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Ángel Lombardi: Un nuevo comienzo político en venezuela

 

La historia “funciona” por ciclos, como la vida, los ciclos políticos igual.

El “chavismo” es pasado, vive de vida prestada por el imperio.

El pueblo, lo derrotó el 28 de julio del 2024, de manera abrumadora, pero el sistema represivo, permitió el fraude y hoy por hoy, sin legitimidad, permanecen, como representantes y colaboradores del gobierno de Trump.

Han tenido que arriar todas sus banderas ideológicas, la principal, el nacionalismo-antiimperialista.

Solo por ello, la historia no los absolverá.

Igualmente, por su flagrante y reiterado desprecio por los derechos humanos y la galopante corrupción, que ha permitido crear una nueva burguesía, que en la historia nacional, lamentablemente, no es ninguna novedad.

Cada dictadura, cada régimen, cada gobierno, crearon sus “nuevos ricos” el chavismo no ha sido ninguna excepción.

El chavismo, sin cambiar de naturaleza, ha funcionado por etapas, Chávez y el “chavismo 1”. Maduro y el “chavismo 2” y ahora, los Rodríguez-Cabello y el “chavismo 3”.

Igual sus siglas fueron cambiando, el MBR-200 identificó la etapa golpista. Muto a MVR, apenas se convirtió en gobierno y consolidado el régimen, se identifican como PSUV, toda una declaración ideológica y política de “izquierda o progresismo” tercermundista, típico del siglo 20, cuyo mentor, ejemplo y modelo, era el castro-comunismo cubano.

Hoy ambos modelos, están en agonía terminal, pero el costo ha sido muy alto para ambos pueblos, destrucción en todos los órdenes, y emigración forzada de millones de personas.

Ambos países, han terminado, en las garras del odiado imperio, aquí en Venezuela, después del 3 de enero del 2026 y en Cuba, en cualquier momento.

Las fantasías y las ilusiones, individuales y colectivas, no perdonan, la vida real y la historia real, siempre las alcanza.

Este no es el fin de la historia, la vida y la historia, siguen, con nosotros y sin nosotros, el siglo 21 ya transcurre, estamos en él, pero no hemos llegado a él todavía.

El chavismo, como movimiento anacrónico, nos quiso devolver al pasado, al mundo bárbaro de Maisanta, a la guerra fría, de la fallecida Unión Soviética, a la peor versión de nosotros mismos, al país rentista, el del facilismo y la corrupción, de la ostentación de los nuevos ricos y el olvido del pueblo, teniendo este, que emigrar, sin electricidad y sin agua, cada día más pobre, porqué se les quitaron y negaron el ingreso mínimo, para una vida digna y se les quitó el futuro, se obligó a la mayoría, a la sobrevivencia y a la desesperanza.

Todo fue destruido, el sistema productivo, el sistema educativo y sanitario, en todo retrocedimos.

Por cierto, un sector del chavismo, en vez de la autocrítica y la enmienda, en su nuevo camuflaje, anda promoviendo un grupo político o partido, con el irónico nombre de “Futuro”.

La actual coyuntura, abre una “puerta de oportunidades” como dicen algunos politólogos, y es cierto, pero esa puerta, implica un tiempo y un recorrido, y es tarea política prioritaria, recorrerlo con éxito democrático, lo que significa, un liderazgo esclarecido y a la altura de las circunstancias, pero también unas élites, que logren mirar más allá de sus intereses particulares y una sociedad, en donde cada sector, asuma su parte de responsabilidad.

Que la economía mejore, está en el interés de todos nosotros, pero igual para el “tutor” con el riesgo, de que este árbitro de la política nacional, crea que el país está bien, si ellos están ganando dinero.

El pueblo no está bailando en las calles, no estamos en el Carnaval de Rio, los problemas están allí y ninguno tendrá una solución satisfactoria, si no “nacionalizamos” nuestro propio camino a la libertad, la democracia y el desarrollo.

Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales, con especialización en la Universidad Complutense y la Universidad de La Sorbona. Fue rector de la Universidad del Zulia y rector de la Universidad Católica Cecilio Acosta.

 

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