pancarta sol scaled

Jesús Alberto Castillo: La nueva trampa de Delcy Rodríguez

Compartir

 

El país debe abrir los ojos ante el nuevo engaño de la encargada de la Presidencia con el reciente anuncio en materia salarial. Al negar el aumento del salario mínimo, con el término “Ingreso mínimo integral” (figura inexistente en nuestra legislación laboral vigente), Delcy le vulnera a los abnegados trabajadores (esos que se ganan el pan con el sudor de la frente) su genuino derecho constitucional a disfrutar de unas dignas prestaciones sociales, una vez que se jubilen.

El descaro de Delcy, heredera de ese nefasto régimen antiobrero por más de 27 años, no tiene nombre. Recurre a todo tipo de artilugio en materia laboral para condenar a las peores condiciones de miseria a la clase trabajadora. Simultáneamente, hace prácticas electoreras al premiar a un contingente de almas que engrosan las ya abultadas nóminas de la administración pública para fines proselitistas.

Lo que ha mostrado Delcy ante los ojos del mundo es un incremento de 50 dólares, fijados a la tasa del BCV, de su cacareada política de bonificación para establecer un “ingreso mínimo integral” en 240 dólares. De esa manera, logra desatender al Estado de su obligación constitucional de garantizar a los trabajadores un salario justo y acorde con la cesta básica y, en consecuencia, incida en el cálculo de beneficios como vacaciones, utilidades y prestaciones sociales, previstos en la Ley Orgánica del Trabajo, de los Trabajadores y de las Trabajadoras.

Así funciona y se maneja el descarado régimen con Delcy Eloína y su hermano Jorge a la cabeza; mantener congelado el Sueldo Mínimo desde el 15 de marzo de 2022. Mientras tanto, despilfarra una gran cantidad de dinero en organizar movilizaciones, actos proselitistas y grandes conciertos con artistas extranjeros. Es la paradoja de un modelo que hace piruetas para no morir en el intento frente a un inmenso país que lo detesta y vocifera aires de libertad, cambio, progreso y democracia.

Delcy juega con fuego. Su burla y engaño pueden salirle caros. La gente ya no aguanta más. Las calles comienzan a calentarse y cualquier cosa puede ocurrir en medio de un panorama incierto bajo el tutelaje de la Casa Blanca. La historia de la humanidad ha demostrado siempre que cuando el hambre llega no hay ideología ni régimen poderoso que valga ni pueda detener la fuerza de un pueblo descontento y bravío.

Politólogo, periodista, abogado y profesor titular UDO.

Traducción »