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Román Ibarra: Aprender de los errores

 

El resultado de las elecciones de medio término en los Estados Unidos, como ya se sabe, ha sido ostensiblemente opuesto a los intereses del gobierno de Trump. Haber  convertido la campaña en un plebiscito, en medio del deterioro de la caída estrepitosa de su popularidad, producto de la crisis económica, derivada de la guerra en el Medio Oriente, y su incidencia en el precio del combustible, fue un error.

¨… Voten como si fuera yo el que está en la boleta¨, fue usado de manera recurrente a lo largo de la campaña, para luego del resultado decir: ¨…Yo no estaba en la boleta, porque de haber sido así, hubiéramos arrasado¨. Una contradicción evidente, y un acto de soberbia para no admitir, o negar la admisión de su error.

Pero más allá de cualquier análisis que pueda hacerse de su personalidad, lo relevante es tratar de vislumbrar lo que viene a continuación. Veremos a un gobierno dialogante para entenderse y alcanzar consensos en áreas sensibles con la oposición mayoritaria en ambas cámaras. O por el contrario, habrá un gobierno intransigente que quiera imponer su visión exclusiva y excluyente de la política interna e internacional.

Ya se sabrá, pero de entrada ha nombrado como jefe de su gabinete a Stephen Miller, considerado un halcón del racismo; intransigente con las olas migratorias, precisamente algunos de los temas que más daño hicieron en contra del gobierno en la campaña de medio término.

Otra reacción de Trump luego del resultado electoral, fue recortar la ayuda económica a Israel, quien ha sido la contención de las agresiones extremistas musulmanas contra la cultura occidental. Otro error a nuestro juicio, pues si cae Israel, el islamismo se abrirá camino de manera irreversible tras la conquista y destrucción de Occidente, y la cultura judeo-cristiana.

Ojalá y se pueda avanzar hacia una política en la que los acuerdos de Estado marquen la estrategia, y el mejor resguardo de los intereses de una nación tan importante y decisiva para el destino, no solo hemisférico, sino de toda la humanidad.

De todas maneras, suponemos que los asesores de cada bando estarán afinando sus estudios, a fin de obtener los mejores diseños y eventuales resultados de las próximas contiendas, a partir de este resultado.

Por ejemplo, entre los grupos étnicos, los blancos votaron 41% en contra, y solo el 18% a favor, y el 41% de quienes decían que Trump no era un factor. En cuanto a los negros: 61% en contra, 4% a favor, y 35% que no consideraba a Trump como factor. Entre los hispanos: 52% contra; 13% a favor, y 35% que no consideraba a Trump como factor. Otros: 48% en contra, 12% a favor, y el resto no lo consideraba.

El tema determinante fue la economía con un 39%; el estado de la democracia el 33%; migración 14%; Salud 8%; política exterior 4%, y el crimen 3% (según datos de UNIVISION). La misma fuente advierte, que la votación entre los votantes blancos estuvo dividida entre ambos partidos, con la advertencia de que la ventaja se vio muy claramente a favor de los Demócratas entre las comunidades negras e hispanas. Por ejemplo, el voto latino se movió desde 2024 hasta hoy, en una oscilación de 53% a 64%, un incremento notable. Entre los jóvenes el favoritismo se inclinó por los Demócratas, y entre los mayores de 65 años, el voto estuvo dividido entre ambas fuerzas de manera más o menos paritaria. El voto republicano por sexo, obtuvo un decrecimiento entre hombres de 55% a 48%, y entre las mujeres de 44% a 40%.

Del mismo modo, entre profesionales universitarios, los Demócratas ganaron con una ventaja de 28%. En zonas rurales los republicanos perdieron más influencia que en zonas urbanas de manera porcentual. Todo ello, en un ambiente electoral en el que votó el 49,42% de la población, pero esto es típico de las elecciones de medio término. La participación es menor que en las presidenciales. Hay un dato muy interesante, y es el que tiene que ver con el reconteo que se lleva a cabo en el Condado de Dade en el Sur de la Florida, respecto de los candidatos María Elvira Salazar, y Mario Díaz Balart, a la espera del resultado final, por denuncias relativas a presunta corrupción de funcionarios electorales, y conflicto de intereses.

En lo sucesivo veremos cuál es el tenor de la política exterior post electoral en relación con Venezuela, especialmente ahora cuando el Secretario de Estado, Marco Rubio, ha desmentido su posible retiro del gobierno.

Veremos si el desarrollo de las etapas diseñadas para la recuperación institucional de nuestro país se acelera, o ralentiza, en medio de las negociaciones de la mesa Gobierno (interino)-Oposición, y la presencia ahora de la líder más importante de la oposición, María Corina Machado.

Insistimos en la necesidad de tener por norte en la negociación, como factores prioritarios: la libertad plena de los presos políticos; atender la crisis socioeconómica de trabajadores; pensionados y jubilados; devolución a sus propietarios de las empresas expropiadas; reapertura de los medios de comunicación; el TSJ, y el CNE; el cronograma electoral, y el área de la salud, entre otras. Seguimos adelante.

romanibarra@gmail.com