pancarta sol

Italo Zapata: Destrabar a Venezuela con el liderazgo de María Corina Machado y una hoja de ruta hacia la democracia

 

​Venezuela no soporta una indefinición perpetua. Tras los recientes planteamientos políticos, la realidad nacional exige decisiones firmes y realistas. Mientras la parálisis institucional se prolonga, la crisis socioeconómica devora la calidad de vida de los venezolanos y erosiona la viabilidad del Estado. La inacción ya no es neutral: es una fuerza destructiva.

​Cualquier intento de viabilizar una transición política al margen de la voluntad ciudadana está destinado al fracaso. La conducción estratégica del cambio recae de manera natural e indiscutible en María Corina Machado, quien encarna el capital político movilizado, la legitimidad originaria y la firmeza necesaria para sostener una negociación real. Pretender suplantar o relativizar su liderazgo mediante esquemas burocráticos tradicionales solo genera dispersión e inviabiliza la gobernabilidad futura. En esta arquitectura, figuras de trayectoria e institucionalidad como Edmundo González Urrutia actúan como puentes diplomáticos que complementan y potencian la estrategia impulsada por el liderazgo popular.

​Ninguna transición pacífica florece desde la confrontación absoluta. Para que el estamento militar y los factores de poder consideren viable una apertura, es indispensable ofrecer un marco sólido y creíble de incentivos y salvaguardas. La Fuerza Armada Nacional necesita la certeza de que el cambio político no significará persecución ni desmantelamiento, sino la restitución de su rol constitucional, su profesionalización y su dignificación. Los mecanismos de justicia transicional y las garantías diplomáticas no son una concesión de debilidad, sino una demostración de alta madurez política para salvar a la República de un colapso irreversible.

​La hoja de ruta que lidera María Corina Machado debe centrarse en tres ejes inmediatos: gobernabilidad y estabilidad social para atender la emergencia humanitaria; confianza e integración internacional para el levantamiento progresivo de sanciones y el retorno de la inversión; y convocatoria electoral con garantías para celebrar elecciones presidenciales plenamente libres y transparentes en el menor tiempo técnicamente posible.

​La nación no puede quedar prisionera del cálculo estéril. Destrabar a Venezuela exige articular con inteligencia la invencible legitimidad de María Corina Machado, el respaldo diplomático y la fuerza organizada de la gente. La transición democrática es el vehículo indispensable para devolverle al pueblo la soberanía, la prosperidad y el derecho a elegir su propio destino.