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Eduardo Fernández: Conceptos fundamentales

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Desde muy temprano en mi vida decidí atender a mi vocación por la política como una forma de cumplir el mandamiento del Amor. Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo.

No cualquier manera de hacer política. Se trata de hacer una política inspirada en los valores del Humanismo Democrático o del Humanismo Cristiano. O de la Democracia Cristiana o del social cristianismo.

En esa corriente de pensamiento siempre me he sentido muy cómodo.

Los valores y principios predicados por esa doctrina, se corresponden exactamente con mi manera de pensar. Por eso, hoy quiero dedicar algunos párrafos a comentar sobre los conceptos fundamentales de esa corriente ideológica.

El primero de esos conceptos es el de la dignidad de la Persona Humana. Esa es la piedra angular de nuestra convicción filosófica. La piedra angular de la arquitectura del pensamiento social cristiano.

Estamos en política para servir a la Persona. A cada una de las personas y al conjunto de las personas.

De allí se deriva otro concepto fundamental. El concepto del Bien Común. La obligación que tenemos de trabajar por construir un orden social propicio para que cada persona y el conjunto de las personas puedan alcanzar la felicidad y acercarse al cumplimiento de sus fines trascendentales.

Este respeto por la dignidad de la persona humana tiene un fundamento filosófico y teológico de mucha jerarquía. Y es que creemos en la filiación divina. Es decir, creemos que todos los seres humanos hemos sido creados por Dios a su imagen y semejanza. Somos hijos de Dios. Por tanto, somos hermanos.

Tenemos el deber de trabajar por construir una sociedad fraterna, fundada en el amor y no en el odio. Fundada en la justicia y no en la explotación. Una sociedad que cultiva la paz y no la guerra ni la violencia.

Somos, además, demócratas. Ese es otro de nuestros conceptos fundamentales. Tenemos una manera específica de ser demócratas. Somos Demócratas-Cristianos.

Defendemos los derechos humanos tal como están consagrados en la Constitución nacional. Por eso, protestamos la existencia de presos políticos o de torturas o de exiliados.

Protestamos toda conducta de conspiración contra la dignidad de la persona. La pobreza, la marginalidad y la injusticia social son manifestaciones de políticas contrarias al Bien Común.

También el desempleo y los salarios miserables son formas de violar el concepto de la dignidad de la persona.

Seguiremos conversando.

 

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