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Ismael Pérez Vigil: ¿Mayoría y unidad? (7)

 

– Procesos electorales de 2012 y Elección Presidencial de 2013.

Después del “inciso” sobre las “elecciones primarias” con el que interrumpí el relato de los procesos electorales, concluí la semana pasada con algunas de las cifras y características generales de la elección presidencial de 2012; en esta entrega daré detalles de esa elección y compararé sus resultados con los de las elecciones regionales, llevadas a cabo tres meses más tarde y seguiré con la Elección Presidencial de 2013, tras el fallecimiento de Chávez Frías.

Aclarando cifras

Cuando se examinan las cifras de las elecciones en Venezuela es bueno recordar que las únicas cifras oficiales, de las que se dispone, son las del Consejo Nacional Electoral, CNE, y a veces al reflejarlas o utilizarlas se producen discrepancias, debido a que quien las toma lo hace en un determinado momento o con un determinado boletín, que aún no contiene el resultado del 100% de los votos escrutados; además de que muchas veces no se publican resultados finales. Esa dificultad es hoy en día mayor, puesto que la página Web del CNE no está disponible para verificar esas cifras. En cualquier caso, las diferencias, al menos en las cifras de procesos electorales de circunscripción única −elecciones presidenciales, referendos− no suelen de ser de una magnitud de modifique el resultado. Dicho esto, veamos las cifras de los procesos electorales llevados a cabo en 2012 y la elección presidencial de 2013.

Elección presidencial de 2012

La semana pasada presenté estas cifras, que resumo: “El país contaba con una población estimada de 29,3 millones de habitantes y un RE de 18,9 millones, de los cuales participamos 15,1 millones; una participación del 80,5%, la más alta participación electoral desde 1998. Como bien sabemos, resultó triunfador Chávez Frías, con 8,1 millones de votos −el 55,1 %−, seguido por Henrique Capriles, con 6,6 millones de votos −44,3 %−; es decir, 1,5 millones de votos menos que Chávez Frías; los otros candidatos obtuvieron apenas 90 mil votos, para un 0,6 %.” (ver:)

Ismael Pérez Vigil: ¿Mayoría y unidad? (6)

En ese artículo también expuse algunas razones que explicaban el triunfo de Chávez Frías, en una elección que se llevó a cabo dos años después de la última, la Elección Parlamentaria de 2010, en la cual −según expliqué también en el artículo− la votación de la oposición más los disidentes del oficialismo −en votos, no en representantes−, superó a la obtenida por el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV.

Las razones

Obviamente hay razones para explicar esto. La primera es que una elección presidencial atrae muchos más votantes que una elección regional o parlamentaria; de hecho, la elección de 2012 fue una de las que contó con mayor participación de votantes; el morbo de la abstención, como bien sabemos, no solo ha perjudicado a la oposición, en algunos momentos ha perjudicado a ambos o al oficialismo, como vimos en el caso del Referendo Constitucional de 2007.

Para la elección de 2012, se daba la circunstancia de que el candidato Chávez Frías sufría de una enfermedad terminal, un factor emocional que sin duda despertaba simpatías entre sus votantes. A eso le debemos agregar factores, como la violencia y la agresividad de Chávez Frías en contra del principal candidato opositor −como ya vimos al analizar las características de esa elección, en el ya mencionado artículo anterior−; la asimetría en la utilización de los medios de comunicación del estado; el uso de los recursos del estado para la campaña presidencial de Chávez Frías; y sobre todo, el enorme incremento del gasto social, producto de las llamadas “misiones”. Vemos esto en datos.

