La lucha por el alma de los Estados Unidos.
MAGA: Una teocracia basada en el dólar

En su extraordinario libro Charlatanes, M. Naim y F. Toro, dedican un capítulo a los charlatanes que han convertido la predica religiosa en un negocio que les da millones de dólares. Esos “pastores” viajan en jets de su propiedad y frecuentemente se ven envueltos en escándalos sexuales de la peor especie. Cuando ello sucede, lloran un poco ante las cámaras, desaparecen de la vista del público por algún tiempo y regresan, sonrientes, como si no hubieran quebrado u plato. Kenneth Copeland, Jim Bakker y Jerry Falwell Jr., son ejemplos de esta manera de actuar. En la televisión dominical uno los ve, pidiendo dinero, “la semilla”, sin la cual será imposible acceder al reino de los cielos. Los casos de Jim Bakker, Ted Haggard, Jimmy Swaggart, Joshua Duggar y otros son bien conocidos, Ver: Casos conocidos.
Son legión quienes piden dinero abiertamente, sin vergüenza, atando el pedimento a promesas de feliz vida eterna para el crédulo oyente.
El gobierno de Trump ha formado una falange religiosa que promueve la creación de una teocracia estadounidense basada en el cristianismo ultranacionalista, el de pastores casi siempre evangélicos, similares – por cierto – a quienes bendecían a Nicolas Maduro en Venezuela.
Esta especie también toca y bendice a Trump y lo consideran el enviado de Dios para liderar un cristianismo autocrático en los Estados Unidos. Los lideres más cercanos a Trump incluyen su asesora spiritual, Paula White Cain; Guillermo Maldonado; Mark Burns (promotor de la estatua de Trump en Florida, conocida como el Becerro de oro); Wayne Jackson y otros.
Ideas
Para estos “pastores” las donaciones (la semilla) genera recompensas materiales inmensas, ellos prometen a sus ingenuos seguidores que las donaciones a Dios (que van a sus bolsillos) les generarán abundante riqueza material. Algunos aseguran que Trump es millonario porque es un enviado de Dios. así lo dice el “pastor” Mark Burns, quien coordino la colocación, en un campo de golf de Florida, de una estatua de seis metros (más tres metros de pedestal) de Trump, llamada el becerro de oro por los vecinos.
En el acto promovido por el gobierno de Trump, celebrado recientemente en el Mall de Washington DC, tomaron la palabra 19 personas, de las cuales 18 fueron “cristianas”, solo una judía. Los “cristianos” eran casi todos miembros del equipo de gobierno de Trump o pastores evangelistas de los pedigüeños.
Y pensar que USA dice estar en guerra con Irán porque juzga una teocracia nuclear intolerable.

