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Eddie A. Ramírez S.: La falacia de las razones del lobo

 

La primera vez que topé con la fábula de La Fontaine Las razones del lobo fue cuando escuché a Reinaldo, mi hermano menor, que entonces tenía seis años, recitarla en francés. Tiempo después, me pareció un exabrupto que a los niños se les inculque esa falacia de que la razón del más fuerte es siempre la mejor. Ese lobo puede ser una potencia extranjera, un presidente, legítimo o no, una mayoría parlamentaria, un partido político o incluso una muchedumbre alborotada. Solo una buena formación ciudadana puede prevenir que se impongan las razones del lobo.

El lobo extranjero

Para Venezuela, en estos momentos, el lobo no es un país, sino el presidente Trump. Impuso a Delcy Rodríguez como presidenta de facto, en violación de nuestra Constitución. Su decisión de extraer a Nicolás Maduro, incurso en delitos de narcotráfico, apoyo a grupos terroristas extranjeros y en violaciones de los derechos humanos, tuvo como propósito principal hacer negocios. Habla de estabilidad, pero no ha presionado a Delcy para que excarcele a todos los presos políticos, desarme a los grupos paramilitares y destituya a los funcionarios incursos en apoyo a terroristas y en violaciones de los derechos humanos. Ojalá que, en las elecciones de noviembre, el pueblo estadounidense le ponga bozal y lo sujete con una correa. Por lo pronto, a nosotros nos corresponde presionar para que la prioridad sea la elección presidencial, requisito necesario, aunque no suficiente, para la recuperación económica.

El lobo legislativo y judicial

El primer lobo fue el fraude cometido por Hugo Chávez y sus cómplices, directos o indirectos,   para realizar la Asamblea Constituyente de 1999 que violó la Constitución. Posteriormente, surgieron otros, con o sin la ayuda del sumiso Poder Judicial, responsable de miles de injusticias. Ahora, algunos de sus integrantes, como la exmagistrada del Tribunal Supremo de Justicia Bárbara César Siero, lloran por los rincones, no por un amor perdido, como la Zarzamora, sino por temor o por remordimiento, al inhabilitar sin razón a María Corina Machado. El por qué lo hizo puede que se explique o no, allá cada quien con su conciencia, pero lo fundamental es su denuncia de la injerencia de Maduro en el Poder Legislativo. Como ella, hay cientos de jueces.

El lobo con piel de oveja

Nicolás Maduro asumió la presidencia con la piel de oveja que le proporcionó un Consejo Nacional Electoral subordinado. A dedo designó a Delcy Rodríguez como vicepresidenta, quien, con su cara de «yo no fui», es corresponsable del apoyo a terroristas, de los asesinatos, torturas,  encarcelamientos y destierros de ciudadanos de la oposición, así como de la corrupción. Para mantenerse en el poder, se ha plegado a todas las exigencias de negocios que le ha planteado Trump.

El lobo en algunos partidos políticos

Cabe recordar que, durante el período 1945-1948, algunos militantes sectarios de Acción Democrática cometieron numerosos desafueros e incluso agredieron con cabillas a los opositores de ese entonces. Rómulo Betancourt reconoció, palabras más, palabras menos, que algunos compañeritos quizá se habían indigestado con el más de un millón de votos que obtuvimos en las elecciones de 1946.

Hoy, militantes de otros partidos de oposición y miembros de organizaciones de la sociedad civil se quejan del sectarismo de algunos militantes de Vente Venezuela, a quienes acusan de excluirlos de las actividades de colaboración para recuperar la democracia y reconstruir al país.  Pareciera que se les subieron los humos a la cabeza por la cantidad de votos obtenidos en las elecciones primarias, en las que María Corina arrasó, y en las presidenciales que ganó Edmundo González, aunque el Consejo Nacional Electoral, presidido por el lobo Elvis Amoroso, desconoció ese resultado.

Deben entender que esos votos no fueron de Vente Venezuela, sino de los opositores que votamos por María Corina en las primarias y aceptamos su recomendación de votar por Edmundo en las presidenciales. María Corina debe darles un parao. Ella es la líder de millones de venezolanos independientes y de militantes de otros partidos.

Conclusión

Aunque en nuestro cotarro político abundan los lobos, no es cierto que tengan la razón. Como dijo Unamuno: «Venceréis, pero no convenceréis». Cuando haya elecciones libres, desaparecerán o, al menos, disminuirán esos lobos que, por la fuerza o mediante trampas, han sometido a los venezolanos.

Como había en botica

Felicitamos a la luchadora María Corina por su reciente cumpleaños. Por otra parte, no podemos obviar la preocupación, expresada en las redes por muchos de quienes la apoyamos, de que nos preocupa que no mantiene una posición equilibrada en sus relaciones con algunos partidos políticos y dirigentes de otros países.

Lamentamos el fallecimiento de Nilma Yanira Lampe, compañera de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

¡No más prisioneros políticos ni exiliados!