Mientras hablan de modernización y apertura los trabajadores de PDVSA vuelven a quedar fuera del tablero la reforma petrolera no garantiza estabilidad laboral, no protege derecho, adquiridos no reconoce pasivos ni plantea un plan serio de entrenamiento o reincorporación PDVSA sé reduce, sé terceriza y sé vacía, y con ella miles de empleados pasan de ser columna vertebral dé la industria a simple costó prescindible. Alguno técnico será absorbido por privado y la mayoría quedará en limbo sin beneficios, sin carrera y sin futuro.
Esta reforma no rescata al trabajador petrolero, más bien lo sacrifica para maquillar producción y vender urgencia como estrategia sin justicia laboral no hay recuperación petrolera ni país que lo aguante.

