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Peter Albers: Dos temas y una sola razón

 

Hace más de millón y medio de años, los homínidos no sabían cómo crear el fuego. Simplemente se encontraban con llamas provocadas por la naturaleza, como incendios causados por la caída de rayos o erupciones volcánicas, pero se dieron cuenta de que podían aprovechar el calor, mantener alejados a los depredadores y comer animales que habían quedado cocinados tras un incendio forestal. Se cree que lo descubrieron accidentalmente al encontrar llamas provocadas por rayos de tormentas, erupciones volcánicas o la combustión espontánea. Aprendieron a recoger brasas encendidas y a transportarlas a sus cuevas. Lo mantenían vivo alimentándolo con madera seca, pues, si se apagaba, debían esperar a que ocurriera otro evento natural.

Dado que no sabían encenderlo, el mayor reto era mantenerlo vivo. Aprendieron a conservar las brasas y transportar el fuego de un lugar a otro utilizando antorchas o huesos huecos.

No fue sino hasta hace unos 400.000 años, cuando el ser humano aprendió a generar fuego por sí mismo, bien golpeando piedras ricas en hierro (como el sílex o la pirita) contra una superficie dura para generar chispas, o frotando rápidamente un palo de madera contra una base de madera seca o perforar una madera con un arco rudimentario hasta que la fricción y el calor crearan una brasa.

Simultáneamente aprendieron que, al ablandar la carne y los vegetales, su digestión era más fácil, aportando más nutrientes y permitiendo que su cerebro creciera. Se creó el contacto social al reunirse alrededor de una hoguera y comunicarse, fomentando el desarrollo del lenguaje.

En Venezuela debe haber ocurrido lo mismo, apartando, con excepción de los habitantes de las alturas andinas, la necesidad de calentar el ambiente habitable, y es muy posible que en nuestro país se vuelva a esos primitivos métodos, en vista de que retrocedemos velozmente hacia una ausencia total del servicio eléctrico. Los refrigeradores serán usados como escaparates, y las lámparas objetos de adorno. Lo que llega por las remendadas y carcomidas tuberías, que más parece caldo de cultivo de bacterias que agua potable, deberá sacarse de los tanques subterráneos con tobos. Y las comunicaciones serán con señales del humo que saldrá de las fogatas hogareñas, para no hablar del uso de equipos electrónicos, ascensores o de máquinas industriales, etc. Todo en espera de que algún día salgamos del primitivismo al cual nos ha llevado el “Socialismo del Siglo XXI” y saldremos de la Era de la Leña para entrar verdaderamente en el Siglo XXI.

Carmen Navas

Una semana después del Día de la Madre murió Carmen Navas, a poco de llegar a la edad de 82 años. Todo el mundo sabe del secuestro de su hijo por una jauría de salvajes servidores del régimen, a quienes los medios identifican como funcionarios de la “Dirección General de la Contra Inteligencia Militar”, abreviado con sus iniciales “DGCIM”, pero nunca tan cierto eso de “contra inteligencia”…

La valentía y tesón de Navas son dignos de respeto y admiración. Estuvo más de diez meses recorriendo cárceles y tribunales, en procura de noticias sobre el paradero de su hijo. Los últimos meses lo hacía sin saber que había muerto en manos de sus captores. Y cuando la decencia vuelva a los asientos de poder, y la justicia a Venezuela, para honrar la memoria de tan valerosa y tenaz mujer, ejemplo para todas las que sufren el cautiverio de sus hijos injustamente encarcelados, el Día de la Madre en Venezuela se llamará también “Día de Carmen Navas”.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM