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Ezequiel Querales Viloria: Refranes para revelarse

 

“No es lo mismo Juana que Chana”, reza el criollísimo y sonoro refrán venezolano, emparentado a otro semejante, que espeta: “Es mucho camisón pa´Petra”.

Ambos se vinculan de algún modo, con la atrevida expresión, “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, locución que sacude el orgullo de quienes de un día para otro, buscan cambiar de apariencias.

Y todos ellos, husmean en la revoltosa política y cotidianidad de los pueblos para mofarse de sus soberanas estupideces, meter en cintura a los agazapados corruptos. O denunciar, los abusos y atrocidades, de los viles opresores.

Cualquiera parecido con la chabacanería chavo-madurista-rodrigato, en que ha devenido el noble y exigente ejercicio de gobernar en el país, es mera casualidad.

Aunque ya todos, hasta los más desprevenidos, están persuadidos de antemano, que: “Por más que se tongoneen siempre se les ve el bojote”. Además es harto conocido, que “Para buen entendedor pocas palabras basta”, como solía auspiciar, el ex-presidente Luis Herrera Campins.

Como sabemos, los refranes son arraigadas y volátiles expresiones populares, muchas de ellas vernáculas, que enriquecen la picaresca política y la cambiante cotidianidad venezolana, con su franca y espontánea sabiduría.

Estas simpáticas y  muchas veces, hirientes expresiones, incursionan de lleno, en la vasta jerga popular de la difusa revolución chavista del siglo XXI.

También se entrometen, en la comprometida fusión y novedoso léxico, del orden tutelar estadounidense, instaurado en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el 3 de enero 2026, para ser llevados ante la justicia estadounidense.

Toda una extraña simbiosis, lo más parecida, a la espeluznante conseja del famoso dicho: “Cría cuervos y te quitarán los ojos”.

Aunque se ha perdido la capacidad de asombro,  la gente no deja de intrigarse, del brusco abandono de los símbolos y del chillante rojo del PSUV, así como de los furiosos insultos anti-imperialistas, por parte de sus altos voceros. Y ver ahora, delicadas y raras maneras, que buscan borrar un tenebroso pasado, eximir responsabilidades ante la justicia, y mostrar una nueva fachada ante la opinión pública.

“Tarde piaste pajarito”, bromearía, el  recordado  ex-mandatario llanero, antes mencionado.

Se ha dado un repentino cambiazo, que ha puesto en apuros a la cúpula de la alicaída revolución. A la cabeza de todos ellos, a la tutelada y desbalanceada interina, en su denodado afán, de imitar la recia personalidad de María Corina. Tanto en su elegante y bien llevada vestimenta, como, maliciosamente, en los puntos de su agenda pública, con el deliberado propósito de entorpecer sus actos y mensajes.

Afortunadamente, la gente que la sigue, en su mayoría jóvenes, están duchos en el manejo de redes digitales, para conectarse de inmediato a los nuevos canales de información y no dejar pasar por alto, su extraordinario desempeño y oportunos mensajes.

Triste y notoria la simulación por parte la tutelada interina, al punto, de que la prensa internacional ha dejado deslizar en sus reportes, que María Corina, encontró su Copycat (imitadora sagaz), que busca emularla con miras de conservar un lugar, en el confuso e impredecible devenir político del país.

Pero, “No por mucho madrugar, amanece más temprano”. Y  “quien mucho abarca, poco aprieta”, advierte una vez más, el refranero popular.

Hasta para mofarse,  de la desbordante aparición de líder opositora, en la escena nacional, dan pena ajena.

Ni la recurrente etiqueta de “La Sayona”, ni las manidas expresiones de “farsante” y “mosquita muerta”. Tampoco la pobre mención de que su llegada, “es un show político”, han hecho mella contra el reconocido prestigio de la Dama de Hierro. “Mucho ruido y pocas nueces”, acota el léxico popular.

Caras largas, y sonrisas falsas, es lo único que pueden mostrar  en cámara, al verse impedidos de poder detener la avalancha arrolladora que acompaña a la Premio Nobel de la Paz, con solo asomarse a la calle para cumplir sus pautados compromisos.

Una Infeliz y conducta oficialista, que ahora se les regresa como un arrollador bumerán,  ante la imbatible presencia de la líder opositora, rebatiendo las mas denigrantes ofensas, con: “A palabras necias, oídos sordos”.

-Lo más que puede esperar la tutelada interina es ser candidata en las próximas elecciones y que unas proceso sensatas negociaciones le asegure espacios al chavismo post dictadura, apuntan los analistas políticos.

No obstante, eso no excluye, que la gran masa de seguidores de la heroína venezolana, griten a coro: “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”

Desde luego, la política venezolana puede ser tan absurda y sorpresiva que cualquier cosa es factible.

Con información de ABC- Letras Libres y Redes Sociales.

ezzevil34@gmail.com