Dedico este trabajo a la memoria de Vicenta Montenegro, Juan Ceferino Sánchez, Martina Gasmargo y Martín Matos, difusores de este baile en El Consejo. Desde el cielo deben estar cantando: Tranca el palo María Antonia / Que se quiebra la verá / Si se quiebra por la punta / Cógela por la mitad / Palito jua jua jua / Palito jua jua jua.
La Llora es una de las expresiones folclóricas más singulares del estado Aragua. Aunque su autoría se disputa históricamente entre distintas localidades y se le atribuye un origen general en La Victoria, la perspectiva de sus cultores demuestra que esta manifestación es un patrimonio vivo de todo el valle aragüeño. Cada 2 de noviembre, escuelas, plazas y comunidades la devuelven al presente como un símbolo indiscutible de identidad.
Las Voces Nacionales y el Origen del Rito
Para comprender la magnitud de esta danza, los estudiosos de la cultura venezolana han buceado en sus raíces más profundas. Don Lisandro Alvarado interpretó en su momento a La Llora como una ceremonia recordatoria de carácter luctuoso: un ritual en el que, tras la descomposición de las materias blandas de un difunto indígena, el esqueleto era suspendido junto a un árbol para que la comunidad entonara cantos en su honor. Esta visión ritual coincide con la de Rafael Olivares Figueroa, quien destacó cómo estas demostraciones conmemorativas variaban desde el llanto fúnebre en tierras guajiras hasta las pantomimas descritas por los cronistas coloniales.
A finales del siglo XIX, Gonzalo Urbaneja Achelpohl definida con claridad la naturaleza de la danza al catalogarla como una amalgama de las culturas indígena, negra y europea. Este mestizaje cultural quedó registrado en documentos de distintas épocas. Por un lado, las visitas pastorales de los obispos Diego Antonio Diez Madroñero (1765) y Mariano Martí (1781) intentaron frenar las danzas que consideraban indecentes y el consumo de guarapos fuertes. Por el otro, la historia política de la nación guarda testimonios tan curiosos como el de Antonio José Ribas Herrera —hermano de José Félix Ribas—, quien en los albores de la gesta independentista justificó su ausencia en reuniones conspirativas argumentando que se encontraba en La Vega presenciando los bailes de La Llora junto al Capitán General; o bien la célebre misiva de 1905 en la que el presidente Cipriano Castro excusaba su inasistencia a la “gran llora” de San Mateo y aportaba fondos para su realización.
La Mirada desde El Consejo: Identidad, Música y Resistencia
Si bien la teoría nacional aporta el marco general, es en los poblados del municipio José Rafael Revenga —y muy especialmente en El Consejo, Quebrada Seca y El Conde— donde La Llora adquiere su pulso cotidiano y sus particularidades más entrañables.
Desde la memoria de cultores locales como Martín Matos, se recuerda que el baile tradicionalmente se extendía durante todo el mes de noviembre. En Quebrada Seca de Urbina, la música y el fervor congregaban a los pobladores en la casa de Juan Fernández, con un conjunto integrado por voces y cuerdas locales, mientras las parejas desfilaban ataviadas con faldas largas y floridas, alpargatas y sombreros de cogollo, bajo una escenografía improvisada con tallos de cambur y flores exóticas.
La localidad consejeña imprimió sellos propios e imborrables a la tradición. Según entrevistas documentadas por la profesora Gisela Pastori de Núñez a Don Rafael Aponte, en El Consejo las festividades se vivían intensamente en los botiquines y maviles, impulsadas por los comerciantes locales mediante programas y cartelones para dinamizar la vida social del pueblo. A diferencia de las versiones más esquemáticas, en El Consejo destacaron innovaciones instrumentales notables, como la incorporación de instrumentos de viento —con la flauta y el bombardino marcando la pauta sobre el bullicio—, suprimiendo elementos como el carángano o el árbol y exigiendo una destreza física rigurosa en el temido y apasionante tramo del “palito a palo”.
Este carácter enérgico y vibrante se vincula estrechamente con las faenas agrícolas del campo aragüeño. El doctor Germán Fleitas Núñez y cultores locales recuerdan que en los remates de la recolección del café en las haciendas, músicos de la talla del arpista Pedro Matos interpretaban piezas de joropo y Llora durante toda la noche. Fue en ese cruce de caminos donde la llegada de los trabajadores afrodescendientes procedentes de la costa aportó la fuerza rítmica y la brusquedad que caracterizan varias de las partes del baile.
Del Estigma Social a la Reivindicación Patrimonial
Durante décadas, las familias más conservadoras de la época miraron con recelo la manifestación, tildándola de vulgar e indecorosa, apta únicamente para espacios marginales. En la memoria oral consejeña quedó grabada esa incomprensión social; de ahí proviene la célebre frase popular con la que los mayores solían advertir al ver a alguien ebrio: “Esta noche tenemos llora tramada”.
A pesar de los prejuicios, la resistencia cultural se mantuvo firme en espacios emblemáticos de El Consejo como el corral de Rafaelito Bello Acosta, el Botiquín de la Parrilla, la Casa Amarilla o la Casa de la Sociedad del Carmen. La organización de eventos estuvo a cargo de figuras como Inés Torres, secundadas por una pléyade de bailadores inolvidables: Trina Sánchez, Juana Crespo, Martina Gasmargo Delgado, Juan Ceferino Sánchez, Vicenta Montenegro, Martín Matos, Santiago Tovar y Catalino Rivero.
Ese esfuerzo de resistencia comunitaria dio frutos institucionales a finales del siglo XX. En noviembre de 1979, el Concejo Municipal de La Victoria asumió el compromiso formal de rescatar el baile, el cual quedó perpetuado audiovisual y nacionalmente en febrero de 1980 gracias al Grupo Vera. Hoy en día, gracias a la labor incansable de cultores contemporáneos, la Casa de la Cultura, las escuelas del municipio revengueño y la Banda Federico Vollmer, La Llora se erige como el estandarte definitivo de los aragüeños.
Al llegar cada 2 de noviembre, El Consejo se viste de fiesta y, desde la memoria colectiva, resuena con orgullo el eco entrañable de Don Martín Matos: Vamos a llorar muchachos / Antes que se acabe el mes / El primero de todos los santos / Y el último de San Andrés.
Fuentes Consultadas
*Aponte Mejías, Rómulo. Texto, Rostros y Fachadas. Edición Alcaldía de Revenga. El Consejo, Estado Aragua, 2000.
*Aretz, Isabel. Manual del folklore venezolano. 4.ª edición, Monte Ávila Editores, Caracas, 1976.
*Fleitas Núñez, Germán. Algunos afluentes del baile de La Llora. Diario El Clarín, La Victoria, 2016.
*Matute Sojo, Alcibiades. Orígenes históricos-geográficos del Estado Aragua. 2.ª edición, Maracay, 1980.
*Pastori, Gisela. Boletín N.º 1 del Centro de Historia de la Ciudad de La Victoria. La Victoria, Estado Aragua, 1984.
Entrevistas abiertas:
*Vicenta Montenegro (†), bailadora nativa de El Consejo.
*Clara Emilia Delgado de González (107 años).
*Berta Hernández de Bello (101 años).
El Consejo, 2 de noviembre de 2021.