Entre 2008 y 2010, dada la caída temporal de los precios del petróleo y la crisis global de esos años, los recursos de las “misiones” sufrieron una importante merma; pero, con la recuperación de los precios del petróleo, en el contexto electoral de 2012 −recuérdese que desde septiembre de 2010, no hubo ningún proceso electoral en Venezuela− el gobierno incrementó considerablemente el gasto social, lanzando “misiones” que implicaban transferencia de recursos directos y gran peso financiero, tales como: la Gran Misión Vivienda Venezuela, la Gran Misión Agro Venezuela, la Misión Amor Mayor y la Misión Hijos de Venezuela, todas iniciadas en 2011, obviamente en preparación de la elección presidencial de 2012 que se acercaba. Por solo citar un dato, la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), informaba que entre 2009 y 2012, entre el 35% y el 42% de los hogares venezolanos declaraban beneficiarse de alguna de estas misiones sociales. Si bien la cobertura de los subsidios no es tan amplia como las necesidades, operaba la lógica del populismo: “mañana me puede tocar a mí, la suerte que hoy le tocó al vecino”.

Resultados y encuestas

En definitiva, todos esos factores condujeron a que, desde el inicio de la campaña electoral, si bien algunas encuestas −como Consultores 21 y Hercon Consultores− daban ventaja a Capriles, todas las demás −entre ellas: Datanalisis, GIS XXI, Hinterlaces, IVAD y otras− daban una amplia ventaja a Chávez Frías, y estas últimas fueron las acertadas. Aunque hay que recordar que el principal candidato opositor, Henrique Capriles, estuvo por debajo del ganador en apenas 1,5 millones de votos y terceros candidatos, solo rondaron los 100 mil votos. Como sabemos, el adelanto de las elecciones y lo ya analizado permitieron el triunfo de Chávez Frías y prepararon además el terreno para las elecciones regionales del 16 de diciembre de 2012.

Elecciones Regionales de 2012

El 16 de diciembre de 2012 se llevaron a cabo las elecciones para elegir gobernadores y cuerpos legislativos estadales, un total de 23 gobernadores y varios cientos de legisladores. Para estas elecciones la población venezolana se estimó en 28,9 millones y los votantes registrados en 17,4 millones, de los cuales participamos 9,2 millones, el 53,9%. El llamado Polo Patriótico −PSUV y sus aliados, entre ellos el PCV y Podemos, que regresaban al redil− obtuvieron 4,8 millones de votos y la alianza opositora, MUD, obtuvo 3,8 millones. Eso supuso 20 gobernadores y 23 asambleas legislativas para la alianza oficial y 3 gobernadores para la oposición −Amazonas, Lara y Miranda− y ninguna asamblea legislativa.

Observando las cifras

Lo primero que llama la atención en las cifras es la discrepancia en el número de habitantes y electores entre la elección presidencial, de hacía tres meses, y la elección regional. La cifra del número de habitantes es una proyección del censo de 2011, que era de 27,2 millones, con base a la cual se calculan los diferentes cargos, sobre todo de legisladores; y en cuanto al número de electores pienso que no se trata de una alteración del RE, pues ambas cifras se pueden explicar porque en las elecciones regionales no se elige Gobernador del Distrito Capital y no se cuentan los votantes del exterior y los votantes de los llamados “centros inhóspitos” −guarniciones, puestos fronterizos, etc. – todos esos en total pueden ser más de un millón de habitantes y un número importante de electores.

Papel de la abstención

Por supuesto, en las elecciones regionales se incrementó el morbo de la abstención; de una participación de poco más del 80% en la elección presidencial de 2012, la participación descendió y la abstención, como consecuencia, se situó en un porcentaje del 46%, perjudicando a ambas opciones casi de manera simétrica. Sin embargo, reitero que las cifras de participación y de abstención no son comparables entre ambas elecciones, presidenciales y regionales, puesto que una elección regional moviliza mucho menos población que una elección presidencial. En cualquier caso, si se hacen comparaciones, el PSUV en las elecciones regionales, con respecto a la votación obtenida por Chávez Frías en la elección presidencial, obtuvo un 40,7% menos votos; el porcentaje de votos que perdió la MUD en las regionales, con relación a los votos de Capriles en las presidenciales fue similar, del 41%. Desde luego, en el caso de la oposición, seguramente es un efecto del desánimo producido por el resultado de la elección presidencial. ¿Cómo explicamos el descenso de la votación oficial? Pero, al menos, la política opositora no fue la de llamar a la abstención.

