El narcoterrorismo es poder político, poder militar, poder tecnológico, poder económico, poder financiero, poder cultural; con el poder de destrucción suficiente para acabar con la humanidad misma.
Un informe de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) del 2025, reveló que el mercado de cocaína alcanzó récords históricos de producción a pesar de décadas de guerras contra las drogas.
Estudios recientes (Global Iniciativa) señalan que América Central y Del Sur poseen las puntuaciones de criminalidad más alta del mundo.
Teothonio Dos Santos, narraba en su libro, ” Del terror a la Esperanza”, que el narcotráfico había penetrado el Sistema Financiero Internacional a tal punto que le permitía controlar el 30 % del flujo total del dinero del mundo.
El narcotráfico como sabemos y reconocen estos estudios y algunos analistas ya no es solo drogas, sino un negocio diversificado de minería ilegal, extorsión, control de fronteras, que se hace difícil de auditar financieramente.
Se menciona como riesgo número uno, el crimen organizado la ” captura del Estado”.
El aprovechamiento de la erosión democrática, y la violencia política para penetrar en las naciones.
La simbiosis entre la economía legal e ilícitas que dificultan la limpieza de las estructuras tradicionales.
Como debilidades se argumenta la estrategia de no confrontación directa que permitió en México (Epicentro de violencia) a los cárteles capturar los suministros de agua, minería, y agricultura. Y en algunas zonas donde el Estado es el ” segundo actor” detrás del cárteles locales.
La crisis de país pacífico en el caso de Costa Rica. La ausencia de Fuerzas Armadas y una policía no preparada para combatir redes de cocaína de escala industrial.
Chile y Argentina, con instituciones no diseñadas para enfrentar violencia urbana de alta intensidad y crimen organizado extranjero.
Ecuador, convertido en el principal puerto de salida hacia Europa. Puerto Logístico Global.
Venezuela, el Estado cooptado por el crimen organizado internacional. Que dispone el uso de los recursos públicos para el blindaje de las rutas de exportación de crudo y drogas, minería ilegal. Un enclave del narcoterrorismo internacional.
Colombia sigue siendo, según organismos internacionales y la ONU, el mayor productor mundial de cocaína (concentrando cerca del 70% de la producción global).
Inestabilidad, expansión de la violencia, deterioro de las instituciones, destrucción del tejido social.
Se menciona entre las dificultades para enfrentar la situación actual, que la falta de coordinación en inteligencia real es el mayor activo de los cárteles.
Que el crimen usa criptomonedas y drones de última generación mientras que las policías locales escasean de recursos básicos.
La ineficiencia en rastrear el capital financiero lavado, permite que este dinero del narcotráfico sostenga sectores importantes de la economía legal.
Y como corona de las debilidades estructurales, la falta de una coalición unificada que – hasta ahora – había permitido que los carteles se salieran con las suyas fortaleciendo sus enclaves en todas las zonas del continente.
He allí donde ubicamos la conformación reciente del ” Escudo de las Américas” o ” Coalición de las Américas Contra los Cárteles ” (A3C), este 7 de marzo 2026, en EEUU.
Un acuerdo de acción militar coordinada.
Un espacio donde 17 naciones comparten datos satelitales, inteligencia y comunicaciones en tiempo real, convocadas por el Presidente de EEUU Donald Trump.
Se permiten operaciones transfronterizas, contemplándose el derecho de persecución en caliente a fuerzas élites de un país colaborando directamente en territorio de otro bajo la supervisión de la coalición. Bloqueo Naval y Aéreo. Uso masivo de drones en zonas de difícil acceso.
Allí se circunscribe el cambio jurídico radical de criminales a NARCOTERRORISMO (EEUU), porque permite aplicar leyes de guerra. Superando las debilidades de un sistema judicial con un presupuesto de menor magnitud y capacidad que el narcoterrorismo.
El uso de la fuerza letal que ya no necesita una orden de arresto si el objetivo es identificado como parte de una estructura terrorista en combate.
Al ser calificado como ” terrorista ” , cualquier banco o empresa que interactúe con el dinero de estas organizaciones o individualidades, enfrentarán penas criminales en EEUU y Europa, atacando el corazón financiero que estudios anteriores señalaban como aspecto vulnerable.
Es una iniciativa institucionalizada bajo esta figura por Donald Trump, – para nosotros en la dirección correcta – que busca dar respuesta al emplazamiento alcanzado en las últimas décadas por el Crimen Organizado Internacional y sus afines, cuyas actividades delictivas se enmarcan claramente en la categoría de Narcoterrorismo, con todo el daño que ya conocemos.
Esta capacidad de provocar perjuicios, los expresa Trump de esta forma para referirse a las organizaciones criminales:
“Estas entidades internacionales controlan territorios y el comercio, extorsionan sistemas políticos y judiciales, portan armas y despliegan capacidades militares, y utilizan asesinatos y el terrorismo para lograr sus fines.”
Adicionalmente, como tambien es conocido, régimenes enmarcados en el bloque criminal-totalitario como China, Rusia, Irán han sacado provecho del proceso de desestabilización y erosión de la institucionalidad y convivencia democrática para penetrar en la región valiéndose de las debilidades que confrontamos en nuestras naciones.
Existen sectores de la izquierda y grupos empresariales que queriendo y sin querer han terminado formando parte y defendiendo las actividades del Crimen Organizado Internacional en la región.
Varias décadas tiene lo que ahora ha degenerado en el narcoterrorismo internacional construyendo sus enclaves en el continente americano, destruyendo naciones, pueblos, sociedades, fortaleciendo su poder de influencia destructora.
Es buena la hora de que América esté por fin dando una repuesta seria, ordenada, institucionalizada, que se percibe no esporádica, sino de planeación estratégica.
Esperamos que sea el principio de un ordenamiento eficaz y efectivo del esfuerzo democrático de los gobiernos y pueblos del continente americano para ponerle fin a toda una era de dominación y expansión del crimen en el continente.
Una iniciativa que debemos mantener pase lo que pase por los tiempos de los tiempos.
EEUU tiene una responsabilidad gigante, no solo por lo que representa en el mundo, el pivote proponente de una política necesaria, sino por el problema del consumo en su propio territorio – con todas sus implicaciones – y del control de las armas en su país, que llegan hasta manos del crimen en nuestro países.
Aprovechemos el impulso para sembrar las bases de un acuerdo permanente para el renacimiento democrático del continente.
Que así sea.
Nota: Información disponible en las redes, la inteligencia artificial, etc.

