Los estadounidenses renovarán el Congreso. Las reglas cambian según el estado y los resultados pueden demorar varios días. La elección definirá el margen del presidente para gobernar y su influencia sobre la sucesión de 2028.
Elecciones en Estados Unidos cómo se vota, cuándo se conocen los resultados y qué se juega Trump en las Midterms de este 3 de noviembre de 2026.
Estados Unidos renovará el Congreso este 3 de noviembre en una elección que determinará cuánto margen tendrá Donald Trump para gobernar durante los dos últimos años de su mandato.
Para un lector acostumbrado a elecciones con un padrón que lo incorpora automáticamente, horarios comunes y reglas uniformes en todo el país, el sistema estadounidense, con una fecha común pero una organización descentralizada, puede resultar desconcertante.
Cada estado organiza las elecciones y fija la mayor parte de las reglas: cómo inscribirse, qué documentos presentar y cuándo votar, y las autoridades locales se ocupan de llevarlas adelante.
El voto es voluntario. Para participar se requiere ciudadanía estadounidense, tener al menos 18 años y cumplir las condiciones de residencia que fije cada estado. Además, salvo en Dakota del Norte, los electores deben estar registrados.
Los plazos de inscripción cambian según el estado: algunos permiten anotarse el mismo día de la elección y otros cierran el registro con semanas de anticipación. Indiana, por ejemplo, cerró la inscripción el 5 de octubre: quien no se registró antes del cierre ya no puede anotarse para votar en estos comicios. En California, en cambio, quien no llegó al plazo puede completar una inscripción condicional hasta hoy mismo, en la oficina electoral de su condado o en un lugar de votación presencial. Esto permite registrarse y emitir un voto que se cuenta una vez que las autoridades verifican que la persona cumple los requisitos.
Una vez inscriptos, los electores también tienen distintas opciones para emitir su voto. En Nueva York, por ejemplo, pueden votar por correo o hacerlo presencialmente. Para estos comicios, el estado habilitó un período de votación anticipada del 24 de octubre al 1 de noviembre, además de la jornada del 3 de noviembre. Los documentos que deben presentar para votar en persona también dependen del estado.
En estas elecciones se define el Congreso, formado por la Cámara de Representantes y el Senado. Ambas cámaras deben aprobar las leyes y los fondos para financiar al gobierno. Por eso, quién las controle puede facilitar o frenar los planes del presidente. Si bien los mandatos del nuevo Congreso comenzarán el 3 de enero de 2027, el resultado puede tener consecuencias políticas inmediatas.
Las midterms, que se celebran justo a mitad del mandato presidencial, renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, cuyos integrantes permanecen dos años en el cargo. Cada elector vota por el representante de su distrito, una zona electoral que elige una banca. Los estados más poblados tienen más distritos y, por lo tanto, más representantes. De hecho, un mismo estado puede enviar a esa cámara legisladores republicanos y demócratas.
También se eligen 35 senadores: 33 en elecciones ordinarias y dos en elecciones especiales, en Florida y Ohio, para completar los mandatos que quedaron vacantes en 2025, cuando Marco Rubio asumió como secretario de Estado y JD Vance como vicepresidente. Además, 36 estados eligen gobernador.
Cada estado fija sus propias reglas de registro y fechas de votación para la renovación del Congreso de Estados Unidos.
El Senado tiene 100 integrantes, dos por estado, con mandatos de seis años. Como la renovación es escalonada, no todos los estados eligen senadores en cada elección. Cuando corresponde hacerlo, votan los electores de todo el estado. A diferencia de la Cámara de Representantes, allí todos los estados tienen el mismo peso, cualquiera sea su población.
En la Cámara de Representantes, la mayoría se alcanza con 218 de las 435 bancas. En el Senado, 51 escaños aseguran la mayoría, pero a los republicanos les alcanzaría con 50, ya que el vicepresidente puede desempatar las votaciones. En cambio, los demócratas necesitan sí o sí los 51, para evitar esa ventaja del oficialismo.
Hoy el Senado tiene 53 republicanos y 47 integrantes de la bancada demócrata, contando a dos independientes que se agrupan con ellos. Para recuperar el control, la oposición a Trump necesita pasar de 47 a 51: ganar cuatro bancas adicionales sin perder ninguna de las que tiene, o compensar las que pierda.
En estas elecciones no interviene el Colegio Electoral, los ciudadanos eligen directamente a sus representantes y senadores. Tampoco hay una hora nacional de apertura ni de cierre. A los distintos horarios de votación se suman los husos horarios del país: en Indiana se vota de 6 a 18; en Nueva York, de 6 a 21; y en California, de 7 a 20. Y cuando cierren las urnas en California, en la costa este ya casi será 4 de noviembre…
Los primeros resultados empezarán a conocerse este mismo martes por la noche, a medida que cierren los centros de votación, aun cuando en otras partes del país todavía se esté votando.
Esta misma noche podrían conocerse los ganadores de muchas contiendas y quedar definido quién controlará una o ambas cámaras, pero si la mayoría depende de algunas contiendas ajustadas, habrá que esperar días para saber quién tendrá el control del Congreso. No hay un horario ni una fecha asegurada: dependerá de los márgenes y de los votos que falten contar.
El ejecutivo de Trump no se ocupa del escrutinio, el recuento queda a cargo de las autoridades electorales locales, según las reglas de cada estado. Esas autoridades cuentan y verifican las boletas presenciales, las que llegan por correo y los votos provisionales, cuya validez requiere comprobaciones adicionales.
En California y Nueva York, las boletas enviadas por correo hasta el 3 de noviembre de 2026 pueden recibirse hasta el 10 y ser válidas. Por eso, el cierre de las urnas no pone fin a la recepción de votos.
La Corte Suprema respaldó esa distinción el 29 de junio. Por cinco votos contra cuatro, resolvió que las leyes federales que fijan el día de la elección no obligan a recibir todas las boletas antes de esa fecha. El caso trataba sobre Mississippi, que permite recibirlas hasta cinco días hábiles después, siempre que el correo deje constancia de que se enviaron el día de la elección o antes.
Los resultados de la noche electoral son preliminares. Los medios pueden proyectar un ganador, pero la certificación oficial llega después de las verificaciones, un proceso que puede llevar días o semanas. Una ventaja puede cambiar a medida que ingresan votos de otras zonas o modalidades de votación. Así, ese movimiento, por sí solo, no demuestra ningún tipo de irregularidad.
Qué se juega Trump
Trump necesita un Congreso aliado para aprobar leyes y conseguir fondos para sus prioridades. Si los republicanos controlan ambas cámaras, tendrá mejores condiciones para avanzar con su agenda.
Pero controlar el Senado no garantiza poder aprobar todas las leyes. La oposición puede prolongar el debate e impedir que un proyecto llegue a votación, un mecanismo conocido como filibusterismo. Para superar ese bloqueo, muchos proyectos necesitan 60 de los 100 votos: una mayoría republicana por debajo de ese número tendría que conseguir también apoyos demócratas.
Si los demócratas ganan la Cámara de Representantes, podrán bloquear proyectos que necesitan la aprobación de ambas cámaras y obligar a Trump a negociar los fondos que necesita su gobierno. También podrán utilizar las comisiones para investigar a la administración, convocar funcionarios y exigir documentación.
Si consiguen el Senado, tendrán además la posibilidad de frenar la confirmación de candidatos de Trump a numerosos cargos del gobierno y a puestos judiciales, incluida una eventual vacante en la Corte Suprema.
La Cámara de Representantes renueva la totalidad de sus 435 bancas y requiere 218 legisladores para asegurar el control mayoritario.
Una derrota republicana, de todas formas, no revierte automáticamente las decisiones de Trump, quien conservará sus facultades ejecutivas y, si los demócratas controlan ambas cámaras y aprueban leyes contrarias a su agenda, podrá vetarlas. Para superar ese veto, el Congreso necesita el respaldo de dos tercios de los legisladores que voten en cada cámara, siempre que haya quorum. Ganar las elecciones y controlar el Congreso no alcanza para reunir esos votos.
Tampoco una mayoría demócrata equivale a una destitución. La Cámara de Representantes puede aprobar una acusación de juicio político por mayoría simple, pero remover al presidente requiere una condena con el respaldo de dos tercios de los senadores presentes.
Eso no impide que los legisladores presenten sucesivos pedidos de impeachment y que, si reúnen los votos, la Cámara apruebe nuevas acusaciones. La Cámara ya lo acusó dos veces durante su primer mandato y el Senado lo absolvió en ambos casos. Aun sin llegar a una destitución, las investigaciones y los procesos podrían obligar a su administración a dedicar tiempo y recursos a defenderse, mientras intenta avanzar con su agenda de gobierno.
El resultado también impactará en Ucrania, Israel, los aliados europeos y los países que negocian con Washington. El Congreso aprueba fondos para defensa y asistencia exterior, puede imponer condiciones para utilizarlos y participa en la definición de sanciones. Una mayoría opositora tendría herramientas para discutir cuánto dinero destina Estados Unidos a sus compromisos internacionales y bajo qué condiciones.
La disputa por la sucesión
El resultado también puede influir en la capacidad de Trump para ordenar la sucesión republicana hacia 2028.
Trump, además, no puede volver a ser elegido presidente. La Enmienda 22 de la Constitución impide que una persona sea elegida más de dos veces, aunque sus mandatos no sean consecutivos. Así que el resultado también determinará cuánto va a pesar en la elección de su sucesor.
Si los republicanos conservan el Congreso, tendrá más margen para exigir disciplina e influir sobre la candidatura de 2028. Si pierden una o ambas cámaras, quienes busquen sucederlo tendrán más argumentos para tomar distancia. Pero deberán calcular hasta dónde… Porque para llegar a la Casa Blanca también necesitan a los votantes de Trump.
Fernanda Kobelinsky – Infobae


