Ultima hora: Sr. Donald Trump: negociar con la pandilla chavista no es negociar con Venezuela. No sea grosero
Un grosero intento de violación de la nación venezolana por parte de Donald Trump
* La piratería de Donald Trump destruye las antiguas relaciones de respeto y colaboración que existían entre los Estados Unidos y la Venezuela democrática
* Los venezolanos pensamos que el 3 de enero de 2026 – como en las películas de piratas – había aparecido Tyrone Power o Errol Flynn en Caracas para llevarse prisionero al villano y salvar a la damisela en apuros. Quien apareció fue Pete Pata de Palo, un bucanero de la peor especie, quien no tenía la menor intención de salvar a la doncella sino de violarla. Después de todo, como lo dijo poco después: “Al victorioso pertenece el botín”.
Anoche Pete Pata de palo se quitó completamente la careta y se puso el loro en el hombro, al publicar el siguiente texto:
Traduzco lo anunciado por Donald Trump de la siguiente manera:
Donald Trump
Ultima Hora. ¡Los Estados Unidos de América ha entrado en este momento en un convenio con el país Venezuela sobre el Mayor Negocio Petrolero En La Historia Del Mundo! Bajo mi dirección el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Peter Hegseth, trabajando en estrecho contacto con la muy respetada presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y, en base a una asociación con firmas privadas, ha asegurado el control mayoritario estadounidense de más de 65.000 Millones De Barriles de reservas petroleras probadas de Venezuela, sin costo alguno para el pagador de impuestos estadounidense, Esta transacción histórica Más Que Dobla las reservas petroleras estadounidenses, incrementa significativamente nuestro suministro de ; Petróleo y disminuirá en mucho el precio de la gasolina para los estadounidenses, por mucho tiempo por venir, al mismo tiempo que coloca a Venezuela en el camino de tremendos éxitos y gran prosperidad. ¡Esta transacción fortalecerá mucho la ya creciente relación de los Estados Unidos con Venezuela! Muchas gracias por su atención a este asunto de naturaleza transcendental. ¡Hagamos A America Grande De Nuevo! Presidente Donald J. Trump
Como venezolano de nacimiento y ciudadano estadounidense por naturalización, como miembro de la industria petrolera por muchos años, como ciudadano empeñado en que las relaciones entre los dos países sean respetuosas y civilizadas, denuncio este grosero intento de Donald Trump de violación de la nación venezolana, país que ya tiene 26 años bajo las garras de una cruel y corrupta dictadura, primero tutelada por el castrismo cubano y ahora por el trumpismo. Lo que ocurrió el 3 de enero de 2026 no ha resultado ser un acto de liberación, como lo creíamos los ciudadanos amantes de la democracia y de la libertad. No, era un simple cambio de dueño, el nuevo tan rapaz como el anterior. Todos los disfraces se han caído, no hay pudor ninguno en declarar las verdaderas intenciones del nuevo pirata.
El anuncio que vemos arriba ha sido publicado anoche, en un pasquín no oficial, sin carácter de documento de estado, un anuncio que, por su carácter totalmente informal, podría ser para anunciar una bebida refrescante o narrar una anécdota familiar, pero resulta ser un acto de piratería internacional basado en la fuerza bruta, el cual ignora la dignidad y el respeto que deben prevalecer entre naciones civilizadas. La manera como este anuncio está redactado y dado a conocer indica que, para Donald Trump, Venezuela es una simple presa de conquista, una doncella indefensa para ser usada libremente por el poderoso.
Un texto insultante
El texto del comunicado, si eso se puede llamar así, contiene insultos que son inexcusables y merecen el rechazo de todos los venezolanos dignos. Comienza por decir que los Estados Unidos han entrado en un convenio con el país Venezuela. Eso es mentira. La pandilla con la cual Trump ha negociado no es Venezuela, es un grupo de delincuentes que ha arruinado al país, integrado por miembros cuyas cabezas han sido puestas a precio por el mismo gobierno de los Estados Unidos que ahora negocia con ellos. Venezuela es algo muy diferente, es el pueblo de Venezuela, así como los Estados Unidos es el pueblo de los Estados Unidos. Solo cuando el gobierno es elegido de manera inobjetable por el pueblo puede decirse que representa a la nación. Como todos sabemos, ese no es el caso en Venezuela, por lo cual negociar con una pandilla de delincuentes dista mucho de negociar con Venezuela. Solo el pretender hacerlo es un insulto y una agresión que desprestigia aún más al gobierno de los Estados Unidos, en camino a convertirse en un estado forajido.
