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Italo Zapata: Venezuela con María Corina Machado

 

​El destino de las naciones no se decide a la distancia ni se administra por procuración. En los momentos de quiebre histórico, cuando la fe colectiva se bate entre la inercia y la posibilidad real de cambio, la presencia física de las referencias políticas deja de ser un asunto de conveniencia estratégica para convertirse en una exigencia ética, democrática y funcional.

​Desde Poder Ciudadano, la voz organizada de la gente y garante de las aspiraciones de la venezolanidad, asumimos con la máxima severidad institucional el compromiso de señalar lo que el país profundo demanda: la presencia de María Corina Machado en suelo venezolano es una necesidad insustituible para el rumbo de la transición.

​1. La legitimidad popular se defiende donde se padece

​El mandato otorgado por la inmensa mayoría de los venezolanos no fue un cheque en blanco ni una abstracción conceptual; fue un pacto de lucha. La legitimidad de origen construida en las primarias y ratificada contundentemente el 28 de julio exige que quien encabeza esa representación respire el mismo aire, enfrente los mismos riesgos y camine por las mismas calles, acompañando al pueblo en la vivencia de su propia experiencia. La conducción de la causa democrática adquiere su verdadera fuerza moral cuando el liderazgo comparte en persona el destino de sus dirigidos.

​2. Impedir la suplantación de la voluntad ciudadana

​El escenario político actual, caracterizado por maniobras cupulares, diálogos tutelados y reordenamientos de poder a espaldas de la gente, requiere un dique de contención in situ. La ausencia en el terreno abre resquicios para que vocerías complacientes o factores desvinculados de la realidad social pretendan negociar el futuro del país sin el aval de la verdadera mayoría. Estar en Venezuela es la única garantía de que la toma de decisiones no sufra desviaciones ni entreguismo.

​3. Cohesión y moral pública ante la emergencia nacional

​Venezuela no solo atraviesa una crisis de representatividad; enfrenta una emergencia social atroz, agravada por la devastación material y el sufrimiento de nuestras familias. El pueblo venezolano necesita ver a sus referentes al lado de las comunidades, auditando la realidad, respaldando a los sectores vulnerables y acompañando la exigencia irrenunciable por la liberación de los presos políticos. La presencia física del líder actúa como un catalizador que transforma el descontento disperso en una fuerza política organizada y movilizada.

​4. La reconstrucción democrática exige arraigo territorial

​No hay transición posible desde la lejanía. La construcción de gobernabilidad, la articulación con los gobiernos locales, la reorientación democrática de las estructuras comunitarias y la interlocución con las reservas morales del país exigen estar en el centro operativo de la nación. Quien aspira a guiar la reconstrucción de las instituciones debe ejercer la autoridad moral que solo otorga el permanecer en el territorio desafiando el control del poder usurpador.

​Nuestra posición

Poder Ciudadano reafirma que el país no admite más dilaciones ni liderazgos a distancia. La gravedad de la coyuntura exige firmeza, cuerpo presente y un compromiso absoluto con el suelo patrio.

​Es hora de asumir que la verdadera fuerza del cambio democrático reside en la conjunción entre un pueblo decidido y un liderazgo que no se repliega, acompañando al pueblo en la vivencia de su propia experiencia. Venezuela exige la presencia de sus líderes en el país para encabezar, junto a la gente, el tramo definitivo hacia la libertad.

​Dirección Ejecutiva de Poder Ciudadano

El Poder Ciudadano es la gente.

 

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