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Adolfo P. Salgueiro: ¿Servirá para algo la mesa?

 

Al momento de escribir estas líneas (jueves 6 en la noche), el muy anunciado “diálogo” no ha conseguido siquiera sentar a las partes. Ello, sumado al contexto general, no da pie para creer que vaya a tener éxito. Casi que podríamos extrapolar y adaptar la famosa frase de Gramsci: “Dialogar y dialogar hasta estar seguros de que nada cambie”.

La poco optimista afirmación anterior no obsta para adelantar opiniones fundadas en distintas circunstancias que estamos presenciando.

Legitimidad de las partes: Una —el gobierno— carece totalmente de ella, toda vez que quienes dicen representarlo son usurpadores y —por si fuera poco— Delcy ya tiene todos sus plazos y prórrogas vencidos. Sin embargo, despacha desde Miraflores y ha sido ungida por el “tutor”, quien ha dicho y repetido que, en su calidad de triunfador militar de la operación del 3 de enero, tiene derecho al botín de guerra del vencido generado por el control efectivo del poder, además de la apropiación y administración de los recursos provenientes del petróleo.

Los demás miembros de esa pata de la mesa comparten la misma ilegitimidad.

La oposición es representada por la expresidenta de la Asamblea Nacional 2015 (AN2015), Dinorah Figuera, con el acompañamiento de personas que dicen ampararse bajo el paraguas de aquella fallida institución que constitucionalmente desapareció en 2020, pero que, sin embargo, goza del reconocimiento de Washington, que la califica como la “última institución democrática que hubo en Venezuela”. Tan peregrina interpretación solo cobra vigencia también por la voluntad del tutor. En otras palabras: uno de los interlocutores de la mesa no existe.

La única oposición que en verdad existe es la que encarnan Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, quienes ganaron la última elección más o menos legal del 28 de julio de 2024, acumulando más de 70% de los votos emitidos.

Vale decir que los interlocutores de la “oposición” designados por el tutor no tienen representatividad legal alguna, mientras que quienes sí la tienen no han sido convocados “p’al baile”, aunque hayan anunciado que no se opondrán a sus conclusiones.

En resumen: Delcy es írrita y usurpadora, igual que su hermano. La AN2015 no existe, por más que se empeñen, y las personas que afirman representarla no acumulan —juntas— ni 10% de la preferencia nacional. No alcanzan a llenar un juego de los Criollitos.

La agenda: Después de mucho conversar, han convenido que el primer tema es el del terremoto. Nadie niega la prioridad de esa preocupación, pero no es el eje de esta negociación. Lo central ahora es insertarse en el plan de tres etapas ya fijado por el convocante.

Los plazos: El tema no es menor, sino que es el centro de la divergencia de intereses. Se ha anunciado que hasta diciembre tal vez no haya ningún pronunciamiento y el secretario Rubio insiste en la necesidad de tener paciencia. Lo cierto es que el paciente está agonizando.

Objetivos de las partes: Es más que obvio que para “el dueño del circo” el tema de la democratización de Venezuela no le quita el sueño. Ello, por más doloroso que sea, nos invita a pensar que Mr. Trump es presidente de los Estados Unidos, no de Venezuela, y su tema de batalla es America First. Si no se mueve en esa dirección, estará traicionando a su electorado de 2020 y reduciendo su posibilidad de éxito en las venideras elecciones parlamentarias que tendrán lugar el próximo mes de noviembre (midterm), que ya de por sí se le anuncian poco favorables.

El Sr. Rubio es de origen cubano, pero es norteamericano. Trabaja para Trump y se dice que acaricia la posibilidad de sucederlo como titular de la Casa Blanca. La priorización de sus intereses es obvia.

El rodrigato, con su negociador estrella, ha demostrado una y otra vez su irrespeto por lo que acuerda. ¿Será que podemos confiar en el Espíritu Santo para que cambie?

Los que tienen rabo de paja seguramente también tendrán flancos que cuidar y tanto ellos como sus allegados querrán asegurarse de que no les toque acompañar a Nicolás y a Cilia en Brooklyn, por lo cual seguramente negociarán sus fichas (Pollo Carvajal, Saab, El Aissami, etc.).

Siendo realistas —aunque no nos guste—, Venezuela no está preparada para instalar a María Corina en Miraflores mientras no pueda asegurarse la gobernabilidad. Ello no es el caso ahora ni lo será a la brevedad, mientras no se desmonte el aparato represivo y se pueda neutralizar la estructura chavista-madurista, a fin de evitar una explosión social cuyas causales no han cesado. Recordemos que hace apenas unos meses los “hermanos iraníes” reprimieron protestas callejeras con saldo de miles de muertos. Ha habido quienes quieren impulsar ese escenario, pero ni hay ambiente para ello ni el pueblo venezolano abrazaría ese camino.

En resumen, el escenario que se nos presenta hoy no es el que más deseamos, pero… es el que hay, y aun así a todos los compatriotas de bien nos corresponde abogar por una solución pacífica, tomando en cuenta muchas variables sobre las que no tenemos control alguno.

apsalgueiro1@gmail.com

 

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