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Sergio Monsalve: Los domingos

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Anoche vi Los domingos para poder reseñarla. Se encuentra disponible en la plataforma de MUBI, así como en otros servicios de streaming. Esperamos se pueda apreciar en el país.

Es la película española con más premios Goya en 2026, cinco en total. Cuenta la historia de una chica de 17 años que descubre su fe por Dios y decide hacerse monja en un convento de clausura.
La decisión toma desprevenida a su familia y producirá el conflicto principal de la trama, entre la determinación de la joven y su contexto de escepticismo.

La directora Alauda Ruiz de Azúa filma una cinta consagratoria en su carrera, después de haber estrenado Cinco lobitos en 2022, otra pieza destacada en su trayectoria emergente de realizadora ibérica.

La creadora comparte las inquietudes y visiones conceptuales de un grupo de nuevas mujeres que han logrado impactar en el viejo continente, amén de un cine de generación de relevo, con calidad y rigor formal, sin descuidar detalles en el diseño de ambientes y argumentos.

Los domingos sorprende en los primeros minutos, gracias a su mirada sobria y ambigua, casi documental, que consigue sugerir ideas antes que forzar una interpretación a través de algún diálogo subrayado.
De inmediato, la cámara establece el principal dilema del subtexto: abrazar el camino que ha elegido la protagonista ante las dudas que embargan a sus representantes.

Se rueda un curioso coming of age, de corte espiritual, donde la chica debe escoger entre los consejos costumbristas de su padre y el amor por el Señor Padre, Jesús.

Hay en los primeros actos, una noble intención de exponer el descubrimiento de la devoción absoluta, con el respeto de un cine de observación.

Resaltan las escenas de la joven con sus amigos, viviendo con ellos un último verano como adolescente inocente que canta en un coro y tiene una aventura con un muchacho de su edad.

Surge el conflicto con la figura de una tía, gerente cultural, que protege a su sobrina y que prefiere que estudie una carrera universitaria. En el medio, Alauda Ruiz de Azúa nos contagia con su fotografía en ralentí, cuando edita la fiesta nocturna de unos chavales felices.

Se trata de una película sintomática de los tiempos que corren en España y el mundo. De ahí que el look de Los domingos se compagine con la imagen ortodoxa de Rosalía en Lux. Ciertamente, es un milagro que un filme conservador haya obtenido los principales reconocimientos de la Academia española, generalmente alineada con los aires progresistas del gobierno de turno.

Lo interesante es que la propia película refleja, de manera sutil, la grieta política que existe en el tejido polarizado de España, que es una síntesis de la fragmentación de un planeta en guerra civil y religiosa.
A favor de Los domingos, su manifiesto teológico se construye desde la cercanía y la empatía con todos, independientemente de su lectura y posición frente al destino de la joven.

Esto supone un contraste con la habitual brocha gruesa que ha caracterizado al género en España, desde antiguo, que suele decantarse por el humor negro de un primer Almodóvar en Entre tinieblas o de un filtro terrorífico de caricatura zombie en convento.

No es el caso de Los domingos y se agradece, pues se nota una evolución respecto al cine religioso en España.

Lo único que se observa como retroceso o estancamiento es un final muy explícito que se los dejo en suspenso para que lo evalúen.

Personalmente, fue lo que menos me convenció del guion, porque la sutileza da paso a una emocionalidad que no corresponde y saca de contexto, cayendo en un tono de telenovela que señala y apunta con el dedo a la oveja descarriada.

Pero en cualquier caso, Los domingos está ahí para que se converse y discuta en foros, de modo que cada quien tenga la posibilidad de leerla como considere.

 

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