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Isabel Pereira Pizani: El Estado venezolano horrible

 

Dedicado a María Carolina Delgado, ojalá podamos verte de nuevo.

Si alguna prueba nos faltaba para reforzar la imagen de lo que puede ser un Estado horrible, uno que sea imposible que empeore, eso lo hemos tenido frente a nuestras narices desde el momento en que ocurrió el terremoto del 24 de junio.

La tierra se conmovió hasta límites increíbles, parecía que el mundo desaparecería, sin embargo, minutos después se asomó ante nuestras vistas el peor espectáculo imaginable, la costa caribe amada por todos, con sus aguas cálidas y el eterno azul que confunde mar y cielo, parecía una herida infligida en nuestros cuerpos. Edificaciones desmoronadas, gente tapiada por escombros imposibles de recoger a mano limpia, personas desaparecidas, aparentemente esfumadas de la tierra y de nuestras miradas.

En medio o al término de esta hecatombe surgen las imágenes terribles de las víctimas en un contaje que parece infinito. Cuando esto ocurre, nos volteamos en búsqueda de ayuda, esperamos ver aparecer los contingentes de seres humano que comenzarían a afanarse en el rescate, en la búsqueda incansable de todos aquellos devorados por el furor de la tierra.

Cada segundo podía ser una vida, sin embargo, el tiempo transcurría y parecía que quienes tenían a su alcance los medios para responder a la furia de la tierra no aparecían, no estaban en el lugar donde la tragedia humana se mostraba sin piedad.

Las horas transcurrían, oíamos los gritos de gente bajo escombros, suplicando ayuda y la respuesta no aparecía. En un momento esperé ver aparecer en el lugar de la tragedia contingentes de hombre de las denominadas “Fuerzas Armadas”, institución responsable de velar por la seguridad del pueblo, pero esto no ocurrió. Comenzaron a llegar personas y contingentes humanos de otros países que venían cargados de fuerza para la intensa labor de rescate que exigía la tragedia, pero del régimen en el poder nada, no se manifestaba, como si el feroz sacudón de la tierra no hubiese ocurrido. Ciudadanos organizados intentaban levantar con sus manos pedazos de pavimento en edificios derrumbados, de los cuales emergían gritos desesperados de familiares y amigos.

Era imposible aceptar que los miles de soldados en sus guarniciones, albergados en Fuerte Tiuna no aparecieran a salvar a su gente, teniendo todos los medios e instrumentos para actuar y salvar vidas de sus hermanos.

Hoy, cuando escribo este doloroso artículo, 48 horas después, no ha habido ninguna reacción, ningún personaje con uniforme armado por el Estado ha respondido al clamor ciudadano, que les exige, como es su deber, acudir a salvar a su propia gente.

Sin embargo, la respuesta del mundo, de países hermanos y lejanos fue inmediata e impactante. Llegaban brigadas e insumos de rescatistas de El Salvador, de Suiza, todos unidos por la esperanza de poder rescatar a los hermanos venezolanos sepultados, heridos, maltratados por la tragedia.

Mientras el régimen en el poder en Venezuela permanecía mudo con los fuerzas Armadas acuarteladas y los equipos de salvamento cruelmente inmovilizados, el mundo entero manifestaba su solidaridad y apoyo.

Desde los Estados Unidos, el presidente Donald Trump ordenó «a todas las agencias gubernamentales que se preparen para actuar rápidamente», para ayudar «al gran pueblo de Venezuela. En su red Truth Social prometió: «Estaremos allí para nuestros nuevos y grandes amigos».

Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio declaró: «Tendremos una respuesta integral del Gobierno. Será importante, rápida y eficaz».

China quiere ofrecer toda la ayuda posible de manera apropiada, de acuerdo con lo que necesite Venezuela, indicó en conferencia de prensa el portavoz de la cancillería Guo Jiakun.

El Vaticano: el Papa León XIV envió una ayuda de emergencia de 100.000 euros (114.000 dólares). Esta suma, desembolsada por la Limosnería Apostólica —encargada de las obras de caridad del Papa y de la asistencia a poblaciones en dificultad—, representa  «una primera contribución» para apoyar las labores de socorro,

Cruz Roja: la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) informó que había liberado 2,5 millones de dólares para apoyar las labores de recuperación.

