A dos días del más reciente aumento del transporte público los carabobeños siguen resintiendo en su bolsillo el costo de un pasaje que se vuelve inviable en medio de unos salarios que no rinden.
Dalia Rondón ve el aumento como un exabrupto, ella no carga su molestia contra los conductores de hecho es empática al admitir que cada autobusero tiene necesidades y un pasaje digno sería la solución, pero con un sueldo mínimo que equivale a 130 bolívares es poco lo que se puede hacer.
Rondón incluso destaca que ni con el bono de guerra puede resolver sus traslados día a día. Todo el sueldo paga un pasaje, entonces no está acorde a la realidad ¿Quién piensa en nosotros?
La situación se recrudece cuando en un viaje se tiene que tomar más de un autobús. Rondón revela que en su caso son dos. Es decir ahora para ir de su casa al trabajo, y del trabajo a su casa necesita 400 bolívares. Lo que equivale a casi $1.
Si a esa cifra le sumamos que Dalia hace este recorrido cinco veces por semana el resultado es de $20 por mes, eso sería casi el 50% del bono de guerra que tiene un valor de $50.
Desde la perspectiva de conductores y colectores el escenario no es muy diferente, Juan Matos es colector y lleva en sus manos una paca de billetes que ahora se agranda en la parada del C.C Camoruco, en la Avenida Bolívar.
En pocas palabras considera que el aumento es insuficiente para cubrir el mantenimiento de una unidad. Sumado a esto opina que la tarifa del pasaje debería ser de Bs. 200. Cuando se le pregunta si piensa que en el corto plazo el aumento podría darse, Matos niega con la cabeza y se vuelve a montar en el bus.
Aquí coincide Umberto Campero, quien hace énfasis en el valor de los repuestos y reconoce que a los usuarios les debe de doler en el bolsillo porque los salarios se mantienen no solo paralizado, si no devaluado. Les pega duro, hablando en criollo y aquí la solución es subir los salarios.
Él lleva el control de las rutas que van hacia Flor Amarillo, está parado en la intersección entre Bolívar y Cedeño y cada vez que una unidad pasa por ahí el lleva un control y establece contacto con los conductores.
Enfatiza la idea de que el aumento es insuficiente porque ni en los días buenos se ven verdaderas ganancias, lo que deja entrever que los autobuseros prácticamente trabajan a pérdida. Un día bueno es cuando uno le queda un poquito de plata para llevar a la casa. Te hablo de unos 3.000 o 4.000 bolívares.
La cifra que expone no llega a los $10. Pero mucho peor son los días malos, los cuales Campero precisa en ganancias por debajo de los Bs. 2.000.
Abuso a los más viejos
Sin embargo, en medio de este panorama hay una población aún más afectada y son los de tercera edad.
Eso está muy caro, esos son unos pasados, falta de respeto, dice María Campos quien se acaba de bajar de un autobus frente el Farmatodo de la Avenida Bolívar para tomar otro que la lleve a Naguanagua.
Ella es sexagenaria y trabaja como personal de limpieza en varios locales de la ciudad y debe tomar hasta cuatro buses en un solo viaje para llegar a su destino, o sea debe pagar ocho pasajes.
Aunque la Gaceta Oficial N° 43.335, indica que las personas de tercera edad están exoneradas ella paga Bs 50. Es consciente de lo que indica la norma, pero aún así los da y los camioneteros no lo rechazan. Y por si fuera poco si doy un billete de Bs 100 no me dan el vuelto.
El artículo 6 de la Gaceta Oficial advierte que el incumplimiento de estas disposiciones sujetará a los transportistas a sanciones que incluyen la suspensión de licencias de conducir y la eliminación de beneficios acordados por las autoridades competentes.
Campos se ríe ante la situación pero entre risa y risa destaca que el trato dentro de las unidades es muy malo.
Tarifas vs. Calidad de servicio
Esta realidad la viven a diario los pensionados, por lo que Umberto Campero admite que es lamentable esta realidad.
Hay algunos colectores que se sobrepasan y dicen que tienen que pagar, pero al final son esos usuarios los que dan lo que les sale del corazón. Uno también va para eso, a ser viejito.
Mario Rondón por su parte está en la Av Andrés Eloy Blanco y aunque dice que no está esperando autobús critica el valor de la tarifa. Los autobuseros no solo son abusadores porque te tratan mal, uno viaja en unas condiciones inhumanas, con calor, asientos rotos y sucios, música a todo volumen y con la unidad que se va por un lado. Es una falta de respeto el aumento del pasaje porque no es un servicio digno y no me importa la necesidad del conductor y no es que sea mezquino es que uno paga por un servicio y debe ser de calidad, condena, para luego montarse en un Aveo.
Armando Díaz – El Carabobeño

