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Ana Noguera: Responsabilidades políticas

 

Siempre he defendido, y así lo creo, que en un sistema democrático existen las responsabilidades políticas, bien alejadas de las judiciales, y que afectan pese a no ser culpable de lo ocurrido.

Es el caso del ministro Óscar Puente y el gravísimo accidente de tren de Urda con 69 fallecidos a los que debemos un enorme respeto.

La responsabilidad política no supone exclusivamente dimitir y dejar un vacío de gestión en el momento que más falta hace conocer con exactitud qué ha pasado, cómo ha ocurrido este accidente y qué se puede hacer para que no vuelva a pasar. Es el momento de ejercer su responsabilidad para esclarecer los hechos. Como Puente lo ha hecho desde el minuto cero dando explicaciones continuamente.

Ahora bien, la sentencia ya está hecha por parte de todo el arco parlamentario que no puede sustraerse del ambiente electoral. Sin embargo, no todas las posiciones son igualmente legítimas ni morales. Porque me resultan hipócritas, carroñeras y dolientes las que provienen de la derecha de este país.

De Vox espero lo peor. Lo demuestra cada día, incluso negándose a parar la campaña o hacer un respetuoso silencio. ¿Llegará Abascal algún día a vice-presidir nuestro país? Un personaje siniestro, egoísta, vago, maleducado que se ha aprovechado del sistema todo lo que ha podido para no trabajar, y que además su política es en base a insultos y fomento del odio al “otro”, manipulando emocionalmente a la ciudadanía a base de bulos y utilizando agitadores como Vito Quiles.

Pero del PP deberíamos exigir una derecha democrática, civilizada y dispuesta a gobernar este país dentro de las reglas y las formas democráticas. La democracia tiene reglas y tiene formas, y Feijóo y su equipo incumplen ambas.

Feijóo pide a gritos la dimisión de Puente (ahora Tellado ya pide la de Sánchez) el mismo día que se cumple un año de la dimisión como presidente de Carlos Mazón, que fue el “eterno” protegido de Feijóo. Por cierto, dimitió de presidente pero los valencianos seguimos viéndolo como diputado, cobrando un plus como presidente de comisión, y manteniendo estatus de expresidente, además de seguir aforado para evitar declarar ante la jueza de Catarroja. Y el mismo día que se cumplen dos años de la gravísima Dana aún descubrimos mentiras como que fue la periodista con la que comió la que llevó en coche a Mazón a la Generalitat, y no fue andando como él ha declarado.

Óscar Puente no tenía obligación de estar en la sala de control del Ave, pero sí tiene obligación de seguir minuto a minuto la investigación y dar explicaciones como está haciendo. Puente no es culpable de lo que ocurrió.

Pero Mazón sí lo fue. Porque él no estuvo en el CECOPI. Y mientras la tragedia ocurría, él estaba de comida y bebida, evitando coger el teléfono e ignorando conscientemente su obligación de presidente. El PP jamás le pidió la dimisión y Feijóo fue su permanente defensor.

Esa es la hipocresía carroñera del PP.

La primera hipocresía: ¿Cuántos accidentes, errores y mala gestión se han producido gobernando el PP? Yak 42, atentado del 11-M, accidente de tren de Angrois, metro de Valencia, la crisis de las residencias de Madrid con más de 7.000 muertos y muchos más. Sin ninguna dimisión. Sin aceptar nunca ninguna responsabilidad. Es más, cuando el accidente de Angrois, con 80 fallecidos y más de 140 heridos, Feijóo (como presidente de Galicia), Rajoy (como presidente de gobierno) y Ana Pastor (como ministra de transportes) declararon que el único culpable fue el maquinista. Además se negaron a cualquier comisión de investigación.

La segunda hipocresía: cuando España (y Europa) sufrieron el crack económico de 2008, se aplicaron medidas de austeridad y recortes. Rajoy recortó en derechos sociales, pensiones y también, entre otras cosas, en el mantenimiento del sistema ferroviario. Bajo el gobierno de Rajoy, según datos del Observatorio del Ferrocarril, la inversión pública en el transporte por ferrocarril pasó de 7.553,2 millones de euros en 2011 a apenas 2.214,5 millones en 2017. Una bajada de algo más del 70%. En el gobierno de Pedro Sánchez se aumentó un 128% llegando a 5.816 millones de euros, todavía no se alcanzó la cifra inicial que recortó drásticamente el PP.

¿Suficientes? Seguramente no, y mucho menos cuando se ha multiplicado la afluencia de ciudadanos que viajan en tren. Muchos más trenes, más horarios, más frecuencias y más ciudadanos viajando.

Tercera hipocresía: Se recrimina por parte del PP y Vox no haber acometido adecuadamente el mantenimiento del sistema ferroviario español. Pero no confiesan que el pasado 25 de junio votaron, junto con Junts y UPN, en contra del Decreto Ley planteado por el gobierno. Ese “NO” supuso rechazar la autorización de financiación extraordinaria para incrementar en 671,1 millones la compra de nuevos trenes para Renfe.

Denunciando la utilización política e inmoral que el PP hace del accidente y del dolor no pretendo justificar nada ni a nadie.

Sigo creyendo firmemente en las responsabilidades políticas, aunque uno no sea culpable. Y la izquierda y la derecha deben distinguirse, no por sus individuos, sino por su comportamiento colectivo como organización y en la defensa de unos principios y valores democráticos. ¿Es injusta la comparación entre Puente y Mazón? Totalmente. Tan injusto como que la izquierda democrática tiene las manos atadas porque se debe a un comportamiento ético.

El ministro Óscar Puente ha realizado una comparecencia magnífica, soberbia, rigurosa, llena de datos y de explicaciones. No solamente ha dado la cara sino que ha mostrado conocer hasta el más mínimo detalle lo que ocurre en su ministerio y más en relación al sistema ferroviario.

Pero su intervención final, esos minutos de dimisión han sido francamente inmejorables, de una gran altura moral, de una convicción democrática sin precedentes. Ha resistido y escuchado todas y cada una de las intervenciones: las de buena voluntad y las llenas de maldad y soberbia como las del PP o las de Vox; ha escuchado, ha aguantado, ha dado explicaciones durante cuatro largas horas para luego, después de cumplir con su misión y su responsabilidad, irse con toda la dignidad de un gran político.

Escucharlo me ha reconfortado con lo mejor de la política. Ha crecido de forma inmensa defendiendo el honor de la democracia. Y lo ha hecho tan oportuna como dignamente. Dice que no estará en las listas próximas pero un ministro así, un político como él, un hombre de izquierdas y honesto: volverá como buen e íntegro “zurdo” que es.