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Gloria Cuenca: La trascendencia de la democracia

 

Me atormenta, no puedo dejar de pensar en ello, ¿los venezolanos, habiendo cometido el ex abrupto de votar por Chávez y Maduro, habrán caído en cuenta, con toda consciencia, de lo que hicieron estos entes? ¿supuestamente revolucionarios? ¿Será?

La devastación realizada en nuestro, amado y martirizado país, no tiene comparación. Ni siquiera,  con lo ocurrido en las 2 guerras del siglo XIX.  No obstante, considero imprescindibles: la toma de consciencia, el desarrollo y el crecimiento personal, en este proceso para su análisis y comprensión. Cada ciudadano, cada persona, tiene que pensar, y reflexionar: ¿Cuánta responsabilidad tengo en este terrible y desastroso proceso? Debemos hacer una introspección profunda y serena: ¿qué hice? ¿qué dejé de hacer? Se requiere, es mi opinión, actuar desde el adulto: información y más información. Nada de pataletas, ni de rabietas. En la necesidad de conducirse adultamente, se precisa tener la cabeza en su lugar. Tal vez, sirvan aquí las palabras: “mente fría, corazón ardiendo”.   Tropiezo, y eso me abruma, hay gente especialmente jóvenes, con una torpeza que me cuesta comprender: no pueden llegar a un sitio, no entienden las indicaciones, se les dificulta encontrar una la dirección;( Con el mapa orientador, inclusive) tampoco son capaces de seguir instrucciones sencillas, según mi opinión. ¿Qué les pasa? No comprendo.

De repente, recuerdo las palabras de mi hija, ella muy sabia. Me lo advirtió: “Hay varias generaciones de venezolanos desnutridos. No comieron completo en los primeros meses y años de vida, en consecuencia, por esa deficiencia nutricional pueden aparecer niños retardados resultado de una alimentación incompleta”. Una brillante colega, de mí hija, la Dra. Maritza Jiménez Landaeta, señaló: “ocurrirá como en España. Cuando la guerra civil: 2 o 3 generaciones con diversos tipos de retraso”. Al pensar en esto, no puedo sino concluir: esto es una tragedia. Qué ¡por fortuna! confío está por terminar. Después enfrentaremos ese inmenso proceso de reconstrucción. Vamos lento, y seguro. Gracias a Dios y a nuestra magnífica líder, MCM.

Consecuente con mi religión, la católica, y particularmente, apasionada por Jesús Cristo, a quien le ruego me otorgue la posibilidad de perdonar, especialmente a quienes han destruido con saña y maldad a nuestro amado país. Por los momentos me pongo en sus manos misericordiosas para lograr mi paz interna. Sin eso, sin serenidad, tampoco paz es más complicado todavía lograr la necesaria reconstrucción del país. Importante tener el objetivo claro:  democracia y libertad.

María Corina Machado es una gran conductora, de eso no hay dudas. Nosotros ciudadanos tenemos el reto y el desafío de estar en su mismo nivel. Extraordinario, magnífico, completo para alcanzar lo que todos los decentes ciudadanos y demócratas venezolanos, deseamos: con libertad alcanzar y desarrollar la democracia.

Imprescindible comprender y aceptar, se requiere de tolerancia hacía los demás. La venganza, usada por la gente de gobierno, la competencia malsana, la agresión y la pretendida burla, deben ser execradas de nuestros sentimientos. No debemos ni recordar, ni emular esas acciones vergonzantes que han sido la constante en estos casi 30 años.

La democracia es el mejor sistema, lo sabemos: extraordinaria, no “perfecta, si perfectible” como decía Luis Herrera C, (QEPD) y los ciudadanos tenemos el deber y la necesidad de prepararnos para la convivencia social. Igual que se prepara al niño, para el comienzo de su vida escolar, los padres y representantes, tenemos la obligación de organizar ese proceso inicial de la vida en la sociedad, contribuyendo con la escuela primaria en el conocimiento de las normas de convivencia ciudadana. De no ser así, la formación, el proceso democratizador es mucho más complicado y ya sabemos, tristemente, cuál es el resultado.

Tenemos, lo repito a una gran conductora, toca a nosotros seguir sus instrucciones para salir de este atolladero a donde nos ha traído el llamado “socialismo del siglo XXI”. Además, tenemos que asumir, desde el adulto, la responsabilidad por nuestro futuro. Cada venezolano tiene que incorporarse al proceso de la reconstrucción nacional, desde lo más elemental, en cada acción o movimiento de la cotidianidad, hasta lo más complejo, la reconstrucción jurídica-política de la sociedad.

Sabemos, existe un numeroso grupo de desadaptados sociales en libertad. Los soltaron, para perturbar la paz y la tranquilidad, también para enviarlos a los Estados Unidos y a aquellos países donde los venezolanos fueron en busca de oportunidades. Están en gran medida de regreso. No podemos obviar esta terrible situación y las consecuencias que tiene, además de que la falta de normativa ético-jurídica, por muchos años, ha estimulado la acción delictiva por todas partes, logrando transformar en rateros y ladrones, a jóvenes, adultos y hasta muchas mujeres, que actúan sin meditar en lo terrible de su acción, en las consecuencias sociales y familiares que conducen a un estado de falta de moralidad, sorprendente. Esa es la situación actual. Nos espera una tarea fuerte, ruda, decisiva; sin embargo, contamos con las orientaciones divinas, con la ayuda de Nuestra Amada Virgen de Coromoto, nuestros Santos José Gregorio y la Madre Carmen, además de nuestra líder siempre orientada por Dios Nuestro Señor, saldremos de este desastre, con toda seguridad.