Prefacio
Venezuela, patria mía, darte las gracias de haber nacido en esta tu tierra, la mía y la de todos que vimos la luz del alba recibidos en tus brazos y ser fieles a ti.
Por ello, no podemos aceptar ingratitudes e indiferencias al escuchar el “gloria al bravo pueblo”.
Venezuela, tierra promisora, de gracias a Dios, de amor en el alma, la que nunca muere.
Usurpada tu tierra por el coloniaje británico del cauce del rio Esequibo, descubierto por el navegante español “Esquivel” y dado “Esequibo” por fonética y ahí, quedó plasmado para siempre en la Capitanía General de Venezuela en 1777, fue la provincia de Guayana creada en 1.530 e integrada posteriormente a la Provincia de Nueva Andalucía.
La Corona Británica no dejó de pretender tomar el Delta del Orinoco y es así, que la reina favoreció al pirata Walter Raleigh quien surcó al rio Orinoco en búsqueda del Dorado, pero al fracasar y perder el apoyo de la reina, fue hecho preso en las Torres de Londres. En el convenio entre Gran Bretaña y el Reino Hispánico, en un juego de “diplomacia”, España solicitó se lo enviara para ahorcarlo en la Plaza Mayor y la respuesta, fue que ya había sido decapitado. Este es un ejemplo de la aspiración Británica para tomar el Esequibo, lo que representa todo el territorio hasta el Delta de Orinoco y más allá, toda la provincia de Guayana y el río Apure y es patético su coloniaje de ese territorio, cuando nunca manifestó acciones directas sino con interpuestas naciones hasta que compró en negociación al reino de Holanda, ese mal llamado territorio Esequibo, cuya correcta identificación es “Provincia de Guayana”, denominándola por ocupación de Guayana Inglesa.
A esas alturas del siglo 21 en el año 2020, es innecesario echar culpas y justificaciones, sino “poner los pies en la tierra” en esa zona territorial de la República Bolivariana de Venezuela, dejando a un lado intereses de culto a la persona y de doctrinas, sino apelando a la célebre frase de Don Valentín Espinal en 1858, diputado en la Convención de Valencia:
“Esto no es cosa de partidos políticos, sino de honor a la patria”. Efectivamente, siendo “honor de patria”, centrémonos en el justo título de ese territorio de la Provincia de Guayana, agotados como han sido las conversaciones, es aplicable, en rectitud jurídica, el Acuerdo de Ginebra de 1966, firmado en Ginebra, Suiza, y como Tratado juris, siendo ley nacional, aprobado por el Congreso Nacional y publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela No. 28.008 de fecha 15 de abril de 1966 y por consiguiente, es Tratado de efectos legales internacionales.
En el Tratado del Acuerdo de Ginebra de 1966, se estableció aceptado por los suscribientes, Gran Bretaña, Guayana Inglesa y Venezuela, que el Laudo Arbitral de 1899, es nulo e írrito, por lo que no admite prueba en contario “es iuris et de iuri”, ni interpretación o revisión, de tal forma que la solicitud de la República Cooperativa de Guyana ante la Corte Internacional de Justicia, no tiene ningún efecto legal para que abra o acuerde un procedimiento de alegatos entre las partes y es por ello que Venezuela, rechazó la comparecencia a la Corte.
Vista esta circunstancia y habiéndose agotado conversaciones y el tiempo transcurrido, habida cuenta de que la República Cooperativa de Guyana ha violado el Tratado del Acuerdo de Ginebra al otorgar concesiones de explotación, le corresponde a Venezuela en aras de tomar posesión real y efectiva del territorio usurpado, creando el Estado Manuel Carlos Piar, solicitar en Asamblea extraordinaria de las Naciones Unidas conforme lo dispone el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas y a fin de evitar conflictos que ponga en peligro la paz, denunciar las concesiones otorgadas violatorias, efectuadas sin consentimiento de Venezuela y usufructuándolas, romper relaciones con la República Cooperativa de Guyana, dándole previamente un plazo prudencial del cese de las concesiones y su retiro, estableciendo que su incumplimiento se solicitará la intervención de los “cascos azules” y Venezuela ipso juris en el Estado Manuel Carlos Piar , designar un Gobernador ad hoc, para que despache en oficinas dentro del Estado Piar, se le otorgue la nacionalidad venezolana a todos sus residentes y sus respectivas cédulas de identidad.
El Estado Carlos Manuel Piar de la Provincia de Guayana, la nueva estrella de la bandera de la patria, como así fue decretado por el Libertador Simón Bolívar en el Congreso de Angostura en 1819, independizada del yuyo hispánico por el General en Jefe Carlos Manuel Piar en 1817 en la victoria de San Félix, nos legó el padre la patria: “Los países emancipados conservarán las antiguas fronteras que tenía el imperio hispánico”.
Con este legado acepta e impone el principio jurídico “iure et de iuri”, lo que es cierto y evidente, no admite prueba en contrario y lo ratifica en 1822 cuando alerta al reino Británico por medio del Ministro José Rafael Revenga, sobre la usurpación del territorio, que “los colonos o se pongan a la protección y obediencias de nuestras leyes o se retiran a sus antiguas posesiones, dándole el tiempo necesario”.
Indudablemente, la corona británica, muy poco o nada cumplió, sino por el contario, primero con la presencia de dos buques de guerra en Angostura, que sin elucubraciones políticas, estaba velando el territorio Esequibo, el Estado Piar, en el que el General en Jefe triunfador de San Félix comenzó entrar a ese territorio de la patria hasta llegar al río Esequibo. Esos buques traían amas, municiones y uniformes de húsares, para la legión británica, pero el ardid muy utilizado por los ingleses “te doy y me das”. Ahí estarán en la batalla de Carabobo en 1821, la legión británica, que consiguieron el reconocimiento de Bolívar por su “presencia” pero no fue de participación fundamental, porque “Carabobo es Carabobo, por usted General Bermúdez” como así lo proclamó Simón Bolívar y solicitando el ascenso a General en Jefe aún cuando ya lo era General en Jefe desde las acciones del oriente de la patria.
En definitiva, no pudieron conseguir que el Esequibo, o sea, la Provincia de Guayana, sea de la Guyana Inglesa y hoy de la República Cooperativa de Guyana.
La decisión de todos los venezolanos, debe ser “por honor a la patria”.
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