La política, en su concepción más elevada, existe para servir a la vida y proteger al ciudadano. Cuando el debate público se degrada para convertir el dolor de una madre y la tragedia de una familia en un campo de batalla de acusaciones monetarias y señalamientos de “operaciones”, se pierde de vista el único factor que debería importar: la verdad y la justicia.
Desde Poder Ciudadano, observamos con profunda preocupación cómo se pretende desviar la atención de un hecho irreversible —la pérdida de una vida bajo custodia del Estado— hacia una narrativa de supuestos financiamientos y laboratorios digitales. Acusar a quienes dan voz al dolor de “traficar con la tragedia” es, en sí mismo, una forma de evadir la responsabilidad institucional que el Estado tiene sobre la integridad física de cada venezolano bajo su resguardo.
La verdad no necesita “campañas”
La madre que llora a un hijo no necesita un pago para exigir respuestas. El ciudadano que se conmueve ante la vulnerabilidad de un detenido no responde a un “algoritmo” en el extranjero, sino a un valor profundamente arraigado en nuestra identidad: la solidaridad. Intentar cuantificar en dólares el reclamo por los derechos humanos es un intento fallido de deshumanizar lo que es, por naturaleza, una exigencia ética.
Nuestra propuesta: Transparencia, no descalificación
En lugar de ataques personales que solo profundizan la fractura social, el país requiere respuestas técnicas e institucionales:
Investigación Independiente: La mejor respuesta ante cualquier “narrativa” es la transparencia; que protocolos forenses internacionales y la observación de organismos neutrales determinen la realidad de los hechos.
Respeto a las Víctimas: El dolor de las familias en situaciones de vulnerabilidad merece el respeto absoluto de todos los actores políticos, sin excepción.
Revisión del Sistema: Es imperativo realizar una auditoría profunda sobre el estado de salud y las condiciones de reclusión para evitar que nuevas tragedias sigan ocurriendo.
El Poder Ciudadano es la gente.
No nos detendremos en el terreno de la descalificación ni en la dialéctica del odio. Nuestra labor es y seguirá siendo la construcción de una alternativa basada en el respeto a la Constitución y la reconstrucción democrática. La verdadera “enfermedad” que aqueja a nuestra sociedad no es la denuncia, sino la indiferencia ante el sufrimiento del prójimo.
Frente a la estridencia del señalamiento, oponemos la firmeza de la propuesta. Frente a la sospecha sembrada, exigimos la claridad de la justicia. Venezuela no necesita más enemigos internos; necesita instituciones que protejan la vida por encima de cualquier interés de poder.
Dirección Ejecutiva Nacional Poder Ciudadano
El Poder Ciudadano es la gente.