La oposición

Desde su aparición en 2008 y oficialmente en 2009, la Mesa de Unidad Democrática, MUD, ha venido creciendo, consolidándose e incrementando su participación, llegando por circunstancias a convertirse en algo más que una alianza electoral; en la práctica, es un partido político, con símbolos colores y reconocimiento de CNE. Pero, lo resaltable es que la votación opositora que viene creciendo de elección en elección, ese resultado no se refleja en el número de cargos que obtiene; como ya he explicado eso se debe a la llamada “sobrerrepresentación” que beneficia al sector oficial, dada la modificación de los circuitos electorales que se dio con la reforma de la LOPE (ver:)

Ismael Pérez Vigil: ¿Mayoría y unidad? (5)

Que el sector oficial obtuviera 20 gobernaciones, y la oposición solo 3, no significa un crecimiento del oficialismo o una disminución de la base opositora, sino que el sistema de elección de “mayoría simple”, aunado posiblemente a la modificación de circuitos y a la “movilización o reubicación” de votantes, está favoreciendo al sector oficial, que “maneja” mejor esa relación entre voto urbano y rural. Pero esta es solo una hipótesis que se debe confirmar.

Ejemplos concretos

Otro dato interesante de analizar, revisando los números de votos por estado, es que pareciera que la abstención en algunos estados perjudicó más a la oposición; los electores opositores se abstuvieron más que los oficialistas en algunos estados. Por ejemplo, la oposición ganó en los estados Táchira y Mérida en la elección presidencial y sin embargo, perdió ambas gobernaciones en las elecciones regionales. A título de ejemplo, veamos en el siguiente cuadro, el número de votos y los porcentajes de disminución de los mismos entre las dos elecciones de 2012 en Mérida y Táchira:IPV 17 10 2026

Todo pareciera indicar que en algunos estados fue la abstención la que nuevamente jugó en contra de las aspiraciones de la oposición en las elecciones regionales y no un cambio en la tendencia del voto o en las preferencias de los electores; incluso algunos afirman que la caída de los votos de más del 60% en algunos estados − Trujillo, Delta Amacuro, Vargas, Guárico y Portuguesa− se debió también a candidaturas “débiles” o divisiones internas de la oposición; pero, esa es también otra hipótesis a comprobar.

La elección presidencial de 2013

Con este cuadro y tras el fallecimiento de Chávez Frías, llegamos a la Elección Presidencial de 2013, elección determinada constitucionalmente para suplir la falta absoluta del Presidente de la República, según lo establece el artículo 233 de la constitución vigente. El candidato del oficialismo fue Nicolás Maduro, designado en vida directamente por Chávez Frías, el 8 de diciembre de 2012. El candidato opositor, dada la premura de las circunstancias −apenas cinco semanas− y ante la imposibilidad de realizar ninguna otra medición o alternativa, fue Henrique Capriles, quien además tenía el aval de haber sido electo en un proceso de “elecciones primarias”, el 12 de febrero de 2012 y haber sido candidato de la oposición en octubre de ese mismo año.

La elección, fue convocada el 9 de marzo de 2013, y se efectuó el 14 de abril de 2013. El número de habitantes se calculó en 29,7 millones y en 18,9 millones el Registro Electoral; concurrimos a votar 15 millones de electores, para una participación del 79,6%, menos del 1% por debajo de la elección de 2012; y resultó ganador Nicolás Maduro con 7,5 millones de votos, sobre Henrique Capriles, quien obtuvo 7,3 millones, el 49,14%. Se presentaron además otros cuatro candidatos, Eusebio Méndez, por Nueva Visión para mi País (NUVIPA); María Bolívar, por el Partido Democrático Unidos por la Paz y la Libertad (PDUPL); Reina Sequera, por la organización política Poder Laboral y Julio Mora, por el partido Unidad Democrática (UDEMO), pero todos ellos, en una polarización electoral extrema, no superaron los 38 mil votos.

La campaña 2013…y los resultados

La campaña electoral presidencial de 2013 apenas duró 10 días, y por tanto no contó con muchas “actividades de calle” y eso redujo la violencia, pero continuó en la misma tónica de agresividad y violencia verbal que caracterizó a la campaña presidencial de 2012, con la diferencia en esta oportunidad que el candidato opositor respondió en la misma tónica agresiva; pero esa no fue la única característica de esa elección, también se distinguió por: la utilización por parte del oficialismo del duelo nacional del recién fallecido Chávez Frías, con llamados constantes a cumplir “su última voluntad” y “…elegir a Nicolás Maduro como presidente”; el abuso extremo por parte del oficialismo de los recursos del estado −especialmente de las “cadenas presidenciales” en medios radiales y televisivos− y la intimidación y bloqueo de la campaña opositora.

Sobre el resultado electoral, a pesar de todo lo descrito, se debe resaltar que Nicolás Maduro obtuvo apenas 223 mil votos más que Capriles, una diferencia del 1,47%, resultando así ser la elección presidencial más reñida desde 1968. Con respecto a la elección de Chávez Frías en 2012, Nicolás Maduro perdió en 2013 más de 600 mil votos y un poco más de esa cantidad fue lo que aumentó la votación de Capriles, quien en esta ocasión, además de Mérida y Táchira, ganó también en: Anzoátegui, Bolívar, Lara, Nueva Esparta, Zulia y los votos del exterior, cuyos votantes no llegaron a 63 mil, de los 100 mil inscritos.

Reacciones

Con un margen tan estrecho, las denuncias e impugnaciones fueron inmediatas; los voceros del gobierno habían venido preparando el escenario anunciando que la oposición “no reconocería el triunfo” y por su parte Henrique Capriles exigió que se realizara un conteo del 100% de los votos, para reconocer los resultados, así como hacer la auditoría de los cuadernos de votación y las actas físicas; estimuló también la realización de “cacerolazos” y algunas manifestaciones, que al final canceló para “evitar choques violentos”; su equipo de abogados presentó ante el TSJ la impugnación del proceso debido a las irregularidades cometidas: amedrentamiento de electores, voto asistido, inconsistencias numéricas en actas y cuadernos, y otras.

Los observadores electorales nacionales de la red de Observación Electoral de Asamblea de Educación, ROAE, en su informe señalaron que las inconsistencias del proceso afectaban un porcentaje superior a la diferencia de votos entre los candidatos principales, por lo que se debía realizar una investigación; pero el TSJ en sentencia del 7 de agosto de 2013 declaró inadmisibles todas las impugnaciones. Se presentaron conatos y actos de violencia en la Asamblea Nacional, con saldo de heridos, principalmente de diputados de oposición y manifestantes opositores; pero al paso de los días la “presión” fue cediendo.

Henrique Capriles afirma que nunca retiró sus denuncias sobre el fraude y las irregularidades, que le habían “arrebatado” la elección; llevó su caso ante instancias internacionales y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), diez años más tarde emitió una sentencia condenando al Estado venezolano por la violación de los derechos políticos de Henrique Capriles y por no contar sus impugnaciones con el debido proceso por parte del CNE y el TSJ. Pero, allí quedo todo.

Conclusión

¿Faltó voluntad para continuar solicitando en la calle la auditoría de todo el proceso electoral o faltó fuerza en la convocatoria? ¿O ambas? Nunca lo sabremos; pero, no tiene sentido analizar el presente y el futuro, conjugando verbos en pasado: ¿Qué hubiera pasado si…? Es un pasado ya cerrado y fallido. Por lo tanto, sigamos adelante con las crónicas de todo lo que ocurrió electoralmente en estos 27 años.

Politólogo