Entrevista Dominical en El Impulso al Dr. Enrique Ferreira, quien por su condición de ser secretario político de la dirección regional de Vente Venezuela en Lara y jefe de campaña de María Corina Machado en las primarias y de las presidenciales del doctor Edmundo González, motivo por los cuales estuvo más se siete meses encarcelado, es tan creyente en Dios que confía no solo en la bondad divina para lograr el necesario cambio hacia la democracia en Venezuela sino también en que hará la modificación de la conducta criminal de los funcionarios de los cuerpos de seguridad, que han estado persiguiendo, apresando, torturando y cometiendo crímenes de lesa humanidad para mantener el control del régimen.
Al ser entrevistado por El Impulso, el médico especialista en radiodiagnóstico y docente universitario, confiesa no sentir rencor, ni resentimiento por los sujetos que lo secuestraron, lo encapucharon, lo sometieron a desaparición forzada y trasladaron primeramente a Caracas y posteriormente a Valencia, siendo acusado falsamente de los delitos de asociación para delinquir, así como incitación al odio.
Cuando ya está plenamente integrado a sus actividades rutinarias, tanto en la clínica donde trabaja como en la Escuela de Medicina de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), al igual que en su organización política, dice sentirse fortificado con la gracia de Dios.
Su detención arbitraria se registró, como ya ha sido costumbre en este régimen, como una emboscada, una acción sorpresiva cometida por individuos armados y, de acuerdo con nuestro entrevistado, fue perpetrada por una comisión de cuatro funcionarios vestidos de civil, pero fuertemente armados, en la avenida Los Leones con la Lara, tras haber sido perseguido sin él darse cuenta.
Cuenta que en aquel instante de repentina tensión emocional, silenciosamente le pidió protección a Dios y mantuvo la convicción de que saldría en libertad porque no había cometido ningún delito, ni mucho menos tenía antecedentes policiales.
Lo que sí le causó una fuerte impresión es que uno de los funcionarios le arrebató del cuello una cadena dorada de protección espiritual con la imagen de San Miguel Arcángel y, sin pérdida de tiempo, le preguntó si aquella joya era de oro: pero, sin esperar respuesta, se la apropió.
En los momentos en que fue interceptado su vehículo, venía de proporcionarle atención a un paciente en el Hospital Central Universitario Dr. Antonio María Pineda, que como es su actitud humanitaria lo ha llevado a ayudar a los enfermos que no pueden cubrir gastos en las clínicas particulares, e incluso ha logrado que éstas exoneren a muchas personas que ameritan urgentes tratamientos.
El doctor Ferreira en su diálogo con El Impulso recuerda que él se iba a reunir con su señora madre, doña Lorenza, para compartir un almuerzo; pero, jamás imaginó que sería sorprendido de forma tan inusitada por una comisión policial que, sin previa justificación judicial, contrariando principios constitucionales, se le interpondría en su camino.
Una vez que el profesional de la medicina no llegó al almuerzo con su madre comenzaron las preocupaciones en sus familiares, colegas y compañeros de partido; sin embargo, su paradero fue un misterio, ya que no aparecía por ningún lado y las gestiones hechas ante los cuerpos de seguridad del Estado no daban resultado hasta que tres meses después de su desaparición forzada se supo que estaba recluido en Caracas.
Al preguntarle sí presentía su detención aquel sábado 19 de julio del año pasado, manifiesta que días antes había comenzado su persecución y, desde luego, sabía que ya eran centenares los civiles y militares que habían sido arrestados tras los comicios presidenciales del 28 de julio de 2024 cuando se efectuaron las elecciones presidenciales en las cuales resultó triunfador el doctor Edmundo González, apoyado por la lideresa María Corina Machado.
Lógicamente sintió temor, angustia y preocupación cuando los cuatro sujetos lo obligaron a salir de su vehículo, para enseguida colocarle una capucha y meterlo a un carro policial, para ser trasladado a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) aquí, en Barquisimeto, desde donde al día siguiente lo llevaron igualmente encapuchado hasta Caracas.
Allá estuvo primeramente en las instalaciones del Regimiento Capital de la Policía Nacional de Maripérez, luego en el Centro de Resguardo de La Yaguara y después en la Dirección de Inteligencia Estratégica de San Martín, para finalmente ser llevado al Penal Tocuyito, en Valencia, de donde fue excarcelado el 8 de febrero de este año.
Desde que fue privado de libertad ninguna autoridad que lo mantuvo cautivo le dio a conocer el motivo por el cual había sido llevado a prisión y no fue sino hasta el 16 de septiembre cuando se produjo la audiencia telemática a través de la cual, sin prueba alguna, le fueron imputados por un juez, tras las acusaciones de un fiscal, los delitos de asociación para delinquir e instigación al delito, los mismos que a otras cuatro personas que él no conocía. Por supuesto, no tenía abogado porque el tribunal se encargó de asignarle un defensor público.
Ya decíamos al principio de este relato que el doctor Ferreira es una persona profundamente creyente en Dios y, por tanto, ejemplar en su forma de reflexionar, actuar y declarar en torno a los momentos más difíciles que ha vivido en esta etapa de su vida, lo cual explica que no haya querido decir en la entrevista si fue torturado física y psicológicamente por sus carceleros.
Lo que sí afirmó es que los funcionarios nunca mostraron interés en conversar con él, sino en mantener el mayor distanciamiento que rige las veinticuatro horas con los presos políticos, porque el régimen penal es totalmente drástico.
Pero, ya superadas las críticas situaciones por las cuales ha atravesado, respondiendo a nuestras preguntas, revela tener plena calma, haber recuperado el equilibrio emocional y actuar con gran firmeza.
Me siento tranquilo completamente, complacido porque estoy haciendo lo mejor de mí en la profesión, en el postgrado de los estudiantes de medicina y en mi hogar, dice en su tono suave de voz al tiempo que añade seguidamente estar pendiente de sus hijos y nietos que como más de ocho millones de venezolanos encuentran viviendo en el exterior.
El doctor Ferreira emocionado expresa sentirse orgulloso de ser venezolano y ser hijo de una familia procedente de Portugal, tras terminar la Segunda Guerra Mundial, al territorio venezolano en busca de una nueva vida.
Nació en el Hospital Central Dr. Antonio María Pineda y adquirió experiencia profesional y especialización en República Dominicana, Estados Unidos y Bruselas, llegando a trabajar en Luanda, Angola, para luego regresar a Barquisimeto y dedicarse, además de atender a sus pacientes, a formar especialistas en radiodiagnóstico a los médicos jóvenes.
Piensa que quienes incursionan en la política deben hacerlo para servir a la gente y, desde luego, saber administrar los recursos del Estado venezolano.
Está en desacuerdo con el ya acostumbrado culto a la personalidad que se ha desbordado desde concejales hasta el presidente de la república, pasando por diputados, alcaldes y gobernadores, cuyos rostros, nombres y consignas aparecen hasta en las ambulancias como si lo importante es la figura de ellos y no el trabajo que deben cumplir.
Sostiene el criterio de que la etapa de la transición se desarrollará con toda normalidad, que María Corina Machado regresará al país en el momento indicado y que con la bondad de Dios podremos tener un cambio democrático como aspira la inmensa mayoría de los venezolanos.
Tenemos la esperanza de que Venezuela será un país de oportunidades para el trabajo, la agroproducción, la industrialización y el establecimiento de plena justicia, proclama. El momento es de acercamiento, unión y decisión para echar adelante a esta nación.

