Washington y Moscú presionan a Pekín para celebrar el primer encuentro a tres bandas durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Shenzhen.
Estados Unidos, China y Rusia negocian una cumbre inédita entre Trump, Xi y Putin.
Funcionarios de Estados Unidos, China y Rusia mantienen conversaciones para organizar la primera cumbre entre Donald Trump, Xi Jinping y Vladímir Putin, una reunión que podría celebrarse este mes en Shenzhen y cuya agenda sigue abierta.
La diplomacia de las tres grandes potencias ha puesto sobre la mesa una cita sin precedentes. Responsables estadounidenses, chinos y rusos están negociando la posibilidad de reunir a Donald Trump, Xi Jinping y Vladímir Putin aprovechando la presencia de los tres mandatarios en la próxima cumbre de la APEC en Shenzhen, prevista para los días 18 y 19 de noviembre.
Las conversaciones han adquirido un carácter serio, aunque todavía existen dudas fundamentales. No está claro si Washington, Pekín y Moscú negocian conjuntamente la reunión o si los contactos se están desarrollando mediante canales bilaterales separados. Tampoco China ha tomado aún una decisión definitiva sobre si acogerá el encuentro.
Washington y Moscú quieren que Pekín acepte una reunión que reuniría por primera vez a los tres presidentes
Washington y Moscú presionan para lograr el encuentro
El elemento central de las negociaciones es ahora la posición de China. Tanto Estados Unidos como Rusia están tratando de convencer a Pekín para que dé luz verde a la cumbre, que convertiría a Shenzhen durante unas horas en el principal centro de la diplomacia mundial.
El Gobierno chino mantiene, por el momento, una posición prudente. Su Ministerio de Exteriores ha admitido que existen contactos relacionados con una reunión entre Xi Jinping y Putin, pero no ha confirmado públicamente que se esté preparando un encuentro trilateral en el que participe Trump.
El Kremlin, por su parte, ha reconocido que los trabajos para organizar la cita están en marcha, mientras que la Casa Blanca todavía no ha confirmado formalmente que se haya cerrado el encuentro.
| Clave de la negociación | Situación |
|---|---|
| Reunión Trump-Xi-Putin | En negociación |
| Lugar potencial | Shenzhen, China |
| Fechas de la APEC | 18 y 19 de noviembre |
| Estados Unidos | Interesado en la cumbre |
| Rusia | Confirma trabajos preparatorios |
| China | Mantiene abierta la decisión |
| Agenda | Todavía sin cerrar |
La incógnita no se limita, por tanto, a si los tres dirigentes acabarán sentándose en la misma mesa. El principal problema es determinar qué estarían dispuestos a negociar.
El control de armas nucleares aparece como una prioridad para Trump, pero Pekín lleva años rechazando ese formato de negociación.
Trump quiere hablar de armas nucleares
Uno de los asuntos que más interesa a Donald Trump es el control del armamento nuclear. El presidente estadounidense se ha mostrado abierto a participar en una reunión trilateral y considera que una eventual negociación debería abordar la reducción o limitación de los arsenales estratégicos.
Ese planteamiento tropieza con las reservas de China. Pekín lleva años rechazando las propuestas estadounidenses para incorporarse a negociaciones de control de armas junto a Washington y Moscú, al considerar que existe una fuerte diferencia entre el tamaño de los arsenales nucleares.
Estados Unidos y Rusia mantienen las dos mayores reservas de armas nucleares del mundo, mientras que China está ampliando rápidamente sus capacidades pero continúa por debajo de ambos países.
La cuestión nuclear podría convertirse así en uno de los principales obstáculos para cerrar una agenda aceptable para los tres mandatarios.
Ucrania complica todavía más la agenda
La guerra de Ucrania constituye el otro gran punto de fricción. Xi Jinping ha transmitido que no existen planes para utilizar una eventual reunión trilateral como escenario para negociar directamente el conflicto y considera que los países europeos deberían participar en cualquier proceso relacionado con una guerra que afecta directamente a la seguridad continental.
Moscú tampoco espera, según las conversaciones conocidas hasta ahora, que la eventual cumbre produzca avances sustanciales sobre Ucrania.
La cuestión adquiere además especial relevancia porque Estados Unidos prepara paralelamente nuevas conversaciones con Rusia y Ucrania para intentar avanzar hacia una salida negociada al conflicto.
China puede convertirse en anfitriona de una de las reuniones geopolíticas más importantes de los últimos años sin asumir necesariamente un papel de mediador.
Xi Jinping, en el centro de la negociación
La celebración de la cumbre supondría también un importante movimiento diplomático para Xi Jinping. China aparecería como anfitriona de una reunión entre los dirigentes de las tres grandes potencias nucleares en un momento de profundas tensiones internacionales.
La relación entre Xi y Trump se ha intensificado durante 2026. Ambos dirigentes tienen previsto mantener una nueva reunión bilateral durante la APEC y volver a encontrarse posteriormente en diciembre con motivo de la cumbre del G20 en Miami.
Xi y Putin, por su parte, mantienen desde hace años una relación política estrecha y se han reunido en decenas de ocasiones.
| Relación bilateral | Situación actual |
|---|---|
| Trump-Xi | Nueva reunión prevista durante la APEC |
| Xi-Putin | Relación estrecha y contactos frecuentes |
| Trump-Putin | Washington mantiene abierta la negociación sobre Ucrania |
| Trump-Xi-Putin | Primera reunión trilateral en negociación |
La posible cumbre Trump-Xi-Putin introduciría, sin embargo, un formato completamente nuevo. Nunca antes los tres dirigentes se han reunido conjuntamente y cualquier encuentro tendría implicaciones que superarían ampliamente los objetivos económicos de la propia APEC.
Una cumbre sin agenda cerrada
Además del control de armas nucleares y de Ucrania, permanece abierta la posibilidad de que la situación en Irán y el equilibrio geopolítico en Oriente Medio entren en las conversaciones, aunque todavía no existe una agenda definida.
Precisamente esa falta de consenso constituye ahora uno de los grandes obstáculos. Washington quiere abordar cuestiones estratégicas globales, Moscú busca mantener abierto el diálogo con Estados Unidos y China estudia hasta qué punto le interesa asumir el papel de anfitrión.
A dos semanas de la reunión de la APEC en Shenzhen, las conversaciones continúan. La decisión final depende en buena medida de Pekín, que tiene ante sí la posibilidad de reunir por primera vez a los presidentes de Estados Unidos, China y Rusia en una misma mesa.
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