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Ezequiel Querales Viloria: El infame destino del Helicoide

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No tiene la culpa el ciego sino quien le da el garrote, reza un sabio refrán, para desnudar la vieja picardía y maldad humana de tirar la piedra y esconder la mano.

Pero el odio, “la mezquindad homo sapiens” y el revanchismo politiquero, como que se confabularon para infiltrar en la majestuosa panorámica helicoidal, los “garrotes más perversos” y ensañarse contra la colosal obra arquitectónica, única en el mundo.

Vuelven a escucharse en el ambiente nacional desesperados alaridos, pidiendo su demolición, y las viles acusaciones de crímenes de lesa humanidad, que se le achacan, sin que la genial joya arquitectónica, haya causado, ni siquiera, un rasguño a nadie.

Así están repercutiendo las cosas en la viña del señor (Venezuela), a raíz del tzunami de la madrugada del 3 de enero, la captura y extracción de Maduro y Cilia, para ser juzgados por la justicia estadounidense.

Husmeando en la documentada cronología histórica, de esta “joya arquitectónica reconocida internacionalmente”, el odio engendrado e infames falacias que se le endilgan, nos encontramos que vienen de 1955, y se acentúan el 23 enero, de 1958, con la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez.

Y a pesar de haber sido una obra concebida y promovida por iniciativa privada y la colosal genialidad de Jorge Romero, y sus socios Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger, de la empresa Arquitectura y Urbanismo C.A.,  incurrieron en el pecado de figurar en los planes de la nación del entonces “odiado y terrible dictador” oriundo de Michelena. “Marquitos”, el prohombre del desarrollo nacional, que estaba limpiando a Caracas de ranchos y prometía hacer lo propio con toda Venezuela.

En 1957,  sus promotores, junto a compañías como Ingenieros Venezolanos, Inversiones Planificadas C.A. e Inmobiliaria Casado & Cía., constituyeron El Helicoide C.A.,  el emporio empresarial privado, que levantó y no pudo concluir la monumental obra, injustamente mancillada por ser perezjimenista.

Como lo registra la historia, la falacia y el odio adeco copeyano, más adeco que copeyano, contra todo lo asociado al perezjimenismo, debía ser borrado del mapa nacional, dejando en el más absoluto abandono la genial obra arquitectónica, y privando al país de un inédito y acogedor enclave urbano de primer mundo.

Frustrando, además, los sueños de un caraqueñísimo ícono citadino, a la altura de un pretencioso Manhhatan, de un soñador Montmartre, de una señorial Puerta del Sol, o festiva plaza Garibaldi.

Como dijimos al principio, se impuso “la mezquindad homo sapiens” y el revanchismo politiquero, porque tras el abandono de la obra, lo que vino después, fue la automática e insalubre rancherización del lugar.

Y no sabemos cuál solución era mejor, si permitir que las espaciosas, helicoidales y confortables instalaciones se poblaran de ranchos, o dieran a asiento a la tenebrosa zaga carcelaria y de torturas, primero con los adecos y sus temibles corporaciones policiales de la Disip-Digepol. Y luego de los carniceros castro-chavo-maduristas del Sebín y el Cicpc.

Muy deplorable, que un extraordinario proyecto urbano, que contemplaba 320 locales comerciales, un gran hotel, salas de cine, museos, un estudio de televisión, y un gran espacio de exposiciones, haya sido prácticamente condenado al fracaso, por el mismísimo destino, de nacer bajo dictadura.

Desafortunado que fuera vinculado al odio de la dictadura de Pérez Jiménez. Y más temerario aún, que se le vincule a los crímenes de lesa humanidad, torturas y desapariciones, de la dictadura chavista, hoy en engorrosa transición, y que se resiste a morir.

¡Qué infame destino, el del Helicoide, convertido literalmente, en Torre de Babel de leyendas, disputas y fracasos. Y que hasta los venezolanos ignoremos su inmensa grandeza, y apoteósica fortuna.

Celebramos que ahora empiece a escribirse un nuevo capítulo en su historia luego del inicio de la liberación de los presos políticos y un cambio de funciones.

Con información de Arquitectura Venezuela-Arquine- historiadora Celeste Ololquiaga (CO)- Redes Sociales.

ezzevil34@gmail.com

 

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