Nota: Publicare en este blog textos de seguidores de Donald Trump debidamente identificados que difieran de esta opinión. Anónimos y seudónimos no serán aceptados.
La presidencia de Donald Trump representa una rápida transición del globalismo liberal que caracterizo la geopolítica estadounidense después de la segunda guerra mundial a una posición ultranacionalista y presidencialista, bajo el lema de Hagamos a America grande de nuevo. El lema como tal no suena mal, el problema está en lo que Trump llama grandeza.
Para Trump grandeza requiere una postura caracterizada por el uso de la fuerza militar y política sobre países más débiles o por acomodos totalmente pragmáticos con ideologías de todo tipo, siempre y cuando ellas parezcan darle beneficios económicos y políticos a los Estados Unidos, muy especialmente a los lideres que ostentan un poder político y económico de naturaleza rapaz.
Está en marcha un reordenamiento de alianzas basadas en una visión de autosuficiencia e imperio de la fuerza por parte de los Estados Unidos, a diferencia de la aceptación de interdependencia y colaboración internacional que ha mostrado históricamente el país. Para esta presidencia, America no necesita a nadie, lo tiene todo y sabe mejor que nadie como debe conducirse una nación. La postura exageradamente presidencialista del titular ha llevado a un peligroso debilitamiento de la separación de poderes y el estado de derecho que han sido claves para mantener la nación como ejemplo mundial de sensatez institucional. Los ingredientes de esta nueva postura geopolítica están claramente delineados en el documento de Estrategias de Seguridad Nacional, el cual incluye una postura especialmente agresiva y dominante de los Estados Unidos en las Américas, la llamada Doctrina DONROE.
Esta nueva política de naturaleza tutelar se lleva a cabo en Venezuela y parece estar planificada para Cuba, países donde imperan regímenes dictatoriales. La intervención de los Estados Unidos en estos países seria vista con aprobación por los amantes de la democracia, siempre y cuando lleven a la efectiva liberación de sus pueblos. Sin embargo, esto no luce como la intención de Donald Trump, quien utiliza términos como “captura” para definir la relación de tutelaje que su país pretende definir con ellos, llegando a expresar su intención de engullirlos.
Al mismo tiempo que habla de manera imperial a los pequeños países cuyos recursos pretende controlar, Trump conduce una política de agresión verbal y de actos inamistosos hacia la Union Europea, amenazando con invadir Groenlandia, salirse de la OTAN, llamando a su lideres cobardes y a los países europeos como decadentes y carentes de rumbo. La política de buen vecino con Canada ha desaparecido, remplazada por el desdén y la patanería.
Al mismo tiempo que agrede a los pequeños países e insulta a los medianos, Trump se muestra meloso con los grandes dictadores Putin, Xi y Kim Jon Ung, a quienes profesa admiración y con quienes frecuentemente se muestra sumiso.
Sus objetivos de engrandecimiento personal lo están llevando a una humillante situación en Irán, después de casi $30 trillones gastados en aniquilar buena parte del ejército Irani y matar centenares o miles de iraníes, sin lograr hasta ahora un cambio de régimen, o la eliminación del material y equipos nucleares y hasta perdiendo control del estrecho de Ormuz. Trump se muestra entrampado por su obsesión de cantar victorias, como si estuviera jugando golf, para lo cual no excluye el uso de la trampa y la mentira.
De particular gravedad para la humanidad ha sido su suicida eliminación de los proyectos de energía renovable, en el país, basándose en ideologías absurdas y teorías conspirativas alimentadas por la ignorancia. Paradójicamente, la crisis energética que ha creado con su guerra en Irán está llevando a una aceleración global del desarrollo de estas energías, como respuesta a la crisis de suministro de combustibles fósiles. De igual gravedad es el retiro de USA de las organizaciones internacionales de la salud, la eliminación de financiamiento a universidades como MIT, la eliminación de organismos federales que prestaban ayuda a países en regiones afectadas por la pobreza, toda una política de asfixia del mundo que se le antoja contrario a su ignorante y envidiosa concepción de la vida.
En lo económico su uso de tarifas para presionar políticamente a los países del mundo ha colapsado y la Corte Suprema la ha declarado ilegal, obligándolo a devolver el dinero mal obtenido. En lo religioso promueve un cristianismo nacionalista, fuertemente evangélico, que choca con la histórica separación de iglesia y estado. En lo militar está creando un estado militarizado, en el cual la Fuerza Armada está recibiendo un exagerado porcentaje de los dineros públicos, a expensas de la educación, la salud y la atención ciudadana.
Una reacción en marcha
La reacción inicial de los Estados Unidos y del mundo a esta locura ha sido lenta, debido al miedo que despierta el poderío financiero y militar de los Estados Unidos. Sin embargo, a medida que los resultados negativos de estas políticas afectan a millones de personas en todo el mundo, ha ido creciendo una ola de rechazo contra la figura de Donald Trump y su incondicional equipo de seguidores. En el plano domestico este rechazo se concreta en encuestas nacionales ampliamente desfavorables al presidente, con creciente rechazo hasta de miembros del partido republicano, resultados que han sido ampliamente reseñados en este blog.
En el mundo, la figura de Trump es vista, más y más, como la de un ignorante y vanidoso fanfarrón de quien mofarse y a quien temer, dado el poderío militar y financiero que representa y que el utiliza a placer para su imponer sus arbitrarios deseos a los más débiles (bullying).
Otro acto de abierta inmoralidad por parte de Donald Trump

Un suciol negocio de Trump contra su propio gobierno. Ver también:
United States District Court Southern District Of Florida – Case NO. l:26-cv-20609-KMW.
El Departamento de Justicia controlado por Trump acaba de aprobar un fondo de $1776 millones para “compensar” financieramente a los criminales que asaltaron al congreso en 2020 en intento fallido de cambiar el resultado de la elección presidencial que dio la victoria a Joseph Biden y que el corrupto Trump aun niega. No solo este fondo es abiertamente inmoral, pues premia el crimen cometido por los facinerosos amigos del frustrado golpista Donald Trump, sino que ha sido financiado por dinero sacado al mismo gobierno. Es decir, Trump está sustrayendo dinero de su propio gobierno para premiar a los criminales.
¿De dónde viene ese dinero?
Trump se muestra orgulloso de su habilidad para no pagar impuestos pues seguramente piensa que eso es lo que se necesita para “hacer América grande de nuevo”. Durante varios de los años de su primera presidencia no pag’o impuestos, lo cual fue dado a conocer por un empleado de una empresa contratista del IRS, no del IRS. Por ello Trump ha demandado al IRS, a su propio gobierno, por la suma de $10000 millones y ha “logrado” que su propio Departamento de Justicia, “negocie” y se transe con el por la modesta suma de $1800 millones. Como Trump es muy desprendido ha decidido que ese dinero ira a compensar a las “victimas” de la administración anterior que envió a la cárcel a los criminales que trataron de cambiar el resultado. Trump perdonó a más de 1500 miembros de este grupo y ahora quiere premiarlos con dinero.
Esta es una historia de la peor especial de inmoralidad y de desprecio por la justicia. Tenía que venir de Trump, quien se ha cansado de desprestigiar la presidencia, en su afán de hacer imperar el crimen como filosofía de la vida en los Estados Unidos.
Erosión del “excepcionalismo” estadounidense

