Hace más de millón y medio de años, los homínidos no sabían cómo crear el fuego. Simplemente se encontraban con llamas provocadas por la naturaleza, como incendios causados por la caída de rayos o erupciones volcánicas, pero se dieron cuenta de que podían aprovechar el calor, mantener alejados a los depredadores y comer animales que habían quedado cocinados tras un incendio forestal. Se cree que lo descubrieron accidentalmente al encontrar llamas provocadas por rayos de tormentas, erupciones volcánicas o la combustión espontánea. Aprendieron a recoger brasas encendidas y a transportarlas a sus cuevas. Lo mantenían vivo alimentándolo con madera seca, pues, si se apagaba, debían esperar a que ocurriera otro evento natural.
Dado que no sabían encenderlo, el mayor reto era mantenerlo vivo. Aprendieron a conservar las brasas y transportar el fuego de un lugar a otro utilizando antorchas o huesos huecos.
No fue sino hasta hace unos 400.000 años, cuando el ser humano aprendió a generar fuego por sí mismo, bien golpeando piedras ricas en hierro (como el sílex o la pirita) contra una superficie dura para generar chispas, o frotando rápidamente un palo de madera contra una base de madera seca o perforar una madera con un arco rudimentario hasta que la fricción y el calor crearan una brasa.
Simultáneamente aprendieron que, al ablandar la carne y los vegetales, su digestión era más fácil, aportando más nutrientes y permitiendo que su cerebro creciera. Se creó el contacto social al reunirse alrededor de una hoguera y comunicarse, fomentando el desarrollo del lenguaje.
En Venezuela debe haber ocurrido lo mismo, apartando, con excepción de los habitantes de las alturas andinas, la necesidad de calentar el ambiente habitable, y es muy posible que en nuestro país se vuelva a esos primitivos métodos, en vista de que retrocedemos velozmente hacia una ausencia total del servicio eléctrico. Los refrigeradores serán usados como escaparates, y las lámparas objetos de adorno. Lo que llega por las remendadas y carcomidas tuberías, que más parece caldo de cultivo de bacterias que agua potable, deberá sacarse de los tanques subterráneos con tobos. Y las comunicaciones serán con señales del humo que saldrá de las fogatas hogareñas, para no hablar del uso de equipos electrónicos, ascensores o de máquinas industriales, etc. Todo en espera de que algún día salgamos del primitivismo al cual nos ha llevado el “Socialismo del Siglo XXI” y saldremos de la Era de la Leña para entrar verdaderamente en el Siglo XXI.
Carmen Navas
Una semana después del Día de la Madre murió Carmen Navas, a poco de llegar a la edad de 82 años. Todo el mundo sabe del secuestro de su hijo por una jauría de salvajes servidores del régimen, a quienes los medios identifican como funcionarios de la “Dirección General de la Contra Inteligencia Militar”, abreviado con sus iniciales “DGCIM”, pero nunca tan cierto eso de “contra inteligencia”…
La valentía y tesón de Navas son dignos de respeto y admiración. Estuvo más de diez meses recorriendo cárceles y tribunales, en procura de noticias sobre el paradero de su hijo. Los últimos meses lo hacía sin saber que había muerto en manos de sus captores. Y cuando la decencia vuelva a los asientos de poder, y la justicia a Venezuela, para honrar la memoria de tan valerosa y tenaz mujer, ejemplo para todas las que sufren el cautiverio de sus hijos injustamente encarcelados, el Día de la Madre en Venezuela se llamará también “Día de Carmen Navas”.

