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Carles Manera: Guerra enquistada, con noticias volubles

 

Los análisis sobre el momento internacional actual se diagnostican, lo hemos indicado en otras ocasiones, en un estado de incertidumbre. Ésta pesa sobre cualquier perspectiva que quiera darse, sustentada sobre datos que son fiables en el instante que se conocen, pero que cambian a una velocidad tremenda. En todo este contexto volátil, dos aspectos concretos, de carácter más estable, me parecen destacables:

1. El impacto internacional que pueden tener fenómenos como la desdolarización en la compra de combustibles y otras mercancías, a pesar de la persistencia del dólar como esencial moneda refugio. Debe observarse que ya se están produciendo movimientos al respecto: compras de petróleo y gas con yuanes, transacciones preferidas por países que forman el grupo de los BRICS (de gran importancia demográfica y económica).

2. La trascendencia que puede tener la elevación de los tipos de interés (esperada por los mercados) sobre el consumo y las decisiones de inversión y, por consiguiente, en la mayor o menor resiliencia de empresas y familias. Esto es lo que hace que los bancos centrales se muevan con suma cautela ante esas consecuencias.

Este segundo punto es de gran interés. Economistas de prestigio como Paul De Grauwe y Yuemei Ji (“The High Price of the Fight Against Inflation: The Case of the Euro Area”, CEPR, abril de 2025, Center for Economic Policy Research) han cuestionado la tesis de subir tipos de interés en el contexto actual, cuando la inflación se genera en shocks de oferta y no de demanda. Una política monetaria restrictiva puede empeorar la situación y no resuelve la causa principal de la inflación. Los elementos explicativos son:

*Los precios están subiendo por problemas geopolíticos y bélicos, y los tipos de interés no hacen bajar directamente los precios.

*Los reguladores bancarios pueden frenar la inversión y el consumo, pero no incrementar la oferta de energía, lo que puede inferir una recesión.

*Riesgo de estanflación.

*Dificultades de acceso al crédito.

*Afectación a hogares endeudados y a pymes.

*Beneficios para rentistas y bancos (De Grauwe subraya que esto es reconocido por economistas del Banco Central Europeo).

En una línea similar, Joseph Stiglitz afirma que la inflación que estamos conociendo tiene un componente más estructural y corporativo. El tipo de interés, se indica, no es la única herramienta universal para aplicar, habida cuenta de que:

*Algunos problemas inflacionarios, como el actual, reclaman más política fiscal.

*Urge una necesaria coordinación entre el Banco Central Europeo y las políticas industriales y energéticas.

Olivier Blanchard y Ben Bernanke (“What caused the US Pandemic-Era inflation?”, NBER Working Paper núm. 31417, National Bureau of Economic Research) ya aseveraron, por su parte, que la inflación en casos de shock de oferta es transitoria y que radicalizar la política monetaria va a destruir empleo de forma innecesaria.

En definitiva, seguimos instalados en las brumas de la incertidumbre, a la espera de la nueva fase expansiva de la administración Trump y la apertura de otro frente de tensión. Atentos a Cuba.

 

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