En la mayoría de los países el amor patriótico lleva a sus habitantes a considerar a su nación como “excepcional”. Los venezolanos tenemos la creencia de tener el país más “chévere” del planeta, aunque frecuentemente fundamos esta pretensión en los atributos geográficos del país, como las playas y el relámpago del Catatumbo, más que en las virtudes de los habitantes. El orgullo francés por su nación es famoso, hecho aún más notable por el general De Gaulle. Hitler y Mussolini no se quedaban atrás para hablar del excepcionalismo de sus países y, hoy día, Putin en Rusia y Trump en USA son los máximos exponentes de la pretensión de excepcionalidad para sus países.
Los Estados Unidos siempre ha tenido la creencia en su “excepcionalidad”, aunque las razones pre-trumpistas para esta creencia son muy diferentes a las que alimenta el actual presidente.
¿Cuáles eran esas bases pre-trumpistas?
1. La creencia de que el mérito de la persona determina su posición en la sociedad, más que su lealtad a un grupo, su dinero o su familia;
2. La adhesión a principios morales derivados de su ancestro puritano, amante del trabajo, de la libertad, de la democracia como sistema de gobierno, su tolerancia religiosa y su respeto a la mujer y a las minorías, cualidades resaltadas por Alexis de Tocqueville durante su visita a los Estados Unidos en 1831;
3. La idea de que los Estados Unidos disfruta de un destino manifiesto, de origen divino, para ser Guia y Faro de la Libertad y la democracia en el mundo
Bajo Trump, a pesar de que estas ideas centrales siguen en su boca, se encuentran significativamente deformadas cuando no abiertamente violadas, como parte de una nueva filosofía del gobierno y de la vida cuya médula es anormalmente personalista.
Bajo Trump la lealtad al presidente es lo más importante, casi lo único importante. Trump desarrolla una política de imposición brutal de sus deseos, sin permitir disensión, so pena de ostracismo, descrédito y venganza hacia el (la) disidente. La aceptación está basada en la lealtad, en pertenecer a grupos hermanados por el dinero, por asociación en negocios turbios o por compartir una visión “cósmica” plena en teorías conspirativas y discriminatorias de grupos humanos de diferente creencia o color.
Los principios morales y valores que formaron la columna vertebral de la tradición puritana se encuentran hoy profundamente mediatizados por el deseo de hacer dinero fácil , en violación de la ética, de abandonar la adhesión a la democracia a favor del interés financiero o político tribal, por la tendencia a fundir el estado y la religión, sacrificando la tolerancia y la diversidad de ejercicio libre de cultos, y por el desprecio hacia la mujer ( a quien se le puede agarrar impunemente las partes pudendas si uno es famoso), hacia las minorías de color, o hacia quienes tienen diferente orientación sexual.
La idea de un destino manifiesto basada en la noción de defensora y guía máxima de la democracia y de la libertad, ha sido remplazada por la fuerza financiera y militar como base para la conducta geopolítica del país, lo cual lo hace aparecer como agente de dominación y no de liberación de los débiles y oprimidos.
La rapacidad financiera de Donald Trump

La Oficina de Ética Gubernamental de los Estados Unidos acaba de publicar dos informes en los cuales se enumeran centenares de transacciones comerciales hechas por Donald Trump en el primer trimestre de 2026, en pleno ejercicio de la presidencia. Numerosas de esas transacciones corresponden a empresas sujetas a estrecha regulación por su gobierno.
Son más de 37000 transacciones que involucran a empresas tales como Proctor&Gamble, Boeing y ADOBE, por valor de unos $550 millones. En febrero Trump compró hasta $5 millones en acciones de NVIDIA y en marzo, una similar suma en acciones en APPLE. Mientras negociaba un convenio para mantener a TIK TOK en operación compró millones de dólares de acciones en ORACLE, empresa involucrada en la negociación. Las empresas de Trump no han respondido a las preguntas hechas sobre este asunto.
El presidente del grupo de Ciudadanos Pro-Responsabilidad y Ética, Donald Sherman, dice que “Trump da prioridad a su enriquecimiento… usando el poder de la presidencia para engrosar su patrimonio…”.

