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Manuel Isidro Molina: Traición consumada sin sorpresas

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Aquí, ahora.

El Artículo 91 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela está muerto, pisoteado, extinguido, desconocido por los firmantes del acuerdo secreto antilaboral anunciado en vísperas del primero de mayo, «Día del Trabajador».

A Delcy Rodríguez Gómez, encargada de la Presidencia, le tocó dar la cara con su «ingreso mínimo» de 240 dólares mensuales, sin precisar cuánto es de salario y cuánto en bonos, un enmascaramiento brutal e inédito. Los pensionados recibirán unos 70 dólares mensuales en bono y el «salario minimo nacional» quedó en los mismos 130 bolívares del 15 de marzo de 2022. Estafa total.

Vale nuestra pregunta de la semana pasada: «¿Está derogada la CRBV?» Corresponde a los firmantes del «ACTA DE ACUERDOS» aclarar las dudas, comenzando por los altos cargos del Poder Ejecutivo: ¿Está derogada la Constitución? ¿Pueden derogarla de hecho, los integrantes de la llamada «Mesa Nacional De Diálogo Para Los Consensos Laborales Y Sociales»? ¿Quién los ‘autorizó’?

El Gobierno (Rodríguez/PSUV), Fedecámaras, Fedeindustria, la Central Bolivariana Socialista de los Trabajadores de la Ciudad, el Campo y la Pesca (CBST-CCP), la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y la Alianza Sindical Independiente de Venezuela (ASI) incurrieron en el atrevimiento anticonstitucional, registrado para la historia con las firmas de Wills Rangel, Carlos López, José Elías Torres, Antonio Suárez, Leida Marcela León, Carmen A. Sánchez, Judermi Trinidad, Felipe Capozzolo, Jorge Roig, Alejandro Disilvestro, Andrés Carrasquero Stolk, Orlando Camacho, Rafael Sarcina, Ruben Díaz, Jorge Hernández, Alejandro Chiavarilli, Ana María Sanjuán, Germán Eduardo Piñate y Carlos Alexis Castillo Ascanio. Juntos y revueltos en la traición a las trabajadoras y trabajadores activos, jubilados y pensionados de Venezuela.

Los anuncios de Delcy Rodríguez Gómez, el pasado 30 de abril, no solo fueron indefinidos y engañosos, sino realmente canallas en contra de los derechos laborales constitucionales, producto de las luchas sociales y políticas durante los últimos 90 años, contados a partir de 1936. Nueve décadas de aspiraciones y logros sociolaborales tirados por el albañal de las traiciones y las injusticias, en tiempo colonial imperialista fraguado por los cipayos coaligados que se esmeran por lamer las manos ensangrentadas de los asesinos del Caribe.

No hubo sorpresas. Sabíamos de la naturaleza neoliberal explotadora que tiñó la gestión Maduro/Rodríguez, mucho antes del 3 de enero de 2026, día de la humillación trumpista a la nación venezolana, «Patria de Libertadores». Humillación imperialista a la tierra de Miranda, Bolívar, Sucre y tantos otros héroes independentistas; y traición a los trabajadores y trabajadoras. Insólito, doloroso e inaceptable.

Tendremos que luchar juntos por la independencia nacional y los derechos laborales constitucionales, que son irrenunciables por decisión histórica y democrática del pueblo venezolano, que no es cipayo ni traidor: es víctima del cipayismo coaligado que domina a los factores de poder en crisis política, económica y comunicacional.

Esperamos la materialización en «Gaceta Oficial» de esta nueva burla neoliberal contra los trabajadores y sus familias, empobrecidos por efecto de las andanzas de los cómplices responsables de esta tragedia histórica venezolana. Tendrán que exponer ‘negro sobre blanco’ lo que tramaron a espaldas de los trabajadores activos, jubilados y pensionados.

Conoceremos la verdad de este engaño edulcorado. No tienen escapatoria: el pueblo venezolano sabrá quiénes son y cómo lo traicionaron violentando la Constitución.

Los cipayos coaligados quedarán con el culo al aire, frente al mundo del trabajo, padres y madres de familias que sufren sin poder adquisitivo suficiente para cubrir siquiera la cesta básica familiar.

manuelisidro21@gmail.com

 

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