Trump dice que esto se hace bajo su dirección, es decir, no deja dudas de quien es el responsable por esta vulgar violación del país que dice proteger. Y agrega que ha encargado al secretario de Estado y al secretario de Guerra de “negociar” con Venezuela. Esta es otra grosería, un innecesario insulto al pueblo de Venezuela. Dice que quien negocia un convenio petrolero, de naturaleza “económica” es su secretario de Guerra (nombre que le da, arbitrariamente, al departamento de Defensa). No es su secretario de energía, como debería ser el caso entre naciones soberanas y civilizadas, sino que designa al hombre que tiene los drones en las manos y, además, le encanta usarlos, uno de los responsables del desastre estadounidense en Irán. Esa designación del sádico equivale a colocar a Venezuela manos arriba, lo que en su país se llama un “shotgun wedding”.
A continuación, Trump agrega algo que representa una brutal bofetada a los venezolanos. Define a Delcy Rodríguez como “la altamente respetada Delcy Rodríguez”, cuando el mundo entero sabe que es una criminal de la peor especie, intima cómplice del chavismo/madurismo destructor de los pasados 26 años. Esta señora ha estado involucrada en muchos de los desmanes y violaciones de derechos humanos y robos petroleros que se han cometido en el país. Llamarla así es, en cierta manera, un reflejo de la ínfima calidad moral de Donald Trump, por aquello de que “por la maleta se saca al pasajero”.
¡En el texto Trump ya considera a las reservas petroleras probadas venezolanas involucradas en la “negociación” como reservas petroleras probadas de los Estados Unidos! Hasta un niño de primaria sabe que esas reservas petroleras venezolanas son de naturaleza inalienable, de acuerdo con la constitución venezolana vigente. ¿O es que el “tutelaje” de Trump le permite la libre violación de la constitución venezolana? Ya su amancebamiento con Delcy Rodríguez es suficientemente violatorio de los más elementales principios de la ética entre naciones para que añada, ahora, entrarle a patadas a la constitución del país.
El insulto medular
Aunque el texto del anuncio ya es extremadamente insultante, lo medular, lo que debe recibir el unánime rechazo indignado de los venezolanos es el grosero intento que hace Trump de prostituir completamente al país y a sus instituciones, de considerar a Venezuela como objeto a ser tratado a los manotones.
Un protector no prostituye a su protegida. Un tutor no viola s su tutelada. Ello es propio de un bárbaro, al estilo de los Hunos.
Lo que hace Trump en Venezuela es utilizar a una pandilla de criminales, incluyendo un prófugo de la justicia internacional como es el caso de Alejandro Betancourt, para manejar sus negocios con Venezuela. Eleva a la jefe de la pandilla a la categoría de líder respetada, margina a la verdadera líder honesta María Corina Machado, despreciando sus gestos de generosidad, negocia con ladrones y asesinos, anuncia pretensiones de anexarse el país, dice que los venezolanos bailan en las calles del gozo de tenerlo como padrote y agrega que fácilmente podría ser elegido presidente de Venezuela, dado el entusiasmo que los venezolanos sienten por él.
Trump insulta a la presidencia de los Estados Unidos al insultar a Venezuela como lo hace. Esto es doblemente trágico para los venezolanos que hemos visto tradicionalmente a los Estados Unidos como faro que ilumina el camino de la democracia y de la Libertad. Es triste constatar que el faro que maneja Trump, en lugar de iluminar, enceguece a los venezolanos para impedirles ver con claridad a su grotesco dueño.
Este grosero e inmoral ataque de Donald Trump a Venezuela debe galvanizar la acción de los venezolanos para reafirmar su condición de nación soberana, de gente que no se arrodilla frente a los bárbaros. Nunca pensé que un gobierno del país que he admirado y querido por muchos años, los Estados Unidos, pudiera conducirse de esta manera inexcusable con mi país de nacimiento, con el terruño cuya historia y destino llevo en la sangre.

