El saber político se adquiere por experiencia y conocimiento, debe tener la pericia adecuada para tomar decisiones. Max Weber.
Los venezolanos estamos transitando por caminos empedrados, dinamitados, nada sencillos, de allí que a la hora de tomar decisiones políticas debemos analizarlas exhaustivamente ya que factores internos y externos se entrelazan; la Carta Magna vulnerada y hecha polvo; la Soberanía Nacional desde hace largo rato se encuentra encerrada en una biblioteca donde han pasado doble llave y fue arrojada al basurero de la historia.
El día a día del ciudadano es una verdadera pesadilla, pareciera una película de terror, de aquellas producidas y dirigidas por el famoso cineasta británico Alfred Joseph Hitchcock, conocido como el maestro del suspenso, y que conste no exagero. Dificultad para cargar gasolina; cortes de electricidad diariamente de 5 a 9 horas o más; el dólar diariamente en alza al igual que la inflación; salario cero donde los bonos sustituyeron al salario real, sólo que se birlaron las prestaciones sociales; hospitales, entiéndase los públicos, esos que son para el “pueblo”, en el subsuelo, sin medicamentos ni equipos, pero, con médicos dispuestos y la moral en alto; la educación en franco retroceso y para colmo un ministro descubrió que habían más de Tres Millones De Empleados Públicos que supuestamente había que reorganizar el Estado, ese que ellos mismos destruyeron.
Ahora bien, a la pesadilla que nos ha tocado vivir debemos agregar el terrible doble terremoto que sacudió nuestra amada tierra venezolana dejando tras de sí cientos de miles de muertos y familias enteras donde no sólo perdieron sus viviendas sino hasta lo mínimo necesario que un hogar requiere para satisfacer sus necesidades elementales.
Con la extracción de Nicolás Maduro el 3 de enero, quien se había apropiado de las riendas del Poder Ejecutivo, el factor político pasa a constituirse en el elemento clave para recomponer el Estado-Nación. Entramos en el interregno, en la disolución de facto de la República con todos los peligros que ella conlleva y no porque Maduro fuese presidente legítimo, es decir, elegido en elecciones libres y democráticas, por el contrario, estuvo allí por un golpe institucional producto del desconocimiento de las elecciones del 28 de Julio de 2024, donde a las claras Edmundo González resulto favorecido por las grandes mayorías de venezolanos que acudieron a las urnas. Así se disolvió la República.
Disuelta la República el gobierno de los Estados Unidos se constituye en Tutor de Venezuela, es decir, no tiene el poder formal de mando, pero decide qué, quien, como, cuando y donde hacer las actividades inherentes al diario que hacer en lo político y económico en nuestro país. Es el poder real que no oculta su rostro, es lo que heredamos de la fallida V República.
Entiéndase bien que quien hoy está en el Palacio de Misia Jacinta NO manda, es la encomendada para ejecutar lo que el encomendero ordena. Así que por mucho que en los cintillos del canal del Estado se coloque la palabra presidenta, obviando el calificativo de encargada (E), pues, NO lo es. Pero hay más, el presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez, tampoco decide, pues, fue obligado a sentarse con los miembros de la Asamblea Nacional de 2015 y obligados ambos, a seguir la cartilla que les fue impuesta desde el norte. Así como han quedado en suspenso el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), y el CNE, pues, tienen fecha de vencimiento.
Pero hay más, recientemente en unos documentos desclasificados en los EEUU dan cuenta de la trama de Smartmatic, muy conocida por los venezolanos y que el ingeniero. Martín Rodil junto con un equipo del área de la Informática, investigó y sacó un libro sobre las investigaciones que ellos adelantaron durante 5 años, denominado Crimen Organizado Transnacional Y Fraude Electoral (Historia, Funcionamiento y Manipulación). Allí demuestran como el Sistema de Smartmatic puede adulterar resultados electorales. En dicha investigación intervino la CIA, DEA y varios investigadores. El resultado de esa investigación será la determinante para aclarar vicios, adulteraciones y manipulaciones en los procesos electorales en Venezuela y seguramente será el indicador para volver a las elecciones manuales.
Con ese escenario un tanto desalentador entramos en un nuevo proceso de diálogo que arranca el 1° de Agosto entre las dos asambleas, 2015 y la actual. Con una agenda concreta donde se ordena reconstruir instituciones, CNE, TSJ, Partidos Políticos, Libertad de Expresión, nos adentramos en la Ruta Electoral, donde, dicho sea de paso, el Secretario de Estado Marco Rubio emitió un comunicado oficial donde acoge con beneplácito el diálogo conjunto entre ambas asambleas.
A esta propuesta salieron al frente figuras como Blanca Rosa Mármol y un par de dirigentes sindicales, así como también algunos dirigentes chavistas, es decir, de lado y lado de la política vienen los alegatos para enfrentar la política trazada. Los influercers han tecleado para oponerse obedeciendo algunos órdenes de Miraflores y otros enfrentando las posiciones del gobierno interino.
Después de 27 años en el poder, de haber padecido el peso de unos gobiernos destructores del país, de entender que más pudo el poder del fuego que el poder ciudadano, de soportar tantas calamidades que aún existen, se observa una pequeña luz al final del túnel, observamos como los polos opuestos comienzan a unirse para tratar de apagar esa lucecita que nos pudiera llevar por vez primera a las elecciones presidenciales libres. Esas mismas voces hicieron mutis el 28J cuando Nicolás Maduro se juramentó como Presidente de la República, hoy llaman a Rebelión Popular. ¡Verdaderamente incomprensible!
Si entendemos que este gobierno perdió su capacidad de dirigir, que las Instituciones pilares de la República dieron al traste con la Constitución, que hemos heredado un tutelaje no deseado, queda entonces abrir puertas a la Política, no la de los partidos sino a la verdadera, aquella que sea capaz de convivir con el desacuerdo para buscar salidas a la crisis institucional, para buscar la legitimidad que brilla por su ausencia, para evitar que la “normalidad de la arbitrariedad” nos gobierne.
Necesario es buscar el bien de todos los ciudadanos donde la dignidad sea común a todos, donde seamos realmente libres de cualquier tutelaje impuesto, debemos invocar a la Magnanimidad, aquella que invocó Abraham Lincoln, cuando decidió reconstruir la Unión y para ello no se valió de la humillación a los vencidos, de la venganza, sino que buscó su integración. Nelson Mandela quien transformó una victoria política en reconciliación nacional.
También mostramos Magnanimidad cuando estamos buscando una salida Política para llegar a elecciones libres y el diálogo planteado pudiera ser una de las vías para conseguir ese fin, donde pudiera surgir como una necesidad la de conformar una Junta de Gobierno, tal como lo he venido planteando y eso no es descartable, en consecuencia, no es menester jugar posición adelantada tirando por la borda una propuesta que está lista para iniciar.
El gobierno de EEUU a través de Tommy Pigott, vocero del Departamento de Estado en su comunicado fueron tajantes al afirmar que… Acoge con beneplácito y respalda formalmente la agenda de diálogo conjunto… Para avanzar y trazar una ruta hacia elecciones presidenciales libres y verificables… El gobierno estadounidense reiteró que se mantendrá muy involucrado durante el proceso ACOMPAÑANDO LOS ESFUERZOS LIDERADOS POR LOS VENEZOLANOS (mayúsculas mías)…
¿Qué queda entonces? ¿Acaso no es el primer paso para llegar a elecciones libres? Si buscamos preferencias lo ideal era la Convocatoria De Un Referendum Consultivo, entonces, ¿lo haríamos con ese CNE? El Político debe tener la pericia adecuada para para tomar decisiones (Weber), pues he allí una propuesta, no excluyente, que nos marca un camino, entonces no le lancemos piedras a quien intenta abrirnos el empedrado camino para reconquistar nuestra democracia y recordemos que la violencia NO es conveniente en esta coyuntura. Bolívar lanzó su Decreto De Guerra A Muerte, hoy nos toca aplicar la Política siguiendo a Aristóteles, su padre creador, la definió como La Ciencia Práctica Suprema Que Busca El Bien Común De La Sociedad A Través De La Organización De La Ciudad-Estado.
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