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Carlos Teriús Figuera: María Corina Machado camino hacia Miraflores

 

Desde que EEUU se llevó a Nicolás Maduro y a Cilia Flores, se comenzó a vivir en Venezuela y en Norteamérica una suerte de vaivén político, aparecen nuevos funcionarios, y otros que no aparecen, dando opiniones contrarias a lo que otros funcionarios dicen, en fin, una suerte de contradicciones que nadie entendía.

Todo lo antes descrito desemboca en un “acuerdo histórico petrolero” entre el Pentágono y un Bolichico, por cierto, el que se llevó los contratos para restaurar el sistema eléctrico y lo que hizo fue comprar un castillo en Toledo por 24 millones de euros y que ha sido allanado por la policía española buscando al tipo por deuda con la justicia europea.

Mientras el acuerdo estuvo oculto, se especulaba sobre el plan de las tres fases que, según Marco Rubio, eran prioritarias para un cambio seguro en Venezuela, nos hicieron creer que no estábamos preparados para elecciones, que María Corina Machado no era popular y que los venezolanos estábamos todos contentos bailando en las calles con el estómago vacío; pero todo era un escenario de distracción mientras ellos armaban su “acuerdo histórico” de la discordia; que en la medida que se fue disipando la opacidad le fueron saliendo los enemigos, tanto venezolanos como norteamericanos, hicieron críticas, argumentadas con números y con leyes, demostraron lo endeble de ese acuerdo y eso prendió las alarmas en Norteamérica.

Entendieron que Trump, por falta de apoyo, quiere convertir a el Pentágono en una empresa petrolera, pero no ha dicho como lo va a lograr, si no tiene de su parte las principales petroleras norteamericanas, que rechazan el acuerdo por inconsistente, ¿irá a construir un chiripero petrolero? y si lo construye, ¿ese chiripero tendrá músculo para reactivar pozos en el Zulia y explorar nuevas áreas?

Ahora ese acuerdo dejo de ser petrolero para convertirse en político entre los demócratas y los republicanos que quieren saber los alcances de ese parapeto que Trump llama botín o regalo de Venezuela, cuál sería la inversión del gobierno norteamericano y que hace el gobierno de Trump con el dinero producto de la venta del petróleo venezolano, que según Trump eran 13 mil millones de dólares en ese momento.

María Corina Machado fue a ceraweek y expuso, ante las petroleras más grandes y más serias del planeta, el plan petrolero contemplado en el programa tierra de gracia, un plan sustentable a largo plazo en una relación ganar ganar que le garantizaría el desarrollo integral del país. El plan, por parte del delcinismo fue político pensando, solamente, en quedarse en el poder para serle útil al gobierno de Trump y negociar, en algún momento, su exilio dorado, o como se dice en buen criollo quiere irse con la cabuya en la pata, total a ella muy poco le importan los venezolanos. ¿Será entonces por eso que Trump, a quien tampoco le importan los venezolanos, alaba a Delcy y quiere condenar al destierro a María Corina?

Si es su sueño, se le va a convertir en pesadilla porque María Corina Machado no solo va a entrar a Venezuela, sino que va a entrar por la puerta grande, nada de caminos verdes y con la frente en alto marcando el camino hacia Miraflores, con un pueblo orgulloso a su lado. Donald Trump está viviendo momentos históricos en EEUU, es un presidente singular, batallas políticas ganadas y batallas políticas perdidas, pero entre las batallas perdidas va a recordar con amargura la que perdió con una mujer premio nobel de la paz, que se llenó de humildad y le endosó su bien merecido premio, todo por su país… por ¡Venezuela!

 

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