Guste o no, lo cierto es que el gobierno del señor Trump entiende que está ejerciendo un “tutelaje” sobre Miraflores, que lo consiente, de suerte que parecen ser ya “mejores amigos”.
A nuestro modo de ver Delcy y su combo pretenden estar “vacilando” al tutor, pues casi todas las exigencias venidas del norte son atendidas con la mínima velocidad posible y hasta ignoradas en algunos casos.
Entendemos que para el grupo de la “ interina” el asunto es difícil en la medida en que al interior del mismo se confrontan posiciones e intereses contrapuestos entre quienes procuran sobrevivir con la vista puesta en su salvación personal, familiar y económica cuando la gobernabilidad democrática se haya restituido. Además, es posible que Delcy tenga en cuenta la advertencia del “tutor”, quien le ha expresado que si no se porta bien pudiera terminar como Maduro o peor.
Por otra parte, se mueven los chavistas-maduristas duros que aún pudieran abrigar alguna simpatía por el “socialismo del siglo XXI” y tal vez anticipen que ellos ya no tendrán perdón o consideración alguna cuando cambien las cosas. Por tal razón, actúan como inflexibles custodios de la “revolución” y del “legado histórico” del Titán de Sabaneta. Entre ellos, Diosdado Cabello, Pedro Carreño, Tania Díaz y la inefable Iris Varela, quienes comprometen toda su influencia en lograr que las “sugerencias” que vienen del norte no se apliquen o, al menos, encuentren todos los obstáculo posibles. En ese escenario es que la “interina” debe optimizar su condición de equilibrista para evitar que le den un golpe.
La condición de “mejores amigos” expresada por el “tutor” se exterioriza en el calificativo de “fantástica”, lo que ciertamente produce desazón entre quienes cerramos filas alrededor de MCM y aspiramos a su pronto regreso y la realización de los cambios de fondo requeridos para la restitución democrática que seguiría a la transición.
Pero, hete aquí, que la “interina” hasta ahora solo ha complacido al “tutor en el aspecto de facilitar negocios petroleros que favorezcan a empresas internacionales -preferiblemente estadounidenses- en un esquema que muy rápidamente ha permitido a su gobierno robustecer las arcas fiscales mientras al mismo tiempo facilita el abastecimiento del mercado norteamericano. Para ello, en tiempo récord, se han modificado las leyes de petróleo y de minería a través de una Asamblea Nacional sometida servilmente a los deseos del Ejecutivo.
En otros temas relevantes, tales como la liberación de presos políticos, la elección de los nuevos fiscal general y defensora del pueblo, y las designaciones en el Gabinete y mandos militares, los cambios realizados justamente garantizan que no cambie nada. Habrá que esperar cómo se desarrolla la novísima iniciativa de jubilar la mitad de los magistrados del TSJ. ¿Será un cambio o más de lo mismo?
Lo anterior pareciera frustrar a Washington pese a los reiterados reclamos formulados por la primera encargada de Negocios, Sra. Dogu, y más recientmente por el actual titular de la embajada, Sr. Barrett, quien llega precedido por fama de duro y con el cometido de asegurar que las “sugerencias” sean implementadas sin demora.
Sin embargo , al mismo tiempo, Washington –a través de decisiones del Departamento del Tesoro (OFAC)– flexibiliza la cosa desfavoreciendo el retorno de MCM, retirando las sanciones personales otrora impuestas a Delcy y otros personajes, dejando sin efecto las sanciones que pesan sobre los depósitos del Banco Central de Venezuela hasta ahora congelados en Nueva York y abriendo espacios para transacciones monetarias internacionales, etc. Es ahora cuando la administración Trump es la que prefiere alargar la etapa de estabilización y posponer lo más posible la etapa electoral. Esta contradicción despierta inquietudes que parecen tensar la relación Trump/MCM, justamente cuando el interinato da por finalizada abruptamente la vigencia de la Ley de Amnistía, cuya aplicación ha sido controversial, incompleta y desigual, siendo que aún permanecen encarcelados varios cientos de opositores pese a todas las presiones que para ello se ejercen.
Lo anterior palidece ante la reciente designación de autoridades de Pdvsa (La Campiña), que con el nuevo “reconocimiento” reemplazarán a las directivas de Pdvsa ad hoc y Citgo designadas en 2019 por la AN 2015 (Guaidó), que hasta ahora habían venido gestionando con notable éxito económico estos activos de la República. La consecuencia que ello representará de cara a los mil millonarios juicios en marcha contra dichas empresas que tramitan ante la justicia de Estados Unidos no parecen anticipar las mejores perspectivas.
La restitución al interinato del inmueble donde funcionaba nuestra Embajada en Washington y la aceptación de un embajador, con la equivalente reapertura de la representación norteamericana en Caracas dan motivo para suponer que Washington pudiera insistir en el cumplimiento de las “sugerencias“ mientras Caracas arrastra los pies. Eso es lo que nos atrevemos a interpretar como “vacilamiento”, tal vez adelantando la estrategia de esperar la realización de las elecciones parlamentarias de medio término en Etados Unidos el próximo noviembre, en las cuales un posible resultado adverso para el Partido Republicano pudiera favorecer la permanencia de Delcy y su combo debilitando a Trump y reabriendo espacios para la permanencia del interinato.
Así pues, resulta evidente que vivimos momentos decisivos cuyo desenlace es difícil pronosticar. Los aires de democratización que se viven en nuestro continente permiten abrigar alguna esperanza.
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