La Universidad Monteavila invita a jornada académica en homenaje a su Rector fundador, Enrique Pérez Olivares, escojo revisar su gestión como Ministro de Educación. Los venezolanos necesitamos repasar esa historia para afrontar con confianza en nosotros mismos los retos nuevos.
Enrique Pérez Olivares.
Cuando el Presidente Caldera lo designa tiene treinta y nueve años de edad y es Decano de Derecho en la UCV. Sustituye a Héctor Hernández Carabaño, a quien rinde homenaje en su Memoria y Cuenta de 1972 y califica de “ilustre antecesor” en la última. Justicia con una figura muy distinguida y respetada del siglo XX venezolano por su trayectoria pública, privada y académica.
Es complejo el cuadro político y social. Un gobierno sin mayoría parlamentaria, el primero democráticamente alcanzado por un partido desde la oposición. Su política de pacificación, apertura a la reconciliación y la incorporación a la democracia de sectores que se habían separado al tomar la lucha armada, trae en éstos secuelas de discusiones y desmembramientos. La mayoría decidida por la vía de la paz democrática, otros se resisten a cambiar. En 1966 del PCV se va el PRV-Ruptura. A su legalización en 1969, siguen debates internos. Se abre el MAS en 1971 y previo a las elecciones de 1973, Vanguardia Comunista. En el MIR, diferencias y sucesivas separaciones. Unos van al PRIN en 1968, en 1970 aparece Bandera Roja, OR-Liga Socialista y entre el MIR-Américo que muta en Nueva Alternativa y el MIR-Moleiro que se fusiona en el MAS.
Las universidades, escenario clave para la acción política de la izquierda, vivero de su creación intelectual serían también teatro de sus contradicciones. El Mayo Francés de 1968 y el pensamiento de Marcuse, inspiran la llamada “renovación académica”.
Sin rostro, en Caracas aparecen graffitti anarcoides del “Poder Joven” y se multiplican las protestas de una Federación de Estudiantes de Educación Media sin representatividad formal, dirigida por militantes de la JC (luego J-MAS). En la Ciudad Universitaria de Caracas y en las residencias estudiantiles de la ULA siguen reductos de la fracasada lucha armada. En octubre de 1969 el gobierno interviene la UCV, se reforma la Ley de Universidades, se designan autoridades provisionales. El conflicto pica y se extiende.
Pérez Olivares tiene doble mandato: lidiar con el difícil cuadro para recuperar la convivencia universitaria y llevar adelante el compromiso de una reforma educacional profunda. Capacidad de diálogo y vocación transformadora le ayudan a salir airoso de una y otra tarea.
Nada se improvisa en la reforma educativa. Pensamiento claro desde la promesa electoral y sentido de Estado del IV Plan de la Nación. Universalizar progresivamente el pre-escolar, llevar a nueve años el mínimo educativo nacional, ciclo básico común, ciclo diversificado, democratizar, diversificar y regionalizar la educación superior, transformar en la educación de adultos, disminuir la desigualdad en la educación rural, ampliar de la educación especial, programa nacional de lectura, teleducación, aprovechamiento de la cooperación internacional. Al final, más planteles, más docentes mejor atendidos, más estudiantes a todos los niveles y cada año más presupuesto. Leer las tres memorias y cuenta impresiona por la visión, el afán de servir y el rigor para pensar y hacer.


