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Leonardo Padilla: La Hora de los Embajadores Alacranes, liquidación moral de la revolución

 

Recientemente, la plenaria de la AN Ilegítima ha decidido que Timoteo Zambrano será el nuevo Embajador de la república tutelada en España. ¡Vaya sorpresa! Un país cuyo gobierno, asociado al PSOE y a José Luis Rodríguez Zapatero, se ha convertido en el mejor amigo de la dictadura venezolana. ¿Quién lo diría? La sinvergüenzura ha alcanzado nuevas alturas. Al estilo de la línea aérea, Plus Ultra.

Desde hace tiempo, hemos denunciado el papel de antipatriotas que algunos dirigentes y opinadores han adoptado, aquellos que en un momento levantaron la bandera de la oposición, pero que se convirtieron en “Alacranes”. Timoteo Zambrano es un ejemplo claro de esta especie, un espécimen que pulula en la fauna

A pesar de las voces que claman por el diálogo y la unidad máxima, abogando para que no se utilicen estas denominaciones, es momento de preguntarnos: ¿qué calificativo merece Timoteo Zambrano? ¿Es solo él quien se mueve en estas aguas turbias? ¿Acaso hay otros actores, camuflados en la sombra, que persiguen intereses políticos y económicos con el régimen?

Quienes se ofenden por la palabra “alacrán” deberían recordar que el que no la debe, no la teme. El tiempo de los payasos y maromeros está en pleno desarrollo, y ahora seremos testigos y se confirmarán negociados en nombre de nuestra lucha libertaria. No se trata de excluir a sectores de la oposición; se trata de verificar que muchos han decidido colocarse, desde hace mucho tiempo y usando diversos medios y mecanismos al lado de la dictadura.

Para quienes aún tenían dudas, el alacranato se muestra en todo su esplendor, hasta con cargos diplomáticos. ¿Se les debe llamar alacranes o señores embajadores? La respuesta es clara: el que tenga ojos que vea.

La política honesta es posible, María Corina la está haciendo visible y será realidad en el próximo gobierno. Así que, mientras estos “embajadores alacranes” se mueven en su danza de la vergüenza, recordemos que la verdadera lucha por la libertad no se negocia ni se camufla. ¡La vergüenza es un lujo que ellos no pueden permitirse.

¡Vamos hasta el final!

 

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