Hoy quise escapar del mundanal bullicio, para ir a encontrarme conmigo mismo. Eso que los psicólogos y tratadistas han dado en llamar alter ego, pero que a mí se me antoja identificar, como la egolatría del otro.
Tal vez sea el mismo musiú, como dicen en el pueblo, pero con otro cachimbo. Sobre todo, si es rubio, como precisa el diccionario. Pero definitivamente, es aceptado como el segundo yo.
Eso sí, no lo hago para hacerme el “misiú”, ante las responsabilidades de la vida, como cumplir los sueños y promesas que arrastramos de niños, y de la fogosa juventud. De contribuir con mi aporte de beneficencia, para dejar el mundo un poquito mejor que como lo encontramos. De encontrar la paz y abundancia, y ayudar al prójimo. De ser feliz a solas.
En fin, adquirir mi couta de sabiduría, para poder comprender las falacias del mundo, y discutirlas de tú a tú, con mi alter ego, que sabe escudriñarlas y esclarecerlas, sobradamente, mejor que yo.
¿Saben, no es que me sienta mal? o extraño, tampoco incompleto, me siento libre, pero sería una pena, seguir donde ya no soy yo, sino mi otro yo. Por eso vine a buscarlo, a ver qué tal, va la cosa con él.
Le confieso al instante, que siempre he tratado de seguir la senda romántica de Isidore Lucien Ducasse, y su convicción surrealista de que “la poesía debe ser hecha por todos, no solo por unos pocos escogidos”.
Pregunto en voz alta, si con esa poesía en cambote, podemos al menos, emular a su otro yo, el Conde de Lautréamont, a su pandilla y cantos de Maldoror.
Me responde, sin dilación, que en el ilusorio y atrevido intento, primero debemos afrontar un torbellino de dudas existenciales, tormentas de soledades, miedos, amores, engaños, desengaños, odios, hipocresías, disparatados desafíos, y por supuesto, infinitas equivocaciones. En caer y levantarnos, muchas veces.
Incluso, de desandar en medio de largos silencios, tormentosas batallas de ideas, obstinados resabios, y extremos de locura, a que suele conducirnos, la volátil e impredecible imaginación, en sus fieros combates, con el vendaval de sentimientos encontrados, razonables dudas. O dudas aceptadas.
Sin embargo, me consuela, al confiarme, que no estamos solos en tan azarosa tarea, sino que en ese camino de espinas converge media humanidad, por diversas razones, todas distintas, unas de las otras.
Ambos nos percatamos, que no estamos descubriendo el agua tibia, y que tales encuentros, son tan antiguos, como la historia misma de la humanidad. Solo que cambia de forma, sabores y colores, para expresarlo coloquialmente, con el desarrollo cognitivo, y sus infinitas particularidades.
Por alguna intrínseca razón, caímos en el abismo de las ideologías, de los modelos políticos y de gobierno, de izquierda, y de derecha, de antes y de ahora.
En tan controvertido tema, ambos coincidimos, en la defensa a ultranza, del capitalismo y el liberalismo como puntales de progreso, humanismo, avances en todos sus matices, pese a las evidentes desigualdades sociales de sus democracias, e incluso, de sus aberraciones hedonistas sobre el dinero y el placer.
Fuimos contundentes, en postular la vía capitalista, con todas sus contradicciones, como salvación de la humanidad, en contra posición de los endemoniados modelos neofascistas del socialismo del siglo XXI y sus tétricos repartos de miserias y terror.
Ha quedado demostrado hasta la sociedad, como lo corrobora mi alma gemela en sus ponderadas valoraciones del acontecer nacional, que el modelo neofascista del siglo XXI, es sin duda, el mayor fraude político, económico y social, de los últimos tiempos.
Aunque sigo confundido, sobre quien es el auténtico alter ego, de mis encierros con el silencio, por su similitud con mi otro yo. Caigo en cuenta, que es tan valiente como el miedo que nos quieren trasmitir. Y que por alguna milagrosa razón, los rufianes del régimen, lo están recibiendo de vuelta, por el miedo mismo de sus caras, cuando reprimen, encarcelan, torturan, alardean y cometen tamaños disparates.
“Confieso creer que es mejor ser cínico, cara e tabla, que revolucionario chapucero. Y deduzco, que es mejor ser represor, repartidor de bonos de sal y agua, que chafarote sin poder”, suelta burlón, mi otro yo, aupando gozar un puyero, mientras aguarda el final.
Post Data: Con los mejores deseos por unas felices navidades y un venturoso año 2025, a los consecuentes lectores de Costa del Sol, tomaremos un breve receso de fin de año, y volveremos a la palestra, a partir del 16 de Enero del venidero 2025. Sean felices y embriáguense de sueños, de amor, de cariño. De mucho cariño. Pero embriáguense. Felicidades. Ezequiel Querales Viloria.
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