Unión Europea: la comisaria de Gestión de Crisis de la Unión Europea, Hadja Lahbib, indicó que el sistema europeo Copernicus de detección por satélite fue activado para apoyar las operaciones de rescate en Venezuela. «Estamos preparados para reforzar nuestra ayuda», informó en X.

México envío a Venezuela un equipo militar de rescatistas y personal médico, y su Gobierno agregó que, si fuera necesario, mandaría asistencia adicional más adelante. «México siempre es y será solidario», dijo su presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

El Salvador: su presidente Nayib Bukele afirmó que tenía listos para enviar a Caracas 300 rescatistas y paramédicos y 50 toneladas de equipos, medicamentos e insumos de primera necesidad.

República Dominicana: el presidente Luis Abinader anunció el jueves el «envío equipos especializados de búsqueda, rescate y atención de emergencias de nuestras Fuerzas Armadas para apoyar las labores que realizan las autoridades venezolanas».

Chile: el presidente José Antonio Kast dijo estar «gestionando el envío de ayuda humanitaria urgente y el despliegue de equipos de rescate para enfrentar la emergencia en Venezuela». Chile, donde viven unos 700.000 venezolanos, no tiene relaciones diplomáticas con Venezuela desde el 2024.

Ecuador: el presidente Daniel Noboa señaló que dispuso «el envío inmediato» de ayuda humanitaria. «Ecuador responderá con la rapidez y el compromiso que este momento exige, porque, a pesar de las enormes diferencias, la humanidad siempre debe regir la actuación de un mandatario».

En Argentina, el presidente Javier G. Milei dijo que: «Argentina extiende su mano solidaridad a Venezuela, más allá de las diferencias que puedan existir entre nuestros gobiernos».

Japón: ofreció sus «sinceras condolencias a los afectados en Venezuela». El país del este de Asia sufrió el jueves un propio sismo de magnitud 7,2, del que salió prácticamente ileso.

Uruguay expresó su solidaridad con las autoridades y el pueblo venezolano. «Seguimos con atención la evolución de la situación y reiteramos nuestra disposición a colaborar en lo que el gobierno venezolano considere necesario», escribió en X su presidente, Yamandú Orsi.

Guyana, país en disputa diplomática con Venezuela por el territorio del Esequibo, también expresó su solidaridad.

Alemania ofreció seis aviones militares para ayudar a Venezuela.

España tiene 54 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) «preparados» para participar en las tareas de rescate, anunció el Ministerio español de Defensa.

Francia: el presidente Emmanuel Macron expresó su solidaridad y anunció el envío inmediato de 85 rescatistas franceses «especializados en operaciones de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas».

Suiza notificó que enviará 80 socorristas y 18 toneladas de equipamiento de rescate para ayudar a las víctimas.

Países Bajos comunicó sobre el despliegue en Venezuela de un equipo de rescatistas, así como perros de búsqueda y material.

Italia: Giorgia Meloni indicó que seguía con preocupación las consecuencias del sismo y que, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, Italia está lista para brindar asistencia.

Portugal: el ministro de Relaciones Exteriores, Paulo Rangel, destacó que unos 50 rescatistas se preparaban para desplegar una misión de emergencia.

Esta ha sido la reacción masiva del mundo mientras que, paradójicamente, el régimen en el poder en Venezuela ni siquiera realiza una alocución, envía un mensaje, no actúa, como si pudiera permanecer al margen de la tragedia, como si pudiera ser ajeno a esta terrible realidad que hoy los describe, de ahí su condena ante el mundo entero.

Como decía un familiar de víctimas en Caraballeda: «No he visto a ningún uniformado ayudando a las víctimas, lo que si comprobé era que estaban decomisando las ayudas de instituciones que no venían del gobierno».

Así actúa el Estado horrible que asalta el tesoro nacional, encarcela, tortura y abandona a sus ciudadanos.

Texto escrito 44 horas después de ocurrida la tragedia sísmica.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM