalías térmicas extremas. Un ejemplo es la comparación entre febrero de 2001, un mes frío con una anomalía de -1.5 °C, y febrero de 2010, que registró una anomalía cálida de +3.1 °C», reseña la investigación.
Lara es uno de los estados más afectados por el calentamiento en Venezuela, experimentando aumentos promedio de temperatura que oscilan entre 1.2 °C y 1.6 °C durante 50 años, superando la media nacional.
«La acelerada expansión urbana a menudo carente de planificación ambiental, ha conllevado a la disminución de los áreas verdes. Esta pérdida reduce la capacidad del ecosistema local para la regulación térmica mediante la sombra y la evapotranspiración, intensificando el calor», explicó.
Ana Uzcátegui – La Prensa de Lara

