El economista venezolano Néstor Suárez, exviceministro de Hacienda y doctorado en Londres, retoma en sus redes las lecciones del libro From Third World to First de Lee Kuan Yew, el hombre que convirtió a Singapur en una de las economías más prósperas del planeta.

El mensaje es claro y sin rodeos: no hay fórmulas mágicas, solo trabajo, ley, orden y capitalismo sin complejos.Entre 1966 y 1990, Singapur registró un crecimiento promedio anual del 8,5% y saltó a uno de los ingresos per cápita más altos del mundo.
}Lee Kuan Yew, según Suárez, aplicó desde 1959 la receta clásica: libre comercio, respeto a la propiedad privada, un Estado mínimo y eficiente, cero empresas estatales deficitarias y un marco legal predecible que no interfiriera con la iniciativa privada.
“Nunca tuvo moneda débil, barreras proteccionistas ni subsidios masivos”, resume el economista. Lee dejó la presidencia cuando consideró cumplida su misión y abrió paso a la democracia plena solo una vez que el país ya era rico, advirtiendo que la pobreza alimenta el populismo y el socialismo que luego destruyen las naciones.
El contraste con Venezuela resulta inevitable. Mientras Singapur optó por un gobierno ágil, bajos impuestos y abundante capital privado, Venezuela acumuló décadas de estatismo, controles, empresas públicas ruinosas y una cultura anticapitalista que ha pulverizado su economía.
Suárez concluye sin ambages: para convertirse en el hub energético y tecnológico de Occidente y América Latina, Venezuela debe cambiar radicalmente de sistema, erradicar la mentalidad socialista y volver a las reglas básicas que funcionaron en Singapur y en todas las naciones que han salido de la pobreza.
La historia de Lee Kuan Yew no es ideología: es evidencia. Un pequeño país sin recursos naturales relevantes demostró que las políticas correctas superan cualquier excusa geográfica o histórica. La pregunta para los venezolanos es si, esta vez, estaremos dispuestos a aprender la